![]() |
Impresiones de la Directora y Exdirectores.
|
Mariela Del Carmen Huerta Guerrero.
Actual Directora de la Facultad de Derecho.
Antes que nada, me gustaría referir que el trabajo que se desarrolla en la dirección de la facultad se traduce en la organización, planeación y proyección de las actividades anuales; así como en la conducción académica de nuestros alumnos; la vinculación con organismos e instituciones públicas y privadas. Todo este trabajo se realiza en beneficio de toda la comunidad universitaria y específicamente de nuestra Facultad de Derecho.
Respecto de este evento, quiero señalar que me siento sumamente emocionada, muy contenta porque es un gran logro que hemos realizado de manera conjunta todas las personas que integramos la ahora Facultad de Derecho. Es el resultado del esfuerzo de compañeros, maestros, alumnos, egresados y de todas las personas que han formado parte de esta Facultad de Derecho durante 22 años.
Ya en particular, la ceremonia es un evento que viste, que resulta muy importante para la comunidad universitaria, pues representa la calidad, el esmero y el trabajo que hemos desarrollado en beneficio de la educación y, sobre todo, el trabajo en búsqueda de la excelencia académica para nuestros alumnos y las personas que forman parte de ella.
Como comentario final, quiero reiterar mis felicitaciones a todos los que de alguna manera somos integrantes de esta gran comunidad lasallista. Agradezco además el compartir con nosotros este momento tan especial que sin duda marca un momento histórico en la Facultad de Derecho y que representa una gran satisfacción de todas las personas que han contribuido en este logro.
GUSTAVO ENRIQUE MOLINA RAMOS
Exdirector de la Facultad de Derecho
La ahora Facultad de Derecho de la Universidad de LaSalle Bajío se ha ido construyendo, poco a poco, conjuntando los esfuerzos de quienes, a lo largo del tiempo, hemos tenido el privilegio de formar parte de su comunidad.
Todo empezó en 1983, cuando el Lic. Carlos Ontiveros Romo, Director Fundador de la Escuela de Derecho, involucró a un grupo de abogados, entre los que, junto con el Lic. René Morales Tirado, tuve la fortuna de encontrarme, para formular el anteproyecto del Plan de Estudios.
Una vez que fue aprobado el Plan de Estudios por las distintas instancias, tanto universitarias, como educativas, en 1984 iniciamos las clases, amparados por el prestigio lasallista en el campo de la educación: muy pronto nos convertimos en una opción para la formación de abogados, tan sólida como cualquiera de las otras en la región, tanto pública como privada. Con el tiempo, nuestros egresados fueron ocupando, cada vez más, los espacios que se abrían en los tribunales, en las juntas de conciliación y arbitraje, en los jurídicos de empresas y de órganos u organismos públicos.
En 1988, el rector de la, entonces, Universidad del Bajío, el Maestro Ronaldo Henderson Calderón, el muy querido Roni, ante el retiro del Lic. Ontiveros, me propuso hacerme cargo de la Dirección de la Escuela, con la encomienda de trabajar en el fortalecimiento académico, apoyándome para echar a andar varios proyectos: la contratación de maestros con tiempo dedicado a la tutoría de alumnos fuera de clase, la publicación de la primera revista de la escuela, “Balanza Legal”, de la que llegamos a editar dos o tres números, con la participación siempre entusiasta del Lic. Carlos Vicente Muñoz Jiménez, egresado de la primera generación de la escuela, que colaboró conmigo como Subdirector, y con el tiempo llegó a ser también Director aquí. También iniciamos los seminarios de discusión, abiertos a la participación de alumnos, con un grupo entusiasta de profesores, entre los que recuerdo al Lic. Gustavo Araiza, el Lic. Héctor René García Ruiz, el Lic. José Mendoza Zaragoza, el Lic. José Alvarado (qdep), el Lic. Guadalupe Angel Angel (qdep), quien también llegó a ser Director de la Escuela, y muchos otros.
El ambiente en esa época era de gran apertura e inquietud, y para muestra un botón: una tarde un alumno avisó en la Dirección que por los patios de la Universidad deambulaba el Lic. Muñoz Ledo, ex embajador de México en la ONU, ex secretario de Educación Pública del país, y en ese entonces candidato a la Gubernatura del Estado por parte del Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, totalmente en la oposición. Rápidamente, con la autorización del Rector, lo recibimos en Derecho y lo invitamos –suspendiendo clases- a que diera una plática sobre el “ius soli” y el “ius sanguini”, que era su tema político, pues sostenía que debido a que su familia era originaria de Apaseo, gozaba constitucionalmente de la ciudadanía guanajuatense, lo que lo legitimaba en la lucha electoral por la gubernatura. Obvio decir la discusión que se armó, dada la pluralidad ideológica de nuestra comunidad.
Me resulta muy grato comprobar que la semilla de trabajo académico sembrada desde esas épocas iniciales maduró y fructificó en forma excelente: muchos de los actuales maestros y autoridades de nuestra flamante facultad eran alumnos en esa época: las licenciadas Mariela Huerta, Rosy Reyes, Ramos Tristán, Fernando Márquez Rivas, el Mtro. Mario Alberto Guzmán, la maestra Isabel Tinoco, el Lic. José Raúl Solís Sosa, y tantos otros.
Los años han pasado y a los primeros egresados de la escuela de Derecho, vueltos académicos se han agregado muchos otros ex alumnos (Bertha Espino, Meredith Moreno Martínez,) demostrando ser un excelente semillero de maestros e investigadores, que en un ambiente que reconoce a su gente y la incorpora, permitiéndole y propiciando el desarrollo personal ha logrado el reconocimiento de su rango como Facultad: un espacio en el que se enseña Derecho a quienes han optado por este campo para su formación profesional, pero en el que también se genera conocimiento por la vía de la investigación y de la discusión en los distintos campos de postgrado que actualmente ofrece.
Hace 25 años ingresé a esta comunidad, y puedo decir que han sido 25 años de participar en un proyecto que crece y permite crecer.
CARLOS OLTIVEROS ROMO
Exdirector de la Facultad de Derecho. Notario Público.
Para mi es algo muy gratificante ver que lo que iniciamos hace ya casi 25 años llega a este punto de crecimiento cuantitativo y cualitativo. Cuando nosotros iniciamos no teníamos mucho impulso y contábamos con una serie de carencias que ya han sido subsanadas de manera muy importante. Así, identificamos que en ese momento el grado de Facultad implica no sólo un nombre sino, y sobre todo, un estatus de mayor calidad por el cumplimiento de todos los requisitos que se exigen.
Estoy asombrado de todo esto, de ver el avance y el aumento de la calidad en los maestros, planes de estudio, programas de posgrado; además de todos los recursos con los que hoy se cuentan, mismos que deben ser aprovechados por todos los alumnos.
Nunca imaginé que mi escuela llegara a lograr el avance que presenta hoy en día. Me siento muy satisfecho de todo lo que se ha logrado en todo este tiempo. Muchas felicidades y enhorabuena.

