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Libertad y Democracia Felipe Ortuño Hernández |
Es común escuchar en diversos ámbitos de nuestra cotidianidad las palabras “libertad” y la palabra “democracia”, términos con los cuales solemos identificarnos de manera automática y que damos por hecho nuestro acuerdo con las mismas, aunque su significado lo tengamos limitado. Sin embargo, su trascendencia nos es ajena si no es que, en el mayor de los casos, resulta contraria a la práctica cotidiana de nuestro quehacer como ciudadanos, como miembros de una comunidad sujeta a una normatividad de la cual también, en la mayoría de las veces, no participamos.
En general, la mayor de las veces la gente da por sentada una realidad, es decir, como si fuese natural, como algo que esta ahí, las formas, las palabras, las prácticas que se ejercen en nuestro contexto, las consideramos como evidentes, de tal manera que, cuando la gente sostiene que algo es real, aunque no lo sea, esto puede tener consecuencias tan reales como si lo fuera, es decir, a partir de premisas falsas de la realidad se provocan conductas que convierten en verdadero el concepto originalmente falso, tal como lo plantea el sociólogo norteamericano William Isaac Thomas en su “Teorema de Thomas” y de la idea de “la profecía que se cumple a si misma”que desarrolla otro sociólogo a partir de éste teorema, Robert K. Merton.
En el presente ensayo la reflexión que quisiera compartir es la necesidad de revisar nuestra realidad con el objeto de ir desnudando nuestros prejuicios, la necesidad de cuestionar nuestra congruencia que existe en el hacer y el actuar e identificar al miedo como el elemento a vencer en nuestra práctica cotidiana, con el único fin de hacer más conciente nuestra participación en la vida comunitaria, enfocando el presente tema desde mi experiencia en la lucha sindical.
En el ámbito público las personas que se dedican a lo político hacen uso de las palabras “libertad” y “democracia” como si la sola invocación de estas las hicieran patentes y tangibles, como si se tratara de un conjuro que a través de la repetición constante de frases lograran hacerse realidad. No obstante lo anterior, este ejercicio de repetición suele tener su efecto en la población de tal manera que las personas suelen asociar la posibilidad de cambiar su realidad con la llegada de una persona que promete “hacer” o “realizar” tales o cuales cosas, con base en el mensaje de libertad y de democracia que se ha manejado durante la campaña político-electoral, es decir, el grupo político que dirige dicha campaña acaba por identificar su visión de realidad acorde con sus propios intereses, llegando a asumir esa visión como “natural”, “objetiva” para con la población a la que se dirige.
Lo anterior no tendría que sorprendernos dado que, en tanto grupo humano siempre estamos revestidos de subjetividad, siendo totalmente legítimo el compartir con los demás nuestra manera de pensar, sin embargo, la perversión de este ejercicio se presenta cuando de manera deliberada se habla de libertad, de democracia, estando conciente de que bajo ninguna forma y de ninguna manera se va a ejercer ese valor ni esa forma de gobernarse. En efecto, en los diversos gobiernos estatales de distinta tendencia partidista (PAN, PRI, PRD) y en el gobierno federal, existen más de un ejemplo de cómo su práctica de gobierno está más que distante de acercarse siquiera a lo pronunciado en su discurso de campaña, y para muestra bastan algunos ejemplos:
a) Estado de Guanajuato: Mediante decreto gubernativo publicado en el Periódico Oficial del estado de Guanajuato, de fecha 25 veinticinco de octubre de 1996 mil novecientos noventa y seis se creo por parte del Gobierno del Estado de Guanajuato, un organismo público descentralizado denominado SISTEMA AVANZADO DE BACHILLERATO Y EDUCACION SUPERIOR EN EL ESTADO DE GUANAJUATO (“SABES”) que tiene por objeto formar personas en el nivel medio superior y superior, principalmente en poblaciones rurales y suburbanas del Estado de Guanajuato. El personal que labora en este centro de trabajo, en su mayoría es personal académico bajo la categoría de Asesor Educativo, quien, desde la creación de éste organismo, ha laborado con el esquema de servicios profesionales, esto implica que, desde que empezó a funcionar este organismo público descentralizado ha estado funcionando al margen de lo que establece la ley tratando las relaciones con su personal como si se tratara de una relación de carácter civil, siendo que se trata claramente de una relación laboral, simulación que el Gobierno del Estado determinó como modelo de contratación para evadir el pago de prestaciones, la generación de antigüedad, la estabilidad en el empleo, el pago de IMSS, Infonavit, SAR, en pocas palabras, evadir de manera conciente la Ley Federal del Trabajo para controlar al personal sin correr riesgo alguno. Asimismo, el citado organismo firmo a espaldas de sus trabajadores un Contrato Colectivo de Trabajo con un sindicato que ni siquiera conocen, al que nunca se afiliaron. Con base en absurdos jurídicos, actuando al margen de la ley, el Gobierno del estado de manera flagrante y cínica ha venido violentando los derechos colectivos de los auténticos trabajadores y trabajadoras que en él laboran.
El estado de Guanajuato es el único estado que mantiene criterios vigentes que resultan contrarios a la Ley Federal del Trabajo y a la Constitución. En efecto, con fecha 27 de abril de 1999 fueron publicados en el Periódico Oficial del Estado los criterios que en materia colectiva emitieron en pleno las Juntas de Conciliación y Arbitraje y en los cuales se contienen disposiciones que vulneran la libertad y la democracia sindical como es que en los conflictos de titularidad de contrato colectivo el sindicato deba demostrar que cuenta con trabajadores legalmente reconocidos al servicio de la empresa y que los trabajadores han manifestado su voluntad para demandar; igual situación se presenta para el emplazamiento a huelga para firma de contrato colectivo donde se llega al extremo de requerir al patrón sobre los documentos que lo acreditan como tal y si es real la voluntad de los trabajadores de obtener la firma de un contrato colectivo así como la identificación de cada uno de ellos; rematando con la constatación de la voluntad de los trabajadores que quieren formar un sindicato.
b) Ciudad de México, Distrito Federal: Los trabajadores que forman el cuerpo de bomberos de la ciudad de México así como las trabajadoras del Instituto de la Mujer, respectivamente, decidieron constituir su propio sindicato, mismo que les fue negado por las autoridades laborales del Gobierno del Distrito Federal sin mayor fundamento alguno. Estos dos casos son de importante connotación ya que se trata de un gobierno cuya tendencia ideológica es marcadamente de izquierda, sin embargo, cuando se trata de la organización libre y democrática de sus trabajadores resulta ser que la congruencia con el movimiento obrero quedo para la historia.
c) Gobierno Federal: Previo a las elecciones del 2000, desde la Unión Nacional de Trabajadores se convocó a todos los candidatos para que presentaran sus propuestas relativas al mundo laboral, habiendo participado casi la totalidad de los candidatos que contendieron en dichas elecciones presidenciales salvo Labastida Ochoa. Todos ellos se comprometieron a que, de llegar a la presidencia, firmarían un acuerdo sobre los 20 compromisos por la libertad y la democracia sindical, en cuyos puntos centrales destacaba el establecimiento de un registro público de sindicatos y de contratos colectivos, el cumplimiento cabal del convenio 87 sobre libertad sindical emitido por la OIT y ratificado por el gobierno mexicano desde 1950, derogar los apartados de excepción como el famoso apartado “B” del artículo 123 constitucional, recuento en conflictos sindicales mediante voto directo y secreto, es decir, acciones claramente ligadas a la libertas y a la democracia dentro de las organizaciones. Este acuerdo por los 20 compromisos fue ratificado de manera expresa por el presidente Fox en misiva de fecha 27 de junio de 2000.
Como puede apreciarse, no importa el partido que se encuentre en el poder, mediante la lucha sindical he encontrado un catalizador que me permite confrontar el alcance de lo que la libertad y la democracia implican para las elites del poder político, existiendo un abismo entre lo que dicen y lo que practican, entre lo que piensan y lo que hacen. En efecto, si como se encuentra en Norberto Bobbio en su libro “Liberalismo y Democracia”, por liberalismo se entiende una determinada concepción del Estado según la cual éste tiene poderes y funciones limitadas, y como tal se contrapone al Estado absoluto como al Estado que hoy llamamos social, y por democracia aquella en la cual el poder no está en manos de uno o de unos cuantos sino en todos, y como tal se contrapone a las formas autocráticas, nos iremos percatando que en los distintos gobiernos que conforman la República Mexicana, incluyendo el gobierno federal, podrán autodeterminarse liberales y democráticos pero en los hechos son la misma elite oligárquica y fascista que tanto critican y a la cual rechazan.
Como muestra de ello y tomando en consideración los ejemplos que en el ámbito laboral mencionamos, la libertad y la democracia sindical resulta ser la prueba del “ácido” para los regímenes que se consideran liberales y democráticos (con mayor razón para los totalitarios), esto con motivo de que es en el ámbito laboral, como en los muchos ámbitos de la vida cotidiana, se abre un espacio donde el valor de la libertad encuentra otra forma de expresión, donde la democracia se entiende como una forma de vida y no como una forma de gobierno, siendo ésta situación la que pone realmente a temblar a la elite gobernante.
Bobbio nos menciona que la mayor garantía de que los derechos de libertad están protegidos contra la tendencia de los gobernantes a limitarlos y suprimirlos reside en la posibilidad de que los ciudadanos se defiendan de los abusos eventuales, en nuestra realidad la posibilidad de defensa es nugatoria, esos derechos sólo se reconocen para las elites poderosamente económicas, para muestra un botón: si un grupo de socios capitalistas deciden conformar una organización les basta con acudir con un Notario Público que certifique la constitución de la misma, jamás son molestados por el gobierno y pueden modificar cuando quieran sus estatutos, cambiar su directiva, hacer lo que quieran; sin embargo, si se trata de la organización de los trabajadores es el propio gobierno a través de los tribunales laborales los que van a determinar si les permiten o no organizarse, no sólo con la aplicación de la ley laboral vigente sino también con una serie de “criterios” que se encuentran al margen de la misma.
Si los límites de los poderes en un Estado se logra a través del estado de derecho donde los poderes públicos son regulados por normas generales y deben ser ejercidos en el ámbito de las leyes que los regulan, en nuestra realidad nacional este supuesto estado de derecho se limita a ser reconocido de manera ambigua y parcial por ser el propio gobierno quien actúa fuera del ámbito de aplicación de la ley. ¿Cómo ubicar un gobierno que se dice liberal pero donde la limitación de funciones del Estado se da exclusivamente para un sector de su población? ¿Cómo decirse democráticos cuando el régimen opera sólo para un sector privilegiado de la sociedad?
El argumento que tanto el gobierno como el sector empresarial manifiestan para oponerse a la libertad y a la democracia sindical estriba en considerar a los obreros como niños que no tiene la capacidad de asumir su libertad, que necesitan tener un control porque de lo contrario sería un caos, habría descontrol, prácticamente se imaginan al país sumido en conflictos de huelga.
La libertad y la democracia no pueden ser vistos de manera parcial, su pleno ejercicio exige ser consecuente con el hacer, y siendo como es una forma de vida, éstos no pueden limitarse deben ser vividos y asumidos por quienes integran esa sociedad, en todos sus ámbitos de vida cotidiana, sólo de esta manera realmente podremos decir que somos consecuentes con dichos preceptos.
Resulta totalmente contrastante que las elites políticas y económicas exijan a los trabajadores cada vez más un mayor compromiso con la producción, mayor disposición, flexibilidad y sacrificio, a cambio de nada, de mantenerse callados y cooperando, sin embargo, éstos no tiene ni siquiera la posibilidad de nombrar a sus representantes, y si deciden organizarse para su defensa no sólo son reprimidos sino también estigmatizados por las mismas elites que tienen el control de los medios de información, pasan a ser los “revoltosos”, “los enemigos de la sociedad”, “gente que no entiende que el mundo ya cambio”, “se quedaron en la lucha de clases”, etc..,
Vivimos en una sociedad donde efectivamente se acabo la lucha de clases porque ahora la gente se distingue en ella por los que tienen casa respecto de los que no la tienen, los que tienen trabajo formal respecto de los que no lo tienen, los que tienen acceso al sistema de seguridad social respecto de los que no lo tienen, es decir, las diferencias entre personas que viven en una misma sociedad resultan cada vez más abismales, sin embargo, el discurso político de las elites sigue siendo el de la libertad y la democracia , el tan nombrado estado de derecho; si tuviéramos que decir algún rasgo distintivo de nuestro presente, de esta época que nos ha tocado vivir, tendríamos que decir que se distingue por la distancia tan grande que existe entre lo que se piensa y lo que se hace.
Podemos decir que lo que existe es un gran miedo de dejar que la democracia se filtre en los diversos ámbitos de la vida nacional, hay temor de perder el control, de perder el poder, causa miedo la responsabilidad, causa miedo tomar decisiones de las cuales hay que asumir también las consecuencias, hay un miedo a crecer, a ser distintos, a permitir que otras visiones nos convenzan y nos seduzcan, por eso necesitamos replantearnos desde el principio y comenzar de nuevo con lo básico.
Como dice Hannah Arendt, si la política se basa en el hecho de la pluralidad de los hombres, si la política trata del estar juntos y los unos con los otros de los diversos; que la política se hace en el entre-los-hombres, y si entendemos por político un ámbito del mundo en que los hombres son primariamente activos y dan a los asuntos humanos una durabilidad que de otro modo no tendrían, entonces hay esperanza. Necesitamos terminar de entender esta realidad, no la que nos quieren imponer, sino la realidad que sólo puede ser real cuando se muestra y se percibe desde todas sus facetas, desde todos los ámbitos, desde todas las visiones, desde los sufrientes, una realidad necesariamente plural cuyos puntos de vista la hagan posible, sólo de esta manera podremos tener un mundo real y auténtico.
Continuando con la misma Hannah, “…sólo puede haber hombres en el sentido auténtico del término donde hay mundo y sólo hay mundo en el sentido auténtico del término donde la pluralidad del género humano es algo más que la multiplicación de ejemplares de una especie.” En consecuencia, la realidad social es una construcción humana y por tanto puede ser objeto de discusión, estos quiere decir que puede ser de otra forma, que puede ser modificada, y si queremos transformar dicha realidad debemos acompañarla de un esfuerzo cotidiano de entender nuestra realidad, de analizarla, tenemos que aprender a mirar la realidad con una perspectiva nueva, desde el punto de vista de los perdedores, de los olvidados, de los que viven una realidad sufriente muy distinta a las de las elites. Si bien los clásicos conciben la libertad como ese valor que se vive en total despego para poderse dedicar a la política, esa concepción finalmente limita el mismo valor de la libertas al tener acceso a ella mediante el sacrificio que de su libertad hace otro ser humano.
Hay que actuar sobre la realidad, por lo que continuando con Hannah, “…cada nuevo comienzo es por naturaleza un milagro, en este sentido, a la trascendencia religiosa de la fe en los milagros, corresponde la trascendencia comprobable en la realidad de todo comienzo en relación a la conexión interna de los procesos en que irrumpe.””La diferencia decisiva entre la <<improbabilidades infinitas>> en que consiste la vida humana terrena y los acontecimientos-milagro[Ereignis-Wunder] en el ámbito de los asuntos humanos mismos es naturalmente que en éste hay un traumaturgo y que es el propio hombre quien, de un modo maravilloso y misterioso, está dotado para hacer milagros.
Este don es lo que en el habla habitual llamamos la acción [das Handeln]. A la acción le es peculiar poner en marcha procesos…, y le es peculiar sentar un nuevo comienzo…, El milagro de la libertad yace en este poder-comenzar [Anfangens-Konnen]… todo hombre en cuanto por nacimiento viene al mundo es él mismo un nuevo comienzo.” De esta manera Hannah nos dice que “Si el sentido de la política es la libertad, es en este espacio-y no en ningún otro-donde tenemos el derecho de esperar milagros. No porque creamos en ellos sino porque los hombres, en la medida en que pueden actuar, son capaces de llevar a cabo lo improbable e imprevisible y de llevarlo a cabo continuamente, lo sepan o no.”
De igual manera, en la conversación inédita con Cornelius Castoriadis nos dice que “… Lo central de la creación no es el descubrimiento, son la constitución de lo nuevo: el arte no descubre, constituye. En el plano social, la emergencia de nuevas instituciones y de nuevas maneras de vivir, tampoco es descubrimiento, son constitución activa…””Construcción humana que puede ser modificada o transformada por el hacer humano-social…”La sociedad debe definir su identidad, su articulación, el mundo, sus relaciones con él y con los objetos que contiene, sus necesidades y sus deseos. Sin la repuesta a estas preguntas, sin estas definiciones, no hay mundo humano, ni sociedad, ni cultura-pues todo se quedaría en un caos indiferenciado.” “… Es en el hacer de cada colectividad donde aparece como sentido encarnado la respuesta a esas preguntas, es ese hacer social que no se deja comprender más que como respuesta a esas preguntas.”
Actuar sobre la realidad es la única manera de que podamos constatar que es transformable, a ésta transformación estamos llamados, nunca en solitario, la participación en movimiento sociales es el medio eficaz para llevarla a cabo.
BIBLIOGRAFIA
1) HANNAH ARENDT - ¿Qué es la política? – Pensamiento contemporáneo 49.
2) CASTORADIS: Una conversación inédita – Metapolítica, volumen 5, abril/junio 2001, “Los nuevos adjetivos de la democracia”.
3) ZUBERO – “Movimientos Sociales y Alternativas de Sociedad”, Madrid 1996, Editorial HOAC.
4) Norberto Bobbio – “Liberalismo y Democracia”, Fondo de Cultura Económica.
***El contenido del artículo es absoluta responsabilidad del autor, y no refleja, necesariamente, la opinión de la Escuela de Derecho o Universidad de la Salle.

