Psicopatía.
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El abordaje de una entidad psicopatológica como lo es la psicopatía, desde una perspectiva psicoanalítica conlleva ciertas dificultades, el término psicopatía se origina en la psiquiatría, se refiere a alteraciones concretas de la conducta que reflejan un desafío a estatutos sociales. La OMS define la personalidad antisocial como un trastorno de la personalidad caracterizado por el menosprecio de las obligaciones sociales, falta de sentimientos hacia los otros y violencia impetuosa e indiferenciada. Así mismo menciona que la conducta no se modifica ni cambia con el castigo. El individuo con este tipo de personalidad es frío afectivamente y puede ser agresivo e irresponsable, su tolerancia a la frustración es baja, ofrece racionalizaciones plausibles, culpa a otros por su comportamiento y entra en conflicto con la sociedad.
Los sinónimos que se utilizan para nombrar la personalidad antisocial son múltiples: personalidad amoral, asocial, disocial, psicopática y perversos constitucionales. Dentro de las diferentes denominaciones que la personalidad psicopática recibe se encuentra el término de sociópata, debido a la tendencia que estos individuos presentan al oponerse a las situaciones y valores convalidados. En el psicópata la consideración de sus semejantes no se da. El concepto es construido a partir de una perspectiva fenoménica; como elementos semiológicos fundamentales en este cuadro se encuentra la ausencia de déficit intelectual, de angustia o de delirio; la ausencia o debilidad de los imperativos sociales generalmente recibidos, la insensibilidad a los medios de educación o de represión sociales, la inestabilidad afectiva y la impulsividad.
Los autores psicoanalíticos, por el contrario estudian aspectos psicopáticos a través de posiciones metapsicológicas. El psicoanálisis plantea un abordaje no solo diferente, sino por el momento opuesto al psiquiátrico-médico.
El énfasis de la psiquiatría está colocado en poder reunir síntomas relevantes repetidos en varios sujetos para conformar grupos de entidades diagnósticas. Las personalidades psicopáticas o antisociales son definidas a través de rasgos como la rebeldía, la impulsividad, la poca tolerancia a la frustración, la insensibilidad ante el castigo o la educación, la falta de introspección, la irresponsabilidad y la aparente falta de culpa.
El término de psicopatía se aplica a una variedad de sindromes clínicos que desde una perspectiva psicodinámica pueden expresar sentidos diversos. Las visiones psicoanalíticas dificultan la posibilidad de estructurar un diagnóstico claro, pero complejizan y enriquecen la comprensión de los fenómenos.
Los autores psicoanalíticos que estudian el tema de la psicopatía resaltan diferentes aspectos. Freud, en 1914, refiere elementos narcisistas encontrados en delincuentes, en 1916 señala que algunos casos de delincuencia la culpa precede a la falta cometida y en1929 apunta la existencia de una inclinación agresiva en el hombre que perturba sus relaciones con otros. Desde la escuela americana autores como Singer y Bernabeu señalan las fallas en la estructuración del yo y del superyó como elementos centrales de esta psicopatología. Kernberg refiere la importancia de detectar el grado de patología del superyó que el psicópata presenta, para inferir el nivel de gravedad de éste. Así mismo, señala que los rasgos psicopáticos deben de ser comprendidos dentro de una estructura más amplia como la narcisista, la limítrofe u otra alteración del carácter. Para Kernberg, la personalidad psicopática se presenta necesariamente aunada a la patología narcisista. Sin embargo, una conducta antisocial se puede presentar en otra caracteropatía no narcisista conllevando un menor grado de gravedad. Bowlby menciona que no se puede hablar de personalidad psicopática, ya que hay una variedad de caracteres que pueden colocarse dentro de este rubro. Señala que los rasgos antisociales se encuentran en sujetos con carácter hipertímico, esquizoides y principalmente un grupo que él define como carácter "des- afectivo". El rasgo principal de este carácter es la inhibición de vínculos amorosos y la falta de control de impulsos libidinales y agresivos.
Por otra parte Winnicott refiere que la tendencia antisocial se expresa mediante el robo o la destructividad. Ambas conductas representan la búsqueda de un objeto y de un ambiente de sostenimiento que no se llevo a cabo a lo largo del desarrollo temprano.
Autores representantes de la escuela kleiniana y post-kleiniana, tales como Liberman, Bleger, Grinberg y Zac, enfatizan el tipo de vínculo que el psicópata mantiene con sus objetos. Señalan que el aspecto predominante de estos sujetos con rasgos psicopáticos es la envidia. La envidia lleva al psicópata a aproximarse a los objetos satisfactores con una actitud de voracidad y robo. Así mismo, resaltan el déficit que se presenta en la capacidad de simbolización, las experiencias y sensaciones no pueden ser traducidas en representaciones mentales.
Meltzer ubica la psicopatía como una forma de perversión, la perversión criminal. La organización narcisista infantil asume el control de la personalidad y somete a la parte adulta de la personalidad y a los objetos buenos a una actitud pasiva. El contenido de las fantasías es sádico, de ataque a los objetos internos o al self. La cualidad emocional de los estados mentales que se presentan es básicamente maniaca, e intenta eludir la angustia depresiva y persecutoria. Piensa que en este tipo de patología el juicio intelectual está afectado y el juicio moral no existe.
Desde otra perspectiva, algunos autores de la escuela francesa han incluido a la psicopatía dentro de la teoría de las perversiones. Para Mannoni, bajo el desafío que el psicópata manifiesta hacia la sociedad se enmascara el desafío hacia la ley del padre. Así mismo, los rasgos de carácter psicopático son referidos como impulsiones, es decir, patologías que no conforman en sí mismas patologías clínicas. Los rasgos de carácter psicopáticos pueden encontrarse tanto en las perversiones, como en las psicosis o en las neurosis, las tres grandes entidades psicopatológicas que la escuela francesa reconoce. Las impulsiones es una satisfacción a la cual el sujeto no puede renunciar, en lugar del deseo hay satisfacción pulsional.
Uno de los puntos de coincidencia entre diferentes autores, representantes de diversas posturas psicoanalíticas, es lo complejo que resulta el abordaje terapéutico de este tipo de pacientes. El paciente psicopático no suele buscar ayuda terapéutica, cuando lo hace a menudo persigue una segunda intención -oculta para el terapeuta-, o bien, pretende aliviarse rápidamente de una emoción dolorosa.
La dificultad que implica el tratamiento psicoanalítico de personalidades psicopáticas va aunada a la pobreza del pronóstico que esta patología presenta. Autores como Kernberg vinculan el pronóstico a la presencia, en mayor o menor grado, de una estructuración narcisista del carácter. La personalidad narcisista es el núcleo a partir del cual se instaura la personalidad psicopática. Personalidades con rasgos antisociales, que no tengan como base un trastorno narcisista presentan un mejor pronóstico.
Freud menciona que el psicoanálisis no es el tratamiento adecuado para delincuentes. Esta idea es retomada por otros autores como Winnicott, quien piensa que el sujeto con personalidad psicopática requiere de un ambiente, suficientemente fuerte, en donde pueda experimentar un objeto que sobreviva la agresión para poder incorporarlo.
Autores como Paz, Liberman, Etchegoyen, Bion y Meltzer apoyan la idea que es dentro del consultorio, a través del análisis de transferencia, que se puede construir la capacidad simbólica que falla en el psicópata.
Bibliografia.
1. Bion, W. R. (1963) "Aprendiendo de la experiencia". Buenos Aires: Paidos. 1966.
2. Bleger, J. (1966) "Simbiosis, psicopatía y manía". En Raskovsky, A; Liberman, D. ed. Psicoanálisis de la mania y la psicopatía, pp 265- 289 Buenos Aires Paidós.
Bolwby, J (1944) "Forty–four juvenil thieves: their characters and home life". Int. J. Psycho-Anal., 25
3. Freud, S. Obras completas. Amorrotu Ed. Argentina.
4. Grinberg, L. (1966) "Relación objetal y modalidad en las identificaciones proyectivas en la manía y psicopatía." En Raskovsky, A; Liberman, D. ed. Psicoanálisis de la mania y la psicopatía, pp 138- 147 Buenos Aires Paidós.
5. Kernberg, O. F. (1984) Trastornos graves de la personalidad. México. Manual Moderno.

