foto:Imagebank.com |
Por: Lic. Mariela del Carmen Huerta Guerrero |
La resolución alternativa de conflictos puede definirse como la práctica emergente que opera entre lo existente y lo posible. Quienes participan en ella, al construir renovadas posibilidades en la resolución de sus conflictos, reconstruyendo sus cursos de acción, sus relaciones y se reconstruyen a sí mismo”
Dora Freid Schnitman
INTRODUCCIÓN
En el presente trabajo se desarrolla el tema de “Educar en mediación como factor preventivo de conflictos familiares”, considerando la importancia de educar a los seres humanos desde esquemas diferentes de pensamiento a los que tradicionalmente se manejan dentro de la familia y la escuela, teniendo en cuenta que es necesario expresar nuestros sentimientos, emociones, necesidades, a través del diálogo, la comunicación efectiva, disposición y aceptación de las responsabilidades, actitudes que nos permiten arreglar las diferencias con los demás de una manera positiva y con excelentes resultados.
Así mismo se analiza el papel de la familia, que resulta determinante para poder educar a los integrantes de la misma y permear la importancia de solucionar las diferencias, por medio de propuestas que permitan delimitar el conflicto y generar supuestos para solucionarlo, forjando acciones que se verán reflejadas en beneficio de sus integrantes y a favor de la sociedad.
Po otra parte se visualiza la implementación de la mediación escolar dentro de los centros educativos, como un factor necesario para reforzar, implementar y aprender nuevas formas de comunicarnos y convivir con los demás, constituyendo un aprendizaje práctico para la vida, con un crecimiento interior de las personas y por consecuencia, mejorar las relaciones que se establecen entre los integrantes de la comunidad escolar, así como su incidencia en las relaciones familiares.
DESARROLLO
En México, los conflictos familiares se siguen resolviendo desde la óptica jurídica, sin la intervención de profesionistas con otro tipo de habilidades como serían los conciliadores o mediadores, donde aparentemente se pone fin a dicho conflicto, sin embargo, el problema de fondo no está resuelto; si bien es cierto, se llega a un acuerdo donde se minimiza el problema, por lo general en la mayoría de los casos las partes vuelven acudir a los mismos tribunales con el mismo problema o bien con otra consecuencia de aquél que ya se encontraba resuelto.
Actualmente se requiere que los problemas que se suscitan entre las partes se puedan resolver de una manera ágil, eficaz y con menos desgastes para las personas involucradas en el conflicto, sin embargo con el actual sistema jurídico que impera en nuestro país, la aplicación del Derecho pasa por muchos formulismos, que retardan la decisión judicial, provocando falta de confianza en la administración de justicia.
Por otra parte, considerando la naturaleza de los seres humanos que se nos concibe como seres sociales, en la que de manera continua entablamos relaciones con las demás personas, necesariamente surgen puntos de vista, ideas y propuestas, en las que se generan conflictos, que son inherentes a la interacción humana, es por eso que a partir de ahí , es importante analizar diversas formas de resolverlo y prevenirlo , así como diversas orientaciones para su estudio, que nos permitan generar una mejor manera de resolver el conflicto a través de técnicas que nos ayuden a solucionarlo.
Hablar de solución de conflictos , nos obliga aceptar que el conflicto está en todas partes, se presenta en personas de todas las edades, en todos los ámbitos y culturas, lo que obliga a reconocerlo como una parte inevitable del funcionamiento social, inherente a la interacción humana, que se presenta casi siempre con un contenido negativo.
Sin embargo, es importante identificar una situación de conflicto, como un evento que nos ofrece ricas oportunidades de desarrollo y aprendizaje, sólo así podremos vislumbrar formas que nos alejen de los modos tradicionales de resolverlos, como la fuerza, la sumisión o la decisión de un tercero.
Para resolver un conflicto es importante tener una orientación hacia la tolerancia, la cooperación y colaboración junto con el manejo de técnicas de comunicación y de pensamiento que faciliten y no impidan este proceso, debemos ser capaces de ver más allá de nuestras respuestas más familiares y habituales.
Es por eso que en la elaboración de la presente ponencia, se pretende contribuir en la incorporación de educar en mediación, como factor preventivo de conflictos familiares, donde existe la necesidad de proponer fórmulas que brinden una mejor posibilidad de solucionar los conflictos que se suscitan, así como un mejor nivel de satisfacción para las personas, considerando quienes creemos en la mediación como una nueva profesión basada en la vocación de servicio hacía el prójimo, animados por la convicción de que el hombre es por naturaleza solidario y busca por medio del diálogo la paz social; de aquellos que creen firmemente que a través de la educación para la paz logremos un clima de convivencia pacífica, en el que impere una mejor manera de solucionar un problema.
Por lo tanto, el poder concientizar a las personas que no necesariamente se tiene que acudir a un tribunal o un instancia judicial para resolver un conflicto, implica un trabajo en el que desde las primeras etapas de desarrollo de los seres humanos, es necesario trabajar para generar esquemas de pensamiento diferentes a los a que actualmente existen, donde los seres humanos sean consientes de que a través del dialogo, la comunicación efectiva, disposición y aceptación de las responsabilidades, así como las decisiones que cada uno tomemos, nos permitirán asumir posturas y actitudes en la que resolveremos nuestras diferencias de una mejor manera y por consecuencia con menos desgastes económicos y emocionales.
Educar en mediación como factor preventivo de conflictos familiares, nos permitirá que las personas puedan desarrollar habilidades, destrezas, conocimientos y actitudes, que le faciliten resolver los problemas desde otra óptica, donde la forma de pensar y actuar incidan en una mejor relación con los otros, y por consecuencia dentro de la familia, escuela y en general en la sociedad.
Resulta importante determinar que la educación juega un papel categórico y fundamental en la formación de las personas, mismas que se encuentran inmersas dentro de una sociedad, en la cual hay que ajustarse a normas y valores, que garanticen la convivencia y el desarrollo de una comunidad al alcanzar fines y objetivos comunes e individuales.
Generalmente, cuando hablamos de educación nos quedamos con la sola idea de instrucción. Pensar esto es asimilar una parte integrante del término, y olvidar los elementos que la comprenden. Sin embargo, el hombre no es sólo inteligencia, es también voluntad y corazón, y es también un cuerpo; por eso existe también una educación de la voluntad, una educación física.
La palabra educación puede ser definida como la “Adecuación del comportamiento de una persona, a las normas de trato social” ; por lo que podemos definir la educación como el desarrollo de lo humano en el hombre, la promoción de todas sus virtualidades perfectivas que están latentes en su naturaleza humana y le hacen alcanzar el estado de virtud.
Desde su nacimiento, el hombre necesita ser formado y conducido por sus padres, mismos que le trasmiten valores, como el respeto, tolerancia, solidaridad, por citar algunos, que se encontrarán presentes en su desarrollo y que se perfeccionarán o cambiarán con el tiempo, así como
debe ser alimentado, protegido, se le debe enseñar una lengua, ciertos hábitos de comportamiento en sociedad, etc.; por tanto, el hombre no nace, sino que debe perfeccionarse en el tiempo. La naturaleza humana exige ser perfeccionada, ser acabada, llegar a la plenitud.
Por lo que resulta fundamental determinar que la sede principal de la educación es la familia, considerándola como la célula originaria y principal de la sociedad, por lo tanto los seres humanos debemos formarnos con esquemas de pensamiento que nos permitan resolver los conflictos de una mejor manera, donde la comunicación efectiva sea la principal herramienta para poder llegar a una solución, aceptando las diferencias que prevalecen en las personas, como una forma de considerar que todos somos diferentes con características muy particulares que nos hacen únicos e irrepetibles, y que nos distinguen de los demás.
La familia nace del matrimonio, y es a ella a quien le corresponde la educación de los hijos en todos los niveles, y es precisamente ahí donde se deben realizar los esfuerzos necesarios para poder permear, que una mejor manera de resolver las diferencias entre los integrantes, es que puedan expresar sus sentimientos, emociones , puntos de vista y llegar a un acuerdo de manera pacífica y sin rupturas o divisiones entre los integrantes, misma formación que se transmitirá y se hará patente en todos los ámbitos de convivencia con las demás personas con las que interactuamos a diario.
Actualmente la familia atraviesa un proceso de desarrollo complejo, toda vez que en la sociedad actual sus integrantes se encuentran inmersos en un contexto de transición, donde las personas no se comunican de la mejor manera, donde prevalece el egoísmo, donde los valores recibidos se ven afectados por un sin número de antivalores, que ponen en riesgo lo recibido en el seno familiar, así como también donde se piensa que la mejor manera de arreglar un conflicto es por medio de la violencia ya sea psicológica o física, que implica daños irreparables a los seres humanos, considerando que precisamente en la familia algunos de estos supuestos se viven diariamente entre sus integrantes, siendo que lo reflejan y externan cuando se vinculan con los demás; es así que resulta determinante poder educar en mediación, para que desde la familia se pueda permear la importancia de solucionar las diferencias, por medio de propuestas en las que podamos primeramente delimitar el conflicto y discutir los temas positivamente, tomando decisiones que sean las mejores para todos, y que se traduzcan en acuerdo duraderos, que se cumplan y que traigan aparejada una satisfacción para los involucrados, evitando que el día de mañana se compliquen aún más y que tengan consecuencias fatales, como la ruptura del vínculo familiar, que en algunos casos se traduce en un divorcio entre los cónyuges y por consecuencia la desintegración familiar.
Es necesario considerar que los integrantes de la familia desarrollen la capacidad de mediar, de tal suerte que ante los conflictos que se presentan entre sus integrantes, encuentren la posibilidad de intervenir como mediadores ayudando a los demás a resolver su diferencias, considerando que “ la mediación familiar promueve un comportamiento más ético y civilizado de los integrantes de ella, originando significados y valores compartidos, favoreciendo conductas autónomas y obteniendo que sus integrantes actúen según los compromisos que han acordado haciéndose responsables tanto de las diferencias como de las formas de resolverlas”
Es así que resulta sumamente importante considerar la implementación de técnicas referentes a la mediación desde los primeros años de vida, desarrollando entre los integrantes de la familia una mejor manera de solucionar los diferentes “conflictos” que se presentan, siendo más eficientes, ayudándolos a clarificar e identificar los intereses, y a que desemboquen en un acuerdo satisfactorio, considerando que la mediación no produce ganadores ni perdedores, ya que todas las partes deben ser favorecidas con el acuerdo que se logre.
Educar en mediación como factor preventivo de conflictos familiares, nos lleva a reflexionar y delimitar que las diferencias que se presentan en la familia y que son clasificadas en dos: “de interés y de relaciones. Los de interés se producen por incompatibilidad o por diferencias. Los de relaciones se producen por el modo en el que las partes interactúan, ya sea por emociones fuertes o por mala comunicación o conductas negativas repetidas; son conflictos que abarcan todo lo concerniente al acontecer de una familia y a los miembros de ella, lo que la hace más compleja” lo que afecta a unos repercute necesariamente a los otros, por las relaciones de interdependencia que existe entre los integrantes del núcleo familiar.
Transmitir a los hijos herramientas que permitan resolver sus problemas de una manera reflexiva, critica, positiva y con apertura al diálogo, aceptando las diferencias entre los demás, constituyen alternativas importantes para su formación y crecimiento personal, que les va a permitir fomentar y llegar a acuerdos satisfactorios para las personas involucradas en el conflicto. Por lo tanto retomando la propuesta de educar en mediación, nos permitirá lograr una restructuración en la organización familiar que refleje un mejor entendimiento entre los integrantes de la misma, así evitar problemas y situaciones muy dolorosas, que impliquen un desgaste emocional y económico para las partes y que dichas manifestaciones se vean reflejadas en la sociedad.
Pertenecer a una familia y considerando que cada cual cumpla con sus responsabilidades para con los demás, identificando los problemas que se presentan en el núcleo familiar, particularmente aquellos que ponen en peligro su equilibrio, como la falta de comunicación efectiva, nos permite valorar la importancia de la educación en la mediación como base fundamental para evitar conflictos familiares que ponen en riesgo la estabilidad de la familia que repercute indistintamente a todos sus integrantes.
Resulta fundamental realizar el planteamiento de ¿Cómo educar en mediación?, por lo que partiendo de esta idea se debe de considerar que es en la escuela, pues ahí se refleja la educación recibida en la familia y, constituye un punto de partida para poder reforzar, replantear, implementar y aprender, nuevas posibilidades que nos enseñen a convivir con los demás, mediante conductas, actitudes no violentas, solidarias, responsables y autónomas, y por lo tanto deben formar parte del currículo de las instituciones educativas; es decir, “la interculturalidad será la realidad de toda la sociedad futura. Ser capaz de convivir con el diferente, de enriquecerse con la diversidad, de trabajar en equipos a partir de la propia individualidad, de reconocerse a uno mismo y al diferente, serán exigencias de la vida ciudadana, de la vida política, de la vida individual”
Considerando el enfoque que establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el que señala en su fracción II inciso c) que : “ la educación contribuirá a la mejor convivencia humana, tanto por los elementos que aporte a fin de robustecer en el educando, junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, cuanto por el cuidado que ponga en sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos” . Por lo que se desprende la posibilidad de implementar la mediación en los centros educativos, de tal suerte que a través de ella se aporten elementos como la cultura de diálogo, el respeto, el consenso y la paz, donde permitan desarrollar en las personas habilidades que les servirán para evitar confrontaciones inútiles y reparar de manera pacífica las relaciones truncas o deterioradas que se sucintan entre los integrantes de la sociedad. De tal suerte que la reforma educativa distingue el currículum directo (materias instrumentales) y el currículum oculto, donde se contempla el trabajo de actitudes, valores y normas que se desarrollan en el aula.
Es así que la inserción de la mediación educativa, contribuye de manera transversal a la formación de las personas, permitiéndoles ser consientes de sus actos y reflexionando la importancia de dialogar e interactuar con respeto, siendo capaces de afrontar una determinada situación a través de una comunicación más efectiva, que les permita resolver los problemas de una mejor manera, situación que como comenta la Profesora Norma Besone, al determinar “La inclusión de un programa de mediación educativa como contenido transversal o PE (proyecto específico) permite que los valores, las habilidades de comunicación, el desarrollo del pensamiento lógico, reflexivo y creativo se desarrolla en el ámbito escolar a través de experiencia directa sobre hechos cotidianos o aplicándolos a contenidos curriculares. Las soluciones formales no dan una respuesta adecuada ya que generan insatisfacción a las partes, desgastes, tanto de tiempo como emocional y la recurrencia de los conflictos que aparecen disfrazados bajo nuevas pretensiones, pues los actores institucionales muchas veces no encuentran canales adecuados de gestionar sus conflictos. Esta insatisfacción afecta a toda la institución, trabajando su desarrollo tanto pedagógico como institucional”
Actualmente, en el ámbito escolar se suscitan una serie de conflictos que pueden ser muy variados y de características diversas, situaciones que se dan entre los miembros de la comunidad escolar, que en ocasiones pueden desencadenar acciones violentas y poco razonables para poder resolver los conflictos; es así que, a través de proponer educar en mediación por medio de un modelo de intervención netamente pedagógico, concientizando a las partes que existen maneras de resolver una situación donde los involucrados puedan expresar su sentimientos, emociones, necesidades, inquietudes y puedan estar consientes de sus actos, se contará con una mejor convivencia en el centro educativo y una mejor preparación para la vida; incluso, durante los primeros tres años de vida se puede enseñar al niño a razonar en lugar de actuar sobre sus conflictos, situación que beneficiaría enormemente a la familia, escuela y sociedad misma.
La mediación escolar es “la intervención no forzada de una tercera persona imparcial, que ayuda a miembros de la comunidad escolar en conflicto a resolverlo o transformarlo por ellas mismas” de tal suerte que el objetivo primordial será ayudar a las partes involucradas a poder llegar a un acuerdo que les permita resolver el problema de una manera satisfactoria, y donde los aspectos negativos y violentos, se transformen en oportunidades para aprender y transformar las situaciones conflictivas, en oportunidades de aprendizaje.
“El conflicto educativo tiene particularidades como:
1. Comienza con un desacuerdo ( variable intelectual);
2. El desacuerdo acarrea un quite de colaboración u otro acto negativo como la agresión;
3. Esto determina un incremento de la hostilidad;
4. Se forman alianzas y se polariza;
5. Prolifera (se involucran otros actores: padres, preceptores etc.);
6. El conflicto incide en la vía Institucional que lo distingue de los demás y que hace prioritario comenzar a trabajar con ellos lo más temprano posible.”
De lo anterior resulta que es importante visualizar el conflicto que se presenta en una comunidad educativa, como una situación que si no se atiende, necesariamente afectará de alguna u otra forma a todos los integrantes del centro educativo, por lo que se hace necesario trabajar e involucrarse en el problema, planteando alternativas desde el punto de vista de la mediación que favorezcan la prevención de la violencia y la creación de climas institucionales pacíficos y saludables que permitan una buena convivencia escolar.
Por otra parte, el poder educar en mediación desde el ámbito educativo permite que los docentes, alumnos, directivos, coordinadores, entre otros, puedan desarrollar e implementar actitudes y valores importantes e imprescindibles para la mediación, y por consecuencia un mejor resultado en el manejo del conflicto, teniendo como secuela que los problemas disciplinarios y diferencias entre los miembros de la comunidad escolar puedan resolverse a través de una pedagogía pacífica, donde se llegue a un acuerdo por convencimiento que le permitan interiorizar, proporcionándoles un crecimiento de mejora a través de la reflexión en las cosas que ha realizado y las consecuencias que se producen a nivel personal y grupal.
El tener la oportunidad manejar nuestras emociones preferentemente entre los 3 y 7 años, nos permite contar con menos riesgos de trastornos de ansiedad y agresividad, cuando se está en la escuela y por lo tanto saber canalizar sus inquietudes, necesidades, diferencias entre los demás, ya que de lo contrario, cuando no se exteriorizan las emociones se corre el riego que cuando se han jóvenes se transformen es personas violentas y agresivas, por lo que las emociones son parte del conflicto “aparecen después de los pensamientos; las formas de pensamiento son: imágenes-sonidos-sensaciones; las emociones primarias amor (alegría)-miedo(odio-ira-enojo-tristeza-celos-envidia-culpa); se manifiestan en el cuerpo; algunas se disfrazan de otras”
De tal suerte que la escuela constituye un punto importante para la formación de las personas en mediación, contribuyendo a la paz social que se demanda hoy en día y que resulta fundamental para la convivencia y resolución de las diferencias entre los seres humanos, constituyendo un aprendizaje práctico para la vida, esto significa transformar los modos en el que normalmente el sistema educativo resuelve los problemas y emprender el desafío de encontrar fórmulas nuevas que permitan la resolución del conflicto en forma pacífica y cooperativa entre sus integrantes.
El saber aprender a convivir y resolver nuestros conflictos nos permite generar alternativas, para contar con espacios de reflexión, fundamentar nuestras necesidades y lograr acuerdos que permitan fortalecer la enseñanza desde una propuesta de vinculación que involucre a toda una comunidad educativa.
Por lo tanto, la función que realiza la familia y la escuela se encuentran enlazadas, de tal suerte que ambas instituciones deben trabajar conjuntamente, para poder implementar la mediación como una manera de prevenir conflictos entre las personas, resultando necesario que cada uno asuma el papel que le corresponda en la necesidad de educar y formar a las personas.
Concluyendo, educar en mediación como una forma de prevenir conflictos familiares, no sólo podrá ser entendida como un modo de resolverlos, sino como una metodología de enseñanza, en la que la comunicación efectiva es una herramienta indispensable para las relaciones entre los integrantes, en todos los niveles, posibilitando la reflexión y el pensamiento complejo, desarrollando aptitudes y actitudes para vivir mejor en sociedad, con un mayor compromiso personal y social, donde el diálogo, la solidaridad y responsabilidad son factores fundamentales para la construcción de una cultura de la paz, en la que se requiere un cambio de mentalidad individual y colectiva.
BIBLIOGRAFÍA
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
GORJÓN Gómez, Francisco J., STEELE Garza, José G.; Métodos Alternativos de solución de
conflictos; Oxford University Press; México, 2008.
MÁRQUEZ Algara, Ma. Guadalupe; Mediación y Administración de Justicia; Universidad
Autónoma de Aguascalientes; México, 2004.
http//www.sipmarp.net/id24.htm.

