AÑO 3 NO. 16 || 15 . ENERO . 2013
REVISTA ELECTRÓNICA TRIMESTRAL DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE LA SALLE BAJÍO

Trastorno de Identidad Disociativo (Antes "Personalidad múltiple")

Artículo elaborado por: Ana Pamela Verdusco
Alumna de la Licenciatura de Criminología y Criminalística
Universidad De La Salle Bajío A. C.
Artículo Revisado por:
Mtro. José Enrique Morales Vargas

Hablar de personalidad múltiple es entrar en un sinnúmero de controversias y discusiones sin fin. Se presentan posiciones escépticas quienes argumentan que todos los seres humanos poseen diferentes estados de animo o estado mentales y se manifiestan como un mecanismo de defensa que intenta ayudar al sujeto a adaptarse al medio, sin embargo para los que están a favor, este es un trastorno más allá de las influencias culturales y tiene características propias que lo identifican como un trastorno específico.

A pesar de que la cultura popular haga referencia a este trastorno en películas, novelas, programas de televisión, etcétera; no dejan de ser ficción, una versión exagerada de la realidad, típico de las expresiones artísticas. La personalidad múltiple fue llevada al cine por primera vez con la película "The Three Faces of Eve", en 1957. Luego se utilizó infinidad de veces, como suele hacer Hollywood con una idea que pega.

La disociación es un mecanismo psicológico de defensa en el cual la identidad, memoria, ideas, sentimientos o percepciones propias se encuentran separadas del conocimiento consciente debido a un bloqueo hasta cierto punto voluntario por el deseo de no recordar esas situaciones traumáticas o darle mayor peso a problemas inmediatos, en ocasiones pueden no ser recuperadas o experimentadas fácilmente de manera voluntaria. Todas las personas se disocian en algún momento y en diferentes dimensiones, por ejemplo cuando la gente se da cuenta después de haber llegado a su casa, que no recuerdan gran parte del camino porque estaban preocupadas pensando en conflictos personales, o atentos a alguna cosa. Pero cuando se da en alto grado provoca una ruptura, por culpa de la cual la persona no tiene sensaciones de sí misma y las percepciones de los hechos de la vida diaria. Es aquí cuando se experimenta un trastorno disociativo, el cual puede ser de diferentes tipos.

El trastorno de identidad disociativo refleja un fracaso en la integración de varios aspectos de la identidad, la memoria y la conciencia. Cada personalidad se vive como una historia personal una imagen, una identidad e incluso un nombre distintos. Generalmente hay una identidad primaria con el nombre del individuo, que es pasiva, dependiente, culpable y depresiva. Las identidades alternantes poseen habitualmente diferentes nombres y rasgos que contrastan con la identidad primaria (p. ej., son hostiles, dominantes y autodestructivas).

En circunstancias muy concretas el individuo puede asumir determinadas identidades que pueden diferir en la edad, el sexo, el vocabulario, los conocimientos generales y el estado de ánimo. Las identidades alternantes se presentan como si se controlaran secuencialmente, una a expensas de la otra, pudiendo negar el conocimiento entre ellas, ser críticas unas con otras e incluso entrar en conflicto abierto. Ocasionalmente, una o algunas de las identidades más poderosas pueden planificar el tiempo ocupado por las otras. Algunas veces, las identidades hostiles o agresivas pueden interrumpir las actividades o colocar las otras en situaciones desagradables.

Los sujetos con este trastorno padecen de amnesia asimétrica, los lapsos puede ser de memoria remota o reciente y afecta momentos importantes de la vida de las personas. Las identidades pasivas suelen tener mayor problema en recordar, mientras que las personalidades controladoras manifiestan recuerdos más completos.

A pesar de lo que se cree, el trastorno de identidad disociativo tiene una prevalencia del 3% en los pacientes psiquiátricos hospitalizados, a pesar de que fácilmente se confunde el diagnóstico con el trastorno límite de la personalidad, esquizofrenia, trastorno de despersonalización o trastorno disociativo no especificado (sensación de estar poseído por un ente extraño). Por tal motivo es indispensable el conocer las características de cada uno de estos trastornos con el fin de identificarlos de manera correcta.

CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DEL TRASTORNO DE IDENTIDAD DISOCIATIVO

A. Presencia de dos o más identidades o estados de personalidad (cada una con un patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del entorno y de sí mismo).

B. Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo.

C. Incapacidad para recordar información personal importante, que es demasiado amplia para ser explicada por el olvido ordinario

D. El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., comportamiento automático o caótico por intoxicación alcohólica) o a una enfermedad médica (p. ej., crisis parciales complejas).

CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DEL TRASTORNO DE DESPERSONALIZACIÓN

A. Experiencias persistentes o recurrentes de distanciamiento o de ser un observador externo de los propios procesos mentales o del cuerpo (p. ej., sentirse como si se estuviera en un sueño).

B. Durante el episodio de despersonalización, el sentido de la realidad permanece intacto.

C. La despersonalización provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

1) El episodio de despersonalización aparece exclusivamente en el transcurso de otro trastorno mental como la esquizofrenia, los trastornos de ansiedad, el trastorno por estrés agudo u otro trastorno disociativo, y no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas o fármacos) o a una enfermedad médica (p. ej., epilepsia del lóbulo temporal).

CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DEL TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD

1) Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginario.

2) Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por la alternancia entre los extremos de idealización y devaluación.

3) Alteración de la identidad: auto-imagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable.

4) Impulsividad en al menos dos áreas que son potencialmente dañinas para sí mimo (Ej...: gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida...).

5) Comportamientos intensos o amenazas suicidas recurrentes, o comportamiento de automutilación.

6) Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (por ej.: episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y raras veces unos días).

7) Sentimientos crónicos de vacío.

8) Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira (por ej.: muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).

9) Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves

CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DE ESQUIZOFRENIA

A. Síntomas característicos: Dos (o más) de los siguientes, cada uno de ellos presente durante una parte significativa de un período de 1 mes (o menos si ha sido tratado con éxito):

1. ideas delirantes
2. Alucinaciones
3. lenguaje desorganizado (p. ej., descarrilamiento frecuente o incoherencia)
4. Comportamiento catatónico o gravemente desorganizado
5. Síntomas negativos, por ejemplo, aplanamiento afectivo, alogia o abulia

Nota: Sólo se requiere un síntoma del Criterio A si las ideas delirantes son extrañas, o si las ideas delirantes consisten en una voz que comenta continuamente los pensamientos o el comportamiento del sujeto, o si dos o más voces conversan entre ellas.

B. Disfunción social/laboral: Durante una parte significativa del tiempo desde el inicio de la alteración, una o más áreas importantes de actividad, como son el trabajo, las relaciones interpersonales o el cuidado de uno mismo, están claramente por debajo del nivel previo al inicio del trastorno (o, cuando el inicio es en la infancia o adolescencia, fracaso en cuanto a alcanzar el nivel esperable de rendimiento interpersonal, académico o laboral).

C. Duración: Persisten signos continuos de la alteración durante al menos 6 meses. Este período de 6 meses debe incluir al menos 1 mes de síntomas que cumplan el Criterio A (o menos si se ha tratado con éxito) y puede incluir los períodos de síntomas prodrómicos y residuales. Durante estos períodos prodrómicos o residuales, los signos de la alteración pueden manifestarse sólo por síntomas negativos o por dos o más síntomas de la lista del Criterio A, presentes de forma atenuada (p. ej., creencias raras, experiencias perceptivas no habituales).

D. Exclusión de los trastornos esquizoafectivo y del estado de ánimo: El trastorno esquizoafectivo y el trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos se han descartado debido a: 1) no ha habido ningún episodio depresivo mayor, maníaco o mixto concurrente con los síntomas de la fase activa; o 2) si los episodios de alteración anímica han aparecido durante los síntomas de la fase activa, su duración total ha sido breve en relación con la duración de los períodos activo y residual.

E. Exclusión de consumo de sustancias y de enfermedad médica: El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de alguna sustancia (p. ej., una droga de abuso, un medicamento) o de una enfermedad médica.

F. Relación con un trastorno generalizado del desarrollo: Si hay historia de trastorno autista o de otro trastorno generalizado del desarrollo, el diagnóstico adicional de esquizofrenia sólo se realizará si las ideas delirantes o las alucinaciones también se mantienen durante al menos 1 mes (o menos si se han tratado con éxito).

CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DEL TRASTORNO DISOCIATIVO NO ESPECIFICADO

1. Cuadros clínicos similares al trastorno de identidad disociativo que no cumplen todos los criterios para este trastorno.

2. Presencia, en adultos, de desrealización no acompañada de despersonalización.

3. Estados disociativos que pueden presentarse en individuos que han estado sometidos a períodos de prolongada e intensa persuasión coercitiva (p. ej., lavados de cerebro, modificación del pensamiento o indoctrinación en sujetos cautivos).

4. Trastorno disociativo de trance: alteraciones únicas o episódicas de la conciencia, identidad o memoria propias de ciertos lugares y culturas concretas. Los trances disociativos consisten en una alteración de la conciencia con respuesta disminuida al entorno, o en comportamientos o movimientos estereotipados que se encuentran fuera del control de la persona. El trance de posesión consiste en la sustitución de la identidad personal por otra atribuida a la influencia de un espíritu, poder, deidad u otra persona, y se encuentra asociado a movimientos estereotipados de tipo involuntario o a amnesia. Los ejemplos incluyen: amok, bebainan, latah, pibloktog, ataque de nervios, posesión. Este trastorno forma parte de prácticas religiosas o culturales ampliamente aceptadas en la población.

5. perdida de conocimiento, estupor o coma, no atribuibles a una enfermedad médica.

6. perdida de Ganser: en te trastorno el individuo da respuestas aproximadas a las preguntas y no hay asociación con amnesia disociativa o fuga disociativa.

De tal suerte que podemos inferir en cada trastorno características individuales que lo hacen independiente uno de otro por lo que debe dársele mayor credibilidad e importancia a los diagnósticos sobre este tema. A pesar de que sigue habiendo la posibilidad de simulación por parte del "paciente", el terapeuta debe ser especialmente perspicaz para distinguir dichas conductas.

En la simulación, la producción intencionada de síntomas físicos y psicológicos en desproporcionada o falsos, motivados por incentivos externos para evitar alguna situación que le sea incomoda o desagradable. Principalmente ante ciertos factores como:

1) Presentación de un contexto medico-legal
2) Discrepancia entre el estrés o alteración descrita por la persona y los datos objetivos de la exploración médica
3) Falta de cooperación durante la evaluación diagnóstica e incumplimiento del régimen del tratamiento prescrito
4) Presentación de un trastorno antisocial de la personalidad.
5) La simulación no cede por sugestión o hipnosis.

En el trastorno de identidad disociativo la persona se "olvida" de sí misma involuntariamente y se transforma en otra, en la mayoría de los casos tiene como etiología el maltrato y abuso físico y sexual, puede comenzar desde de los 12 años de edad o antes por lo que es necesario diferenciar entre las fantasías y juegos de los niños. Durante el tratamiento de este desorden el terapeuta se vale de la hipnosis para lograr la cohesión e integración de los fragmentos disociados; es decir, las diferentes personalidades del sujeto.

Dado lo anterior podemos resolver que e trastorno es real y auténtico; sin embrago, requiere de una gran experiencia y criterio para poder dar el diagnóstico correcto. Cuando estamos ante situaciones legales, el compromiso es mayor y la historia clínica del indiciado es fundamental para esclarecer si tiene o no un trastorno de identidad disociativo. Corresponde al defensor y al terapeuta el inferir ante la posibilidad de un trastorno antisocial de la personalidad o antecedentes que se juzguen como actividades ilícitas, las cuales pueden ser la base de la personalidad y no la consecuencia de personalidades múltiples.

BIBLIOGRAFÍA

1. "Trastornos disociativos". (4a. ed.). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. (1995). Washington, E.U.A.

2. The Skeptic Dictionary, Manual Merck de información médica para el hogar, Psychologydoc

3. Falacias de la psicología. Degen, Rolf. Recuperado el 07 de junio de 2011 en http://www.xatakaciencia.com/psicologia/existe-de-verdad-el-sindrome-de-personalidad-multiple

 

 

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