AÑO 3 NO. 16 || 15 . ENERO . 2013
REVISTA ELECTRÓNICA TRIMESTRAL DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE LA SALLE BAJÍO

Conducta antisocial + Salud mental.

Artículo elaborado por:
Lic. Karen Marina García Handal M.D.
Catedrática de la Licenciatura de Criminología y Criminalística
Universidad de la Salle Bajío, A. C.

 

Resumen.

En base al DSM-IV-TR, la conducta antisocial, es un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás. Los comportamientos característicos específicos de está conducta forman parte de cuatro categorías: a) agresión a las personas o animales, b) destrucción de la propiedad, c) fraudes o hurtos, d) violación grave de las normas. Las personas que presentan un tipo de personalidad antisocial suelen relacionarse con sus parejas, a través del círculo de la violencia (Dra. Lenore Walker), que está conformado por las siguientes fases: a) negación, b) acumulación de tensión, c) explosión violenta, d) luna de miel. Una posible solución para la disminución de la conducta antisocial, es el fortalecimiento de la salud mental, que puede ser conceptualizada como un estado de bienestar, en el cual el individuo desarrolla sus propias habilidades, puede manejar y resolver las situaciones normales de estrés en la vida, puede trabajar de manera productiva, y está habilitado para contribuir al desarrollo de su comunidad (OMS).

Palabras claves: Criminología, conducta antisocial, círculo de la violencia, salud mental.

Introducción.
El concepto Criminología, deriva etimológicamente del latín crimen-criminis, y del griego logos, tratado, es una ciencia que tiene como objeto de estudio las conductas antisociales y, por lo tanto los sujetos que las cometen.

La violencia, acción u omisión antisocial, es una de las principales causas de muerte en el mundo, cada año fallecen 1.6 millones de personas, el 90% de estos decesos ocurren en países de medianos y bajos ingresos como México.

En nuestro país la delincuencia e inseguridad se ubican entre los principales temas de la agenda nacional; por ejemplo; en base al Informe Nacional sobre Violencia y Salud 2007; entre un 55% y 62% de niños y niñas dicen haber sufrido alguna forma de maltrato (físico, emocional o sexual). El 66% de las personas mayores de 15 años han vivido al menos una de las formas de violencia y 67 de cada 100 mujeres de 15 años y más han vivido incidentes violentos ejercidos por parte de su pareja o de otros miembros de su familia, en la comunidad, trabajo o escuela.

Considerando la problemática actual, la presente publicación, tiene el propósito de reflexionar sobre las variables que conforman la conducta antisocial y su aproximación a la salud mental como vía de solución.

1. ¿Qué es la conducta antisocial?

En base al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR, la conducta antisocial, denominada también sociopatía, es un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás, que comienza en la infancia o el principio de la adolescencia y continúa en la edad adulta. Los comportamientos característicos específicos de la conducta antisocial forman parte de cuatro categorías:

a) agresión a las personas o animales
b) destrucción de la propiedad
c) fraudes o hurtos
d) violación grave de las normas.

Desde la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, en el sujeto, la estructura débil del super yo (sistema de la psique, donde se encuentra la conciencia, las metas morales y el ideal de nosotros mismos) propicia conductas violentas, toda vez que el comportamiento del sujeto, es regido en mayor grado por el ello (sistema de la psique, donde se encuentran los instintos vitales y el instinto de muerte "tanatos", que origina los impulsos agresivos y destructivos).

a) Planos del comportamiento de la conducta antisocial.

1. Plano cognitivo: el sujeto muestra dificultad para planificar el futuro, minimiza, no considera y no previene las consecuencias de sus actos, toma decisiones sin pensar, es manipulador, miente repetidamente, disocia su vida pública de la privada (muestra encanto superficial hacia el exterior y en el hogar, tiene poca comunicación con la familia y es hostil), es irresponsable, muestra una despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás, piensa que todo el mundo debe esforzarse por "servir al número uno" y que uno no debe detenerse ante nada para evitar que lo intimiden.

2. Plano emocional: el sujeto es insensible, desprecia los derechos, deseos o sentimientos de los demás, es agresivo, irritable y explosivo, puede ser muy voluble y presentar estado de ánimo depresivo.

3. Plano interpersonal: puede tener peleas físicas repetidas o cometer actos de agresión (incluidos malos tratos a la pareja e hijos), no siente empatía, no puede establecer vínculos afectivos sólidos con los demás, no siente culpa o remordimiento por sus actos; puede involucrarse en comportamientos sexuales o de consumo de sustancias que tienen un alto riesgo de producir consecuencias perjudiciales para el mismo y su entorno.

El estudio y análisis de la personalidad antisocial, debe considerar la frecuencia (no. de veces que se realiza la conducta) e intensidad (magnitud o grado) de la conducta. Muchos actos antisociales son conductas de baja frecuencia y alta intensidad. Su significación viene determinada por la magnitud de sus consecuencias. La repetición y cronicidad, determinan los niveles clínicos de la conducta.

Los rasgos de la conducta antisocial, constituyen un trastorno antisocial de la personalidad, cuando son inflexibles, desadaptativos y persistentes ocasionando un deterioro funcional significativo en el individuo, en ámbitos como el laboral, familiar y social.

El maltrato o el abandono en la infancia, el comportamiento inestable o variable de los padres o la inconsistencia en la disciplina por parte de los progenitores, aumenta las probabilidades de que la conducta antisocial evolucione hacia un trastorno antisocial de la personalidad.

Cuando estamos analizando la conducta antisocial, es importante identificar los factores biológicos asociados a las conductas agresivas como: lesión en lóbulo frontal, altos niveles de la hormona testosterona en la sangre y un bajo nivel del neurotransmisor serotonina en el cerebro.

Los varones suelen presentar más comportamientos antisociales que las mujeres. Sin embargo dicha conducta, puede hacerse menos manifiesta a medida que el sujeto se va haciendo mayor, especialmente hacia la cuarta década de la vida.


b) La conducta antisocial y el círculo de la violencia.

En los sujetos que presentan conducta antisocial encontramos frecuentemente como patrón de convivencia con la pareja, el círculo de la violencia (Dra. Lenore Walker), que se constituye en las siguientes fases: a) negación; las personas niegan que la violencia existe en su relación, b) acumulación de tensión: en la pareja se incrementa y acumula la tensión, hay pequeños actos violentos de tipo verbal, físico, etc. usualmente el varón, trata de controlar todo lo que puede de su pareja; su tiempo, como se viste, los lugares que frecuenta, trata de aislar a su pareja de sus familiares y amigos, etc. c) explosión violenta: aparece la necesidad de descargar las tensiones acumuladas, usualmente en el hombre, a través de golpes (violencia verbal y psicológica), en ocasiones el agresor hace una elección acerca del evento violento, decide tiempo y lugar para el episodio, hace una elección sobre qué parte del cuerpo golpear y cómo lo va a hacer, en un gran número de casos el evento violento surge bajo el influjo del alcohol, d) luna de miel: es una fase de arrepentimiento, después de la explosión violenta, el agresor, pide perdón, promete que no volverá agredir a su pareja y se vuelve cariñoso. Después de un periódo de tiempo se vuelve a la fase b y todo comienza otra vez.

El círculo de la violencia es reforzado por los medios de comunicación nacionales, especialmente por la televisión. Y la mujer al no establecer límites, es propiciadora, de este tipo de comportamientos por parte de su pareja. Si no se reconoce y atiende este círculo se vuelve más frecuente y violento.

Si consideramos que la persona que presenta conducta antisocial, ha sido víctima del núcleo familiar y social donde se ha desenvuelto, podemos hablar de un sujeto enfermo.

2. La Salud mental.

La Universidad de Oxford, en su publicación la conducta antisocial (2002), refiere que los métodos punitivos y el enfoque exclusivo en los procedimientos legales no influyen de manera significativa en la disminución de la conducta antisocial. Hay pruebas de la eficacia de diversos métodos de tratamiento de la delincuencia (Lipsey, 1992; Mulvey et al., 1993; Tolan y Guerra, 1994), en particular, los que se estructuran y concentran en la modificación del comportamiento. Los programas que incluyen la educación de los padres u organización familiar y los que se concentran en modificar las opiniones y actitudes sobre la agresividad y la violencia parecen más prometedores en la prevención o reducción de los comportamientos delictivos. Y se ha detectado que los programas eficaces tienen base en la comunidad o en la escuela.

Según la OMS, la salud mental puede ser conceptualizada como un estado de bienestar, en el cual el individuo desarrolla sus propias habilidades, puede manejar y resolver las situaciones normales de estrés en la vida, puede trabajar de manera productiva y fructífera, y está habilitado para contribuir al desarrollo de su comunidad. La salud mental, está constituida por factores de riesgo y factores de protección.

a) Factores de riesgo y factores de protección.

El factor de riesgo, es un factor biológico, social, económico, comportamental o ambiental que por asociación o causa directa incrementa la conducta antisocial. Y el factor de protección, es el que está orientado hacia la disminución o erradicación de dicho comportamiento.

Cuadro I.

LA CONDUCTA ANTISOCIAL

1. Factores de riesgo


a) Nivel social:
· pobreza
· desempleo
· bajos índices educativos
· hacinamiento poblacional

b) Nivel familiar:
· Matrimonios separadas y disputa de pareja
· Poca comunicación en la familia
· Consumo de alcohol o drogas en miembros de la familia

c) Nivel individual:
· Factores biológicos
· Bajo rendimiento académico e intelectual
· Relaciones sociales con sujetos antisociales o que presentan alguna adicción

2. Factores de Protección

a) Nivel social
· empoderamiento comunitario en zonas marginadas
· creación de vías de empleo
· incrementar el acceso y el nivel educativo de la población
· planeación geográfica poblacional

b) Nivel familiar:
· Incrementar la comunicación en la pareja
· Escuchar a los hijos
· Evitar el consumo de alcohol y drogas

c) Nivel individual:
· Desarrollo de la resiliencia (hab. internas para afrontar la vida exitosamente)
· Incremento del rendimiento educativo
· Un estilo de vida saludable

3. Conclusión.

Cada mexicano(a), directa o indirectamente ha fomentado el incremento de la violencia en nuestros país, asumiendo cada quien su responsabilidad es posible disminuir la conducta antisocial en México.

4. Recomendaciones breves.

a) Para el estado:

Para la prevención y disminución de la conducta antisocial:

1. Incrementar el establecimiento y desarrollo de la capacidad nacional (recursos financieros, técnicos, infraestructura, capital humano, etc.)

2. Propiciar sinergias entre el sector público y privado

3. Invertir y propiciar la inversión en el desarrollo de intervenciones de prevención, tratamiento y rehabilitación del delincuente y la víctima

4. Utilizar herramientas y metodologías basadas en la evidencia para la planeación, implementación y evaluación de programas

5. Incrementar el desarrollo de las comunidades

6. Empoderar al individuo en el incremento de su salud, educación y productividad

b) Para los padres y madres de familia:

1. Incremente la comunicación con su pareja

2. Incremente la comunicación con sus hijos

3. Evite la violencia verbal y física en la familia

4. Asista a la escuela para padres o grupos de tratamiento y/o autoayuda enfocados a la disminución de la conducta violenta o para la disminución de consumo de sustancias

c) Para los docentes:

1. Establezca un espacio de comunicación con sus alumnos

2. Refuerce las conductas positivas y el logro de metas

3. Promueva actividades de autocuidado y hábitos saludables entres los alumnos

4. Establezca límites con respeto

d) Para la persona:

1. Plano cognitivo: evalúe sus creencias de género orientadas hacia el ejercicio de la violencia, sea disciplinado, refuerce sus actividades de autocuidado y hábitos saludables. Evite el consumo del alcohol y drogas.

2. Plano emocional: identifique sus emociones, si tiene deseos de expresar una conducta agresiva, puede desplazarse del lugar donde se encuentra y posteriormente expresar el sentimiento de enojo en un espacio adecuado.

3. Plano interpersonal: en base al rol que tiene en la familia y en la sociedad, asuma su responsabilidad y cumpla con sus obligaciones, comuníquese y procure la empatía en sus relaciones, intégrese a redes de apoyo.


Referencias.

1. Rodríguez-Manzanera L. Criminología. 5a. Ciudad de México: Porrúa, 1986; 9 :16

2. Organización Mundial de la Salud. http://www.who.int

3. Secretaría de Seguridad Pública. http://ssp.gob.mx

4. Sociedad Americana de Psiquiatría. DSM-IV- TR. Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales. E.U: Masson, 2002

5. Kazdin A E, Buela-Casal G. Conducta antisocial. Evaluación, tratamiento y prevención en la infancia y la adolescencia. Madrid, Ediciones Pirámide, 1997; 29-30

6. Sociedad Americana de Psiquiatría. DSM-IV- TR. Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales. E.U: Masson, 2002

7. Coon D, Psicología. 10a. E.U: Cengage Learning, 2004

8. Stoff D M, Breiling J, Maser Jack D. Conducta antisocial, causas, evaluación y tratamiento. Reino Unido: Oxford University Press, 2002;vol.2

9. Sociedad Americana de Psiquiatría. DSM-IV- TR. Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales. E.U: Masson, 2002


 

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