AÑO 3 NO. 16 || 15 . ENERO . 2013
REVISTA ELECTRÓNICA TRIMESTRAL DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE LA SALLE BAJÍO

Foto: Imagebank.com

“Inmunidad de los Estadounidenses
y La Impunidad del Derecho Internacional."

Lic. Luís Enrique Hernández Ramírez
Catedrático de la Facultad de Derecho
Universidad De La Salle Bajío

 

Los ciudadanos norteamericanos a lo largo de la historia han gozado de inmunidad, y no hablamos de inmunidad diplomática, sino de inmunidad en general, cuando en algún lugar del mundo un ciudadano norteamericano es afectado en su persona, inmediatamente viene la reacción del Gobierno de Washington para protegerlos y defenderlos sin importar el territorio donde se encuentren, cada día la inmunidad de los ciudadanos norteamericanos va en aumento y ante la Corte Penal Internacional (CPI) se refuerza más. Quienes pueden denunciar los crímenes de cometidos por norteamericanos es el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, sin embargo al ser Estados Unidos miembro permanente de tal Consejo, puede vetar cualquier tipo de resolución que vaya en ese sentido, sin existir riesgo alguno para los Estados Unidos y sus ciudadanos.

Los otros Estados Miembros del Consejo de Seguridad (China, Francia, Inglaterra y Rusia) lo saben perfectamente y conforme a sus políticas exteriores siempre se mantienen al margen, no es de su interés renovar la resolución en la cual se otorgo la inmunidad a los estadounidenses en Irak es por varias razones, una de ellas las torturas frecuentes a los prisioneros de Irak en la Prisión de Guantánamo Cuba, incluso recientemente el sospechosos de terrorismo, recientemente el presidente de los Estados Unidos Barak Obama, anunció la presentación de videos en donde se exhibían algunas violaciones a los derechos humanos de los presos, días más tarde cancelo la presentación de las cintas.

El consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es un verdadero y auténtico títere de los Estados Unidos y quien sólo sirve a sus obscuros intereses, ya que el propio gobierno de los Estados Unidos toma sus propias decisiones sin consultarlos y otra de las razones es que la no renovación de la mencionada Resolución en la que se otorgo la inmunidad a las tropas en Irak, y que de manera arbitraria invoco la carta de la ONU (amenazas para la paz), no afecta en lo más mínimo la inmunidad de que gozan los nacionales estadounidenses.

Cuando existen de por medio muchos intereses, es cuando aparecen en escena los Estados Unidos con una intervención militar. La existencia de una situación en la que la URSS y China no tenían posibilidad de oponerse a la intervención o de determinar las condiciones de la misma, concluyó con la aceptación de las decisiones norteamericanas por los otros cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad”. ( 1 )

Los Estados Unidos constantemente violan el derecho internacional sin que haya alguien que pueda impedirlo, se burla de él, y humilla a otros gobiernos, al anunciar recientemente sobre el cierre de la prisión de Guantánamo Cuba, y que las personas que están presas ahí pueden recurrir a los tribunales de los Estados Unidos, para esquivar la decisión de su propia Corte Suprema, ha decidido crear un tribunal militar que decidirá quiénes de dichos presos podrán recurrir a los tribunales y quiénes no podrán hacerlo, visto lo anterior a todas luces se aprecia una violación al derecho internacional.

El veto que dan los Estados Unidos a las misiones de paz, se refiere al cancelación de las mismas, frecuentemente ocurre ante el elefante blanco denominado Organización de las Naciones Unidas, si algún día llegara el momento de que desapareciera el derecho de veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, quizá podríamos aspirar a un mundo de paz y de seguridad internacionales, situación que no va ocurrir nunca debido a que los Estados Unidos proporcionan el 75% de los recursos de la ONU, y ejercen el control de la organización.

No existe poder humano que pueda denunciar las atrocidades y los crímenes cometidos por los miembros del Ejército de ocupación seguirán gozando de inmunidad de jurisdicción en el territorio de Irak, como lo establece uno de los "actos legislativos" dictados para Irak por el Administrador estadounidense Paul Bremer, la "Coalition Order" Nº 17 y, por consiguiente, también ante la Corte Penal Internacional, aunque el Consejo de Seguridad no haya renovado las resoluciones 1422 y 1487 adoptadas en 2002 y en 2003.

Esta inmunidad ante la CPI por los crímenes cometidos en Irak persiste porque, como hemos explicado al responder a la primera pregunta, no siendo Estados Unidos parte del Estatuto de la CPI, además del mismo Consejo de Seguridad (donde Estados Unidos puede oponer su veto) sólo el Gobierno de Irak, podría, aceptando la jurisdicción de la Corte, denunciar ante la misma a ciudadanos de Estados Unidos por crímenes cometidos en su territorio, de conformidad con el artículo 12 del Estatuto de la Corte. Y está impedido de hacerlo por la "Coalition Order" Nº 17.

Mucho más probable es que celebre un tratado bilateral de inmunidad con Estados Unidos, como lo han hecho más de 50 países, entre ellos el Gobierno títere de Kabul.

“La guerra del golfo (1990-1991) dio ocasión a una amplia operación de propaganda que ha tendido a hacer creer, esencialmente, que se trataba de la puesta en marcha de reglas de seguridad colectiva y que el consenso manifestado por los cinco miembros del Consejo de Seguridad se había convertido, en esta ocasión en definitivo, ya que había permitido instaurar un nuevo orden mundial”.( 2 )

Bajo cualquier amenaza o quebrantamiento a la paz siempre los Estados Unidos intervienen como si se tratara de un asunto personal, cuando de estos asuntos se trata es el Consejo de Seguridad quien determina dichas amenazas o quebrantamientos a su libre albedrío.

Todo esto puede parecer sorprendente, pero constituye una muestra de realismo político en las relaciones internacionales. ( 3 )

Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China) tienen con una serie de privilegios, cualquier decisión debe de contar con el voto afirmativo de cada uno de ellos, sin embargo cuentan con el derecho de veto, derecho que va en contra de la igualdad soberana de los estados, la cual no existe, durante la guerra fría permitió que tan Rusia como los Estados Unidos tuvieran el monopolio mundial durante ese tiempo. La organización pretende una igualdad soberana de todos sus miembros. “Este principio igualitario se considera fundamental, púes con él se intenta evitar que las grandes potencias establezcan su hegemonía”.( que es ).

La ONU esta empeñada en lograr los intereses de la comunidad internacional, se preocupa por los conflictos regionales y mundiales siempre con el afán de ayudar y encontrar una solución. “La ONU puede hacer mucho para impedir el conflicto, hacer cesar la violencia, o contener una citación amenazante mientras se busca un arreglo”: ( 4 )

La ONU es una organización bien intencionada, no así el Consejo de Seguridad Su órgano supremo. El cual esta a las ordenes de los Estados Unidos. El concepto norteamericano de la ley mundial pasa por alto los intereses de la comunidad internacional, los medios de proyección del poder y la coerción sobre los pueblos que rebasan por completo las formas institucionales, o que incluso las explotan contra sí, los ataques ideológicos, la intimidación, la intromisión, o la violación a la soberanía de los Estados.

El poder económico político coloca a los Estados Unidos en un punto de poder impresionante y con el cual siempre pretende que los demás Estados se encuentren a sus órdenes, al igual que como ha estado hasta el día de hoy la Organización de las naciones Unidas, Las constantes violaciones al Derecho Internacional y los desafíos que realiza a la comunidad internacional. (5)

Es muy claro que los hilos económicos, políticos que mueven, organizan y dirigen las relaciones internacionales los mueven a su gusto el país más poderoso de la tierra quién tiene su oficina de despacho en la ciudad de Nueva York.

Lo anterior es totalmente desalentador para la Organización de las Naciones Unidas y un rotundo fracaso del Derecho Internacional Público, sin embargo, es importante tener la esperanza de que esta situación cambie, en donde todos los Estados se preocupen por los intereses de la comunidad internacional dejando a un lado los intereses propios. “un mundo donde los gobiernos y los habitantes aprendan a trabajar juntos y a unir sus fuerzas en bien de grandes propósitos comunes”.(6) Respetando en todo momento la Carta de las Naciones Unidas y al mismo tiempo el Derecho internacional Público, normas jurídicas que en vías de perfección regulan la conducta del mundo en que vivimos.

La aplicación del Derecho Internacional Público debe de ser igual para todos, es necesario y fundamental que se respete el mismo, Los Estados Unidos deben de cumplir con la Ley, de lo contrario, se le apliquen las sanciones correspondientes para que no exista impunidad y mucho menos inmunidad a sus soldados en Irak.

BIBLIOGRAFÍA

(1) Díaz González, Alicia. Las Organizaciones Mundiales. Editorial granada. Madrid 1991. Primera Edición. Pág. 86.

(2) Idem, pág. 85

(3) Akehurst, Michael. Introducción al Derecho Internacional. Editorial Alianza Universidad Textos. Madrid 1988. Pág. 117.

(4) Vázquez, J.A. Relaciones internacionales. Editorial Limusa. México 2006. Primera Edición edición. Pág. 60.

(5) Waldheim, Kurt. El desafío de la Paz. Editorial Fondo de Cultura Económica. México 1981. Pág.

(6) Bertrand, Maurice. La ONU. Editorial Acento. Madrid 1995. Segunda Edición. Pág.

.
LAS NACIONES UNIDAS

INTRODUCCIÓN

El mundo se hoy se encuentra en un momento muy difícil, la guerra, la inseguridad y el hambre son factores que golpean fuertemente el escenario mundial, sin embargo es esencial hablar de la importancia que juega el derecho internacional en estos momentos. El derecho internacional contemporáneo tiene como objetivo, para citar el preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas, «proteger a las generaciones futuras del azote de la guerra». El principio básico para lograrlo es que ningún país tiene derecho a enviar sus tropas a otro sin el consentimiento del gobierno de este último. Los nazis lo hicieron repetidamente y el primer crimen por el que fueron condenados en Nuremberg fue el de agresión, crimen que «contiene y hace posible todos los demás».

«Gobierno» no quiere decir aquí «gobierno electo» o «respetuoso de los derechos humanos» sino simplemente «que controle efectivamente las fuerzas armadas» porque es ése el factor que determina que haya guerra o no cuando se atraviesan las fronteras. Es fácil criticar este principio básico, y los defensores de los derechos humanos no se abstienen de hacerlo. Por un lado, sucede a menudo que las fronteras de los Estados son arbitrarias, ya que son resultado de procesos antiguos que fueron totalmente no democráticos y porque muchas minorías étnicas no están de acuerdo con dichas fronteras. Por otro lado, nada garantiza que los gobiernos sean democráticos o que se preocupen un mínimo por el bienestar de su pueblo, pero el objetivo del derecho internacional no ha sido resolver la totalidad de los problemas. Como prácticamente todo el resto del derecho, trata de ser un mal menor comparado con la ausencia de derecho, y los que critican el derecho internacional deberían explicar cuáles son los principios que proponen en su lugar. ¿Puede Irán acaso ocupar al vecino Afganistán? ¿Brasil, por lo menos tan democrático como Estados Unidos, puede invadir Irak para instaurar allí una democracia? ¿Puede el Congo atacar Ruanda como autodefensa? ¿Puede Bangla Desh inmiscuirse en los asuntos internos de Estados Unidos para imponerle una reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero y «prevenir» así los daños relacionados con el calentamiento global a los que está expuesto ése país? Si el ataque «preventivo» estadounidense contra Irak es legítimo ¿por qué no lo fueron el ataque iraquí contra Irán, o contra Kuwait? Peor aún, ¿por qué el ataque japonés contra Pearl Harbor no fue un ataque preventivo legítimo? Cuando nos planteamos este tipo de preguntas, nos damos cuenta enseguida de que la única alternativa realista al derecho que actualmente existe sería, aparte del caos generalizado, la posibilidad para el Estado más poderoso del mundo de intervenir donde le parezca, a no ser que autorice a sus aliados a hacerlo.

Sin embargo, toda el pensamiento liberal elaborado desde el siglo XVII está basado en la idea de que existen esencialmente tres formas de vida en sociedad:

 la guerra de todos contra todos;
 un soberano absoluto que impone la paz mediante la fuerza;
 en tercer lugar, un orden legal democrático, como mal menor.

Los regímenes dictatoriales, denunciados por los defensores de los derechos humanos, tienen las ventajas de un soberano absoluto: preservar el orden y evitar la guerra de todos contra todos, cuya expresión actual es la de los llamados failed states o «Estados fracasados». Los inconvenientes son bien conocidos: el soberano actúa según sus propios intereses, los súbditos no aceptan en su fuero interno la autoridad del soberano y éste provoca un ciclo infinito de revueltas y represión. Esta observación constituye la base misma de la argumentación a favor de la tercera solución.

Lo anterior se considera como algo banal en la discusión sobre el orden interno de los Estados democráticos. Veamos ahora el orden internacional. El soberano, si tuviéramos que abandonar los principios del derecho internacional existente, sería inevitablemente Estados Unidos. Este país persigue, evidentemente, sus propios intereses. Hay que señalar que los partidarios de la injerencia no siempre niegan lo anterior; pero sostienen entonces, haciendo una lectura muy selectiva de la historia, que esa búsqueda aporta al resto de la humanidad más beneficios que males. No comparto esa conclusión aunque, como quiera que sea, las consecuencias adversas del ejercicio de ese poder absoluto corresponden exactamente a lo que podría esperar un liberal clásico: Bin Laden, por ejemplo, es fruto del apoyo brindado a los muyaidines en Afganistán durante la época soviética; por otro lado, al vender armas a Irak, Occidente brindó involuntariamente una importante ayuda a la actual resistencia iraquí.

En 1954, Estados Unidos derrocó a Arbenz en Guatemala. Lo hizo sin esfuerzo y, aparentemente, sin riesgos para sí mismo. Pero al hacerlo contribuyó también a la formación política de un joven médico argentino que allí se encontraba y cuyo retrato campea hoy en el mundo entero: el Che Guevara.

Jean Bricmont y la periodista Diana Johnstone
Durante la Conferencia de Versalles, después de la Primera Guerra Mundial, un joven nacionalista vietnamita vino a Europa para defender la causa de la autodeterminación de su pueblo ante Robert Lansing, secretario de Estado de quien se presentaba entonces como el campeón de la autodeterminación, el presidente estadounidense Wilson. El joven vietnamita no fue tenido en cuenta. ¿Qué riesgo podía representar? Se fue entonces a Moscú, a perfeccionar su educación política, y se hizo célebre: se llamaba Ho Chi Min.

¿Quién sabe lo que engendrará en el futuro el odio que producen hoy las políticas estadounidense e israelí?.

En el orden internacional, la tercera solución, la solución liberal, consistiría en brindar más democracia a nivel mundial, a través de las Naciones Unidas. Bertrand Russell decía que hablar de la responsabilidad de la Primera Guerra Mundial era como discutir de la responsabilidad de un accidente automovilístico en un país sin código del tránsito. La toma de conciencia sobre la idea de que el derecho internacional debe ser respetado y que los conflictos entre Estados deben poder ser controlados mediante una instancia internacional constituye de por sí un progreso esencial en la historia de la humanidad, comparable a la abolición del poder monárquico y de la aristocracia, a la abolición de la esclavitud, al desarrollo de la libertad de expresión, al reconocimiento de los derechos sindicales y de los derechos de la mujer e incluso a la idea de la seguridad social.

Es evidentemente al fortalecimiento de ese orden internacional a lo que se oponen Estados Unidos y todos aquellos se apoyan las acciones de ese país en nombre de los derechos humanos. Es de temer que las reformas de la ONU actualmente en estudio conduzcan a legitimar aún más acciones unilaterales. Según el argumento más comúnmente utilizado es escandaloso poner en igualdad de condiciones, en la ONU y particularmente en su comisión de derechos humanos, a los países democráticos y a los que no lo son. Ese argumento equivale a olvidar que en todas las reuniones de los países no alineados y en todas las cumbres del Sur, que representan al 70% del género humano, han sido condenadas –y no sólo por las «dictaduras»– todas las formas de injerencia unilateral, ya sean embargos, sanciones o guerras. A fin de cuentas, los imperialistas liberales, o sea la mayoría de los demócratas estadounidenses y buena parte de la socialdemocracia y de los Verdes europeos –quienes defienden la democracia en el plano interno mientras que predican la injerencia, o sea la dictadura de un solo país o de un grupo restringido de países, en el plano internacional– son totalmente incoherentes.

Finalmente, al quejarse, como sucede a menudo, de la ineficacia de la ONU, hay que pensar en todos los tratados y acuerdos de desarme o de prohibición de armas de destrucción masiva cuyo principal opositor es principalmente Estados Unidos. Son precisamente las grandes potencias las que se oponen con más hostilidad a la idea de que su última carta, el uso de la fuerza, pueda ser contrarrestada mediante el derecho. Pero, al igual que nadie sugiere, en el plano interno, que la hostilidad de la mafia hacia la ley pueda justificar la abolición de ésta, no se puede invocar el sabotaje de la ONU por Estados Unidos como argumento para desacreditar dicha institución.

Existe un último argumento a favor del derecho internacional que puede resultar quizás más importante aún que los demás: el derecho internacional es el escudo de papel que el Tercer Mundo creyó poder utilizar ante Occidente durante la descolonización. Quienes utilizan los derechos humanos para socavar el derecho internacional en nombre del «derecho de injerencia» olvidan que, durante todo el periodo colonial, no hubo fronteras ni dictadores que impidieran a Occidente implantar el predominio de los derechos humanos en los países sometidos. Si tal era su intención, lo menos que se puede decir es que los pueblos colonizados no tuvieron pruebas de ello. Esa es probablemente, además, una de las razones fundamentales que tienen los países del Sur para condenar con tanta fuerza el derecho de ingerencia.

Jean Bricmont

 




La revista Ex Lege es una publicación trimestral, que contendrá interesantes secciones, como las dedicadas a las aportaciones de docentes, alumnos y autores invitados, así como espacios para ponencias, conferencias, entrevistas y noticias.