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INTRODUCCIÓN.
La competitividad siempre forma parte de la relación entre quien vende y su cliente, la competencia no es sólo la que ofrece al cliente un producto de alguna forma diferente al nuestro, sino que aporta una solución valiosa al problema deseado del comprador.
Nadie puede negarlo vivimos en un mundo muy competitivo y muy competido. Existen competidores desde la familia, la escuela el trabajo etcétera. Desde el punto de vita comercial el producto o servicio tiene y tendrá competencia.
Recientemente proliferan casos en los que muchas empresas enfrentan situaciones inesperadas, por ejemplo en el caso de firmas que pertenecen a otro campo o actividad y, de repente, lanzan al mercado un producto el cual compite directamente con el de la empresa que tradicionalmente se reconocía por ese producto o servicio, por ello es que la empresa mediana y pequeña (PYME) ha de poner especial cuidado en conocer la importancia que amerita el ser o hacerse competitivo o se encuentra destinada a desaparecer. Por otra parte, las telecomunicaciones y la informática han cambiado de manera determinante la naturaleza de la competencia.
Si las PYMES se preguntan para qué exportar se le puede contestar con toda seguridad que es necesario para aumentar sus ventas de exportación, para obtener utilidades más elevadas, mantenerse o crecer en el mercado, lograr mayor y mejor utilización de su capacidad instalada, reducir la dependencia o riesgo en un solo mercado tradicional o mercado extranjero ocasional, aprovechar las ventajas del Tratado de Libre Comercio Con América del Norte y salvar en última instancia el patrimonio de la empresa entre otros beneficios.
1.- NECESIDAD DE CREAR Y FOMENTAR UNA CULTURA COMPETITIVA.
Cuando se observan los patrones culturales, o para ser más precisos la cultura empresarial de países como Holanda, Bélgica, Estados Unidos, Canadá, Singapur, Taiwán, Hong Kong y Japón, son coincidentemente los mejores exportadores a nivel mundial, saltan a la vista de inmediato sus hábitos y conciencia competitivos. Lo más importante es que sus cualidades competitivas no se limitan a las grandes corporaciones, los organismos, los centros educativos o el gobierno, sino que tienen toda una cultura competitiva desde la escuela, pequeñas y medianas empresas, obreros campesinos, profesionales o técnicos.
Ante la globalización de los mercados, los acelerados avances tecnológicos, transporte, agresividad comercial etcétera, no queda otra alternativa que inducir e impulsar también una cultura competitiva en México y sobre todo en las empresas medianas y pequeñas.
Por mencionar algunos aspectos importantes que forman parte de una cultura competitiva se puede señalar: el ahorro permanente de recursos que desde luego repercute en los precios, la puntualidad en el entrega del producto o servicio, la preocupación por una constante capacitación, el cumplimiento de los compromisos contraídos, la gran capacidad para detectar las necesidades de los mercados y la sana relación entre los empresarios y sus trabajadores.
Todos estos aspectos deben de ser temados muy en cuenta por la pequeña y mediana empresa de México para irlos incorporando en sus recursos humanos a través de la capacitación, el ejemplo y el estímulo al cambio mental ya que siempre la innovación cuesta más que un modelo tradicional, por tanto tener o adoptar actitudes positivas se traduce en dar un paso valioso para asegurar lograr una ventaja importante en la empresa.
Cabe destacar que el mercado en el exterior, pero también dentro del país aprecian enormemente a su proveedor cuando éste les da más de lo que esperan en un producto o servicio.
2.- LOS EFECTOS INTERNOS Y EXTERNOS DE LA APERTURA COMERCIAL SOBRE LA EMPRESA.
El máximo reto competitivo internacional para la empresa mexicana surge en el momento en que el país se adhiere al GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) en mil novecientos ochenta y seis. En virtud de que se abolieron los permisos de importación para el 95% de todos los productos importados, se redujo la tarifa máxima del 20 %, se estableció un arancel del 10% para muchas mercancías y se eliminaron precios oficiales de referencia, ante tal evento la empresa mexicana principalmente la pequeña y mediana empresa se enfrentó verdaderamente a una situación compleja y desconocida.
En particular desde mil novecientos noventa, el país comenzó gradualmente a inundarse de productos importados, al mismo tiempo las exportaciones tenían un repunte importante. Sin embargo, este cambio implicó para muchas empresas mexicanas la escasa o nula competitividad para hacer frente a las empresas extranjeras y muchos fuimos testigos de que dichas empresas fueron llenando los anaqueles, aparadores, mostradores, establecimiento nuevas tiendas departamentales industriales y de servicio.
Por lo anterior, el empresario o ejecutivo exportador comenzó a enfrentar a su competencia no sólo en el extranjero, sino dentro de su propio país, aún más las empresas que sólo abastecían el mercado nacional tuvieron que enfrentar a competidores del exterior que paulatinamente las fueron desplazando del mercado doméstico.
Ante este fenómeno, las pequeñas y medianas empresas conocieron cuales eran las reglas del juego pero no estaban preparadas para responder, pero supieron que las medidas o acciones a observar tendrían que ejecutarse en breve.
Los años subsecuentes también trajeron efectos internos inéditos como el ingreso al país de productos a menor precio de igual o mejor calidad y de prestación o imagen superior, la publicidad altamente desarrollada para productos importados y franquicias de todo tipo de servicios novedosos y altamente calificados.
No obstante, actualmente en el aspecto externo sobresalen tres aspectos: la ampliación de mercados en el mundo, la motivación hacia el empresario para aprovecharse de las ventajas arancelarias, y un estatus de igualdad en condiciones de competencia con millones de empresas a nivel mundial, este último aspecto de grandes implicaciones.
3.- LOS PAÍSES MÁS COMPETITIVOS.
De acuerdo con los datos del último informe de Competitividad Mundial realizado por el Foro Económico Mundial (FEB) en Davos, Suiza (enero del 2009), los países más competitivos resultaron ser: “Estados Unidos, Suiza, Dinamarca, Suecia, Finlandia, Singapur, Japón, Reino Unido, Países Bajos y España” (1), esta clasificación fue hecha en base a los parámetros de sus “instituciones, infraestructura, estabilidad, salud, educación primaria, educación secundaria y formación, buena eficiencia de los mercados de productos, buena eficiencia en el mercado laboral, sofisticación del sistema financiero, preparación tecnológica, tamaño del mercado, sofisticación en el mundo de los negocios e innovación” (2).
Se debe hacer notar que el informe citado se enfoca a países, pero si se hiciera una clasificación atendiendo a la competitividad de las empresas de esas naciones (quienes que son al final de cuentas las que compiten nacional e internacionalmente de manera directa) los rangos mostrarían variables interesantes. Sin embargo un ejercicio de esa índole es por demás complejo, pero se puede extraer de dicho informe, que los Estados Unidos, principal socio comercial de México, ha recuperado el liderazgo que le quitó suiza en el informe pasado, pero debido a la recesión que recientemente ha enfrentado el país del norte, debemos esperar los resultados que arroje el próximo análisis.
Es importante señalar, que México retrocede ocho sitios en competitividad “El Foro Económico Mundial ubicó a México en la posición sesenta del ranking mundial de naciones competitivas, luego que el país perdió ocho posiciones frente al año dos mil ocho de acuerdo con el informe, en el que mencionan como sus principales problemas, la debilidad de las instituciones públicas, violencia rampante, la rigidez del mercado laboral y la calidad del sistema educativo” (3).
Empero, desde el punto de vista que nos ocupa, una de las grandes diferencias que separan a México de sus socios comerciales radica en que ellos tienen una sólida base exportadora que en nuestro país ha decrecido notablemente lo cual obedece en gran medida a la crisis económica que actualmente se vive en el entorno mundial, en las desventajas competitivas derivadas de la falta de agresividad comercial y de estrategia de exportación a mediano y largo plazos.
4.- CREACIÓN Y CAMBIO DE VENTAJAS Y FACTORES COMPETITIVOS.
El proceso de globalización de mercados, productos y servicios así como la integración de México al bloque comercial de Norteamérica y el aumento de oportunidades para que las empresas transformen sus actividades locales en internacionales lleva a que una parte significativa de las empresas mexicanas se enfrenten crecientemente al serio reto de lograr verdaderos avances en un grado de internacionalización.
No obstante lo anterior, Jesús Jara Rodríguez señala que “para muchas empresas, vender sus productos a los mexicanos que radican en otro país –particularmente en los Estados Unidos- es una forma aparentemente sencilla de internacionalizarse. No es de extrañar entonces, que cuando una PYME decide exportar, busca en la medida de lo posible vender al mercado nostalgia residente en ese país. Sin embargo antes de realizar cualquier acción es importante saber con certeza si ese mercado no es simplemente una extensión del mercado nacional. De esta forma, como en cualquier otro mercado, se deben analizar las necesidades del consumidor, sus preferencias y sus deseos, a fin de poder ofrecer un producto y servicios adecuados” (4).
En el contexto anterior, se debe precisar que una condición fundamental para la supervivencia y desempeño exitoso de la empresa, particularmente la mediana y pequeña, en su capacidad de adaptación al cambio, debe examinar, plantear y replantear periódicamente sus ventajas y factores competitivos que les permitan asumir nuevos retos y apertura de nuevos nichos de mercado.
CONCLUSIONES.
Aparte de la formación, productividad o agresividad internacional y global, se exige de los directivos empresariales y ejecutivos:
a) Amplia movilidad para participar en eventos como ferias, misiones y viajes promocionales.
b) Búsqueda de una nueva perspectiva internacional de las actividades, los problemas y sus soluciones.
c) Establecimiento y desarrollo de redes de contactos encada país cliente y con potencial futuro.
d) Flexibilidad para responder a diferentes situaciones y contextos.
e) Adaptarse a las dificultades cotidianas que puedan presentarse por el riesgo comercial de los productos competitivos.
A todo lo anterior, podríamos agregar que una parte del éxito en la competencia internacional depende de la comprensión de una idiosincrasia que implica adaptarse a las prácticas, lineamientos y procedimientos de un nuevo mercado, así como estar consciente de que hay competidores de otros países que utilizan todos sus medios para vender sus productos.
BIBLIOGRAFÍA.
(1) http://www.elblogsalmon.com/entorno/los países más competitivos-del-2007.
(2) Idem.
(3) http://www.eluniversal.com.mx.
(4) Immexporta, revista especializada en exportación bimestre noviembre-diciembre de 2008, Editor responsable MD publicidad, p.40.

