AÑO 3 NO. 16 || 15 . ENERO . 2013
REVISTA ELECTRÓNICA TRIMESTRAL DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE LA SALLE BAJÍO
Autopsia Psicológica.

MFC. EPC. DR. Enrique Pérez Ramos.
Catedrático de la Facultad de Derecho.
Universidad De La Salle Bajío
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El término AUTOPSIA PSICOLÓGICA, se refiere al estudio retrospectivo que se realiza de un ser humano, antes o después de su muerte, con la finalidad de investigar, analizar y determinar su PATRÓN CONDUCTUAL.

Etimológicamente la palabra AUTOPSIA, se deriva de las raíces griegas:

autos, que significa uno mismo o por sí mismo, y

opsis, que significa vista, observar o mirar.

Etimológicamente la palabra PSICOLÓGICA, se deriva de Psicología, que trata del estudio de lo perteneciente al alma, que se interpreta como el Estudio de la Personalidad de los seres humanos.

La personalidad de un ser humano se refiere a la totalidad de las actividades y comportamientos de éste, basados en las experiencias de su temprana infancia, la cual puede ser definida como: La estructura interna y el efecto externo que el individuo produce. En otras palabras es la resultante de la suma de la conducta y del temperamento.

La Conducta, a su vez, es un conjunto de respuestas recurrentes, ante situaciones similares. Está compuesta por rasgos, como timidez, independencia, dominación, entre otros.

El Temperamento, por su parte, es el componente constitucional de la personalidad, y comprende la reactividad y el estado de humor preponderante. Es la respuesta emocional del individuo.

Según AGUILAR GUTIÉRREZ, del Departamento de Medicina Legal de Costa Rica, “el concepto de personalidad es el recurso teórico o modelo, mediante el cual la ciencia del comportamiento pretende explicar la conducta característica y distintiva de un individuo”.

De acuerdo con este autor, la personalidad puede definirse como la resultante total y relativamente estable de las pautas recurrentes de comportamiento, actuales y potenciales de un individuo, determinadas por el ambiente y la herencia, la cual emerge y se desarrolla en la interacción de los cuatro sectores fundamentales en que se pueden organizar los patrones conductuales, que son:

1. Sector cognitivo (inteligencia)
2. Sector conativo (motivacional), carácter.
3. Sector afectivo (emocional), temperamento, (actitud global de la afectividad).
4. Sector somático (constitución).

ESTRUCTURA DE LA PERSONALIDAD.

La personalidad está integrada por tres sistemas principales, el ello, el yo y el superyó que, aun cuando cada uno de ellos posee, dentro de la personalidad total, funciones, propiedades, componentes, principios operantes, dinamismos y mecanismos propios, interactúan tan estrechamente que resulta muy difícil, si no imposible, desentrañar sus efectos y medir sus respectivas contribuciones a la conducta. En consecuencia, ésta es, casi siempre, el producto de la interacción entre estos tres sistemas; raramente uno de ellos opera con exclusión de los demás.

EL ELLO.

El ello es el sistema originario de la personalidad; la matriz a partir de la cual se diferencian el yo y el superyó: consiste en el conjunto de los factores psicológicos heredados, presentes al nacer, incluyendo los instintos; es el reservorio de la energía psíquica y provee la fuerza necesaria para la actividad de los otros dos sistemas; así mismo, se mantiene en estrecho contacto con los procesos corporales, de los cuales deriva su energía. FREÍD llamó al ello “la verdadera realidad psíquica” porque representa el mundo interno de la experiencia subjetiva y no conoce la realidad objetiva.

El ello no puede tolerar los aumentos de energía, que experimenta como incómodos estados de tensión. En consecuencia, cuando, ya se a como resultado de estímulos externos o de excitaciones producidas internamente, se eleva el nivel de tensión del organismo, el ello funciona de modo de lograrla inmediata descarga de esa tensión y el retorno del organismo a un óptimo y constante nivel bajo de energía; este principio de reducción de la tensión, según el cual opera el ello, ha sido denominado principio del placer.

Para alcanzar sus objetivos –reducción del dolor y obtención del placer- el ello dirige dos procesos: la acción refleja y el proceso primario. Las reacciones reflejas que son congénitas y automáticas, como el estornudo y el parpadeo, por lo común reducen la tensión de inmediato; el organismo está dotadote cierta cantidad de tales reflejos destinados a encarar formas relativamente simples de excitación.

El proceso primario, por su parte, implica una reacción psicológica más complicada ya que procura la descarga de la tensión mediante la formación de una imagen del objeto capaz de eliminarla; por ejemplo, proporciona a l persona hambrienta un cuadro mental de alimentos. Esta experiencia alucinatoria, en lo que el objeto deseado aparece como una imagen mnémica, ha sido denominada realización de deseos.

El mejor ejemplo de proceso primario en el individuo normal es el provisto por el sueño nocturno que, según FREUD, representa la satisfacción de un deseo el intento de satisfacerlo; así mismo las alucinaciones y visiones de los psicóticos constituyen ejemplos de procesos primarios.

EL YO.

El yo existe en virtud de que las necesidades del organismo requieren apropiadas relaciones con el mundo objetivo de la realidad. La persona hambrienta ha de buscar, encontrar y comer el alimento para que la tensión del hambre pueda ser eliminada, es decir, debe aprender a discernir entre la imagen mnémica del alimento y su percepción real, tal como es en el mundo exterior; una vez establecida esa distinción fundamental, necesita convertir la imagen en una percepción, y lo logra ubicando el alimento en el ambiente que lo rodea. En otras palabras, el sujeto equipara su imagen mnémica de la comida con la visión o el olor de ella según son percibidos por sus sentidos. La diferencia fundamental entre el ello y el yo reside en que el primero sólo conoce la realidad mental subjetiva, en tanto que el segundo discierne entre las cosas que existen en la mente y las que existen en el mundo exterior.

Según se afirma, el yo obedece al principio de la realidad y opera por medio del proceso secundario. La finalidad del principio de realidad consiste en impedir la descarga de tensión hasta el descubrimiento del objeto adecuado para la satisfacción de la necesidad; temporalmente, este principio mantiene en suspenso el del placer que, eventualmente, será satisfecho cuando se halle el objeto requerido para reducir la tensión. En efecto, el principio de realidad cuestiona la verdad o falsedad de una experiencia, o sea, si tiene existencia externa o no, mientras que el principio del placer se interesa tan solo en determinar si la experiencia es dolorosa o placentera. El proceso secundario constituye el pensamiento realista; por su intermedio, el yo formula un plan para la satisfacción de la necesidad al que ha de someter luego a prueba, casi siempre mediante alguna acción, con el objeto de determinar su utilidad. La persona hambrienta, por ejemplo, piensa donde podrá hallar alimento y procede después a buscarlo en ese preciso lugar: esto constituye la llamada prueba de la realidad. Para desempeñar eficientemente su papel, el yo controla todas las actividades cognitivas e intelectuales; estos elevados procesos mentales permanecen al servicio del proceso secundario.

Se ha de tener en cuenta, sin embargo, que el yo es la parte organizada del ello –del que deriva todo su poder- que entra en acción para servir a sus designios, no para frustrarlos; carece de existencia separada del ello, del que jamás de independiza por completo y, mientras su papel principal consiste en mediar entre los requerimientos instintivos del organismo y las condiciones del ambiente que lo rodea, sus objetivos finales son la conservación de la vida del individuo y la preservación de la especie.

EL SUPER YO.

El tercero de los sistemas de la personalidad, y último en cuanto a su desarrollo, es el superyó, representante interno de los valores tradicionales y las normas sociales –según son las transmitidas de padres a hijos- reforzados por medio de un sistema de premios y castigos impuestos al niño. El superyó, que constituye el arma moral de la personalidad, representa a lo ideal en mayor medida que a lo real y se empeña más en lograr la perfección que el placer; en esencia, le concierne decidir qué está bien y qué está mal para que sea posible actuar de acuerdo con los cánones morales autorizados por los agentes de la sociedad.

Como árbitro moral internalizado de la conducta, el superyó se desarrolla en respuesta a los premios y castigos impuestos por los padres. Para obtener el premio y evitar el castigo, el niño aprende a orientar su conducta según los lineamientos trazados por sus mayores; cuanto éstos consideran impropio o digno de castigo tiende a ser incorporado a su conciencia moral, que es uno de los subsistemas del superyó, al tiempo que cuando merece la aprobación o el premio parental tiende a integrar su idea del yo, que constituye el otro subsistema. Tal incorporación tiene lugar mediante un mecanismo denominado introyección, en tanto la conciencia castiga al individuo conduciéndolo a sentirse culpable, el ideal del yo lo premia llevándolo a sentirse orgulloso de sí. El control de los padres es sustituido por el autocontrol.

Las principales funciones del superyó son:

1. Inhibir los impulsos del ello, especialmente los de naturaleza sexual o agresiva que son los que en mayor medida condena la sociedad.

2. Persuadir al yo para que sustituya sus objetivos realistas por objetivos moralistas.

3. Buscar la perfección.

Es decir, el superyó tiende a oponerse tanto al ello como al yo y a conferir al mundo su propia imagen. No obstante, el superyó es similar al ello por su carácter irracional y similar y al yo en cuanto intenta controlar los instintos; a la inversa de este último, sin embargo, no se limita a postergar la gratificación de los instintos sino que permanentemente procura bloquearla.

TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD.

Son tipos aberrantes de configuraciones de la personalidad anormales, y a menudo, se relacionan con dificultades personales y sociales. Según OTTO FENICHEL, se deben a la perpetuación de algunos medios inadecuados para resolver problemas durante al período del Complejo de Edipo. En la época preescolar, el niño se siente atraído hacia el progenitor del sexo opuesto. Al buscar solución a este problema de instinto, por lo general, debe renunciar al deseo demasiado posesivo hacia dicho progenitor e identificarse con el progenitor del mismo sexo. Si desde la etapa preescolar aprende a obtener lo que quería de su madre mediante amenazas de irse, de adulto tratará de vivir con este principio.

Por atraparte, es necesario diferenciar entre neurosis sintomáticas y trastorno de la personalidad, mientras en este último la solución del conflicto de Edipo se efectúa “de una vez por todas”, y esta manera de resolver conflictos que incorporada a la vida del individuo, en las neurosis sintomáticas, en cambio, ay un problema en la superficie, y en el fondo una considerable ansiedad latente, que le hace sufrir.

Los individuos con trastornos de personalidad tienen bajo control de impulsos y tienden a escapar porque la estructura de su ego no les permite enfrentarse a la ansiedad y a la depresión. Los diferentes tipos de maneras de ser o intensidad en los trastornos de personalidad se llaman rasgos.

Rasgos Leves. Son de características de poca intensidad y que no representan conflictos con sigo mismo ni con los demás.

Rasgos Moderados. Constituyen características de intensidad intermedia y que ya representan cierto nivel de conflicto y de alteración funcional.

Rasgos Marcados. Consisten en características de gran intensidad con problemas de impulsividad, irritabilidad, agresividad. Intolerancia a la frustración, labilidad emocional y escaso control de impulsos, que constituyen una personalidad anormal.

Entre los Trastornos de Personalidad se pueden mencionar los siguientes:

1. Trastornos del Patrón de la Personalidad. En estos individuos hay un patrón rígido, perdurable, que los hace incapaces de adaptarse a las necesidades de la vida en sociedad. Se incluyen en este grupo las personalidades inadecuada, esquizoide, ciclotímica y paranoide.

2. Trastornos en los Rasgos de la Personalidad. Hay aquí un trastorno en el componente emocional de la personalidad, que hace al individuo incapaz de mantener el equilibrio emocional y la independencia. Pertenecen a este grupo las personalidades emocionalmente inestable, pasivo-agresiva y compulsiva.

3. Trastornos Sociopáticos de la Personalidad. Hay desadaptación social o desviaciones sexuales. Corresponde este grupo a algunos de los trastornos que antes se denominaron “personalidades psicopáticas” propiamente dichas.

TIPOS DE TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD.

PERSONALIDAD INADECUADA.

También llamada astenia. Constituye más bien un concepto oral. Incluye en gran proporción retardos mentales, pasivo dependientes y esquizoides. Estos pacientes son individuos mediocres, deficientes física y mentalmente. Puesto que asumen una actitud pasiva, se satisfacen con cualquier cosa y viven marginados de la sociedad. Son pobres de juicio, de manera que pueden mantenerse en un trabajo que implique poca demanda. Funcionan por debajo de sus reales posibilidades naturales, con inhibición de su creatividad. No hay que confundirlos con personas que no adquirieron educación.

PERSONALIDAD PARANOIDE

También llamada personalidad querulante o litigante. Un ejemplo de este tipo de pacientes es el fanático que tiene una idea fija respecto a cualquier tema, ya sea de religión, política o música. Posee una sensibilidad excesiva, que lo hace creer que todo se relaciona con él. Desconfía de todo y de todos, asume una posición defensiva contra el mundo, y sus mecanismos de defensa lo llevan a ser agresivo con los demás. En su hostilidad se mantiene alejado, y aunque en el fondo desea relacionarse con otros, no lo hace por ser incapaz de aceptar tales necesidades afectivas. Generalmente, estos individuos han tenido una madre o un padre agresivos o paranoides. Hacen del mundo el mismo campo de batalla que fue su hogar, y se defienden atacando.

PERSONALIDAD CICLOTÍMICA.

También llamada afectiva cicloide o extrovertida. Es de naturaleza hereditaria. Se asemeja a los casos leves de enfermedad maniaco depresiva razón por la cual algunos autores le han dado el nombre de personalidad hipomaniaca. Se desarrollaron periodos expansivos que alteran con periodos depresivos de causa endógena. Si el paciente se descompensa puede llegar a la psicosis maniaca o a la esquizofrenia esquizoafectiva. El individuo que tiene enfermedad ciclotímica, es amigable pero inconstante.

PERSONALIDAD ESQUIZOIDE

También denominada introvertida o esquizotímica. Es de naturaleza hereditaria y físicamente corresponde al tipo esténico o longilíneo. Estos individuos tienen dificultad para relacionarse. El contacto físico le produce problemas, aunque son fieles. Malos deportistas, sobre salen en cambio, por su mayor capacidad intelectual. En su infancia hubo falta de afecto. De niño, fue tímido y dócil, autista. Durante la adolescencia se mantiene aparte, y en la edad adulta experimenta lo sexual como una necesidad fisiológica, despojada de contenido emocional. Su vida es rica en fantasías, pero sus formas de comunicación son pobres. A esta personalidad se le considera como condición premórbida de esquizofrenia.

PERSONALIDAD PASIVO – AGRESIVA.

También se llama explosiva. Se caracteriza por la tendencia a estallidos de odio y de violencia física. Comprende dos subtipos principales:

1. Pasivo Dependiente. El conflicto principal de este individuo es el temor a la pérdida del objeto y se cree con derecho a la ayuda de los demás, sin que haga ningún esfuerzo para dar. En su historia hay falta de cuidados maternos, pero a diferencia del esquizoide, mantiene la esperanza porque cree que ese afecto le llegará por intermedio de otra persona.

2. Pasivo Agresivo. Tiene conflicto con las figuras de autoridad. Se siente menospreciado, resentido, aunque él mismo provoque pasivamente esta actitud en su contra. En la historia de estas personas a manudo hay una madre ambivalente, sobre protectora y cruel.

PERSONALIDAD OBSESIVO COMPULSIVA.

Llamada también personalidad anancástica. En estos casos, se trata de un individuo extremadamente ordenado, meticuloso y desconfiado, que se caracteriza por la duda, la insatisfacción, la cautela, la terquedad y la repetición. Es perfeccionista, inseguro e insistente en detalles. Tiene gran persistencia y disciplina. En un grado patológico puede esclavizarse por reglas y detalles sin importancia. Si ocupa una posición jerárquica, suele convertirse en un jefe impertinente, que mortifica a sus subalternos con el cumplimiento de minucias. En su historia hay padres autoritarios y desarrollo rígido.

PERSONALIDAD HISTÉRICA.

También llamada neurótica. Por lo general se observa en mujeres y se relaciona con la sexualidad. Se trata del típico caso de la mujer histriónica, inmadura, muy afectiva y voluble (“lo que hoy ama mañana lo aborrece”). Es sugestionable, de gestos excesivos, teatrales, matizados con fantasías o mentiras. En lo sexual, puede ser provocativa, pero en el fondo es frígida. En situaciones de estrés tiene fallas para enfrentar la realidad. Tiende a la hipocondría. El problema básico de estas personas es el complejo de castración. Hay fuerte deseo de ser hombre y fijación de desarrollo en el nivel oral.

PERSONALIDAD SOCIOPÁTICA.

Entre los trastornos de personalidad, éste es el tipo que con mayor frecuencia se ve involucrado en problemas con la justicia. Por lo regular, se trata de individuos con capacidad mental normal o superior, aunque unos pocos pueden ser deficientes mentales. Muchos de ellos gozan de gran atractivo social, el cual obtienen mediante la práctica del arte de la astucia, la estafa o la maña. En el mecanismo que genera este tipo de personalidad se acepta una combinación de factores, como procesos anormales de maduración de la personalidad, interrelación familiar, influencia social y ambiental, conflicto epídico no resuelto. La conducta antisocial puede ser enseñada al niño, sobre todo cuando éste observa al padre que miente y engaña, lo cual le hace creer que las norma sociales rigen a otros, mientras que a ellos les está permitido ser culpables. En condiciones de emergencia, el sociópata es de los individuos que tienen más posibilidades de sobrevivir. Del mismo modo, en la vida civil el sociópata más hábil llega al éxito, mientras sólo el menos hábil va a l cárcel. Con excepción del deficiente mental, el sociópata suele ser conciente del carácter ilegal de sus actos, aunque no teme las consecuencias con tal de lograr sus fines. Incapaces de seguir trabajos estables que requieran dedicación, estos individuos buscan la manera más fácil de vivir, y con este sentido los delitos que cometen abarcan una amplia gama de variedades. Por lo común el sociópata no aprende del castigo y tiende a reincidir. Cuando falla, culpa a los demás del fracaso y no acepta la frustración.

ASPECTOS CRIMINOLÓGICOS.

La Criminología, según MARIANO RUIZ, en 1952 y, posteriormente el DR. ALFONSO QUIROZ CUARÓN, dicen que es una Ciencia Sintética, causal, explicativa, natural y cultural de las conductas antisociales. Es una Ciencia, en virtud de que tiene objeto y métodos propios, así como fines específicos. Es Sintética, ya que se trata de una Ciencia a la que concurren varias Disciplinas, como:

a) Antropología Criminal
b) Biología Criminal
c) Psicología Criminal
d) Sociología Criminal
e) Criminalística
f) Penología
g) Victimología
Esta lista no es limitativa sino que puede modificarse y variar de acuerdo a las necesidades.

a) Antropología Criminal.- Es el estudio de la evolución y las características del hombre criminal.

La Antropología Criminal ha sido definida como el estudio de las características físicas y culturales particulares a los autores de crímenes.
Estudia al criminal a partir de sus características somáticas, también el efecto del medio físico y la adaptación del hombre al mismo (Etnología). Lo estudia en el tiempo y espacio, las creencias, técnicas, arte, etc., de pueblos y grupos culturales.

b) Biología Criminal.- Estudia al hombre de conducta antisocial como un ser vivo, desde sus antecedentes genéticos hasta sus procesos anatomo – fisiológicos; la influencia de los fenómenos biológicos en la criminalidad y la participación de los factores biológicos en el crimen.

El funcionamiento del organismo, la relación de éste con el medio físico, los efectos de la alimentación, la disfunción glandular, la herencia criminal, son problemas criminológicos que se encarga de resolver la Biología Criminal.

En la actualidad se preocupa por la posibilidad de encontrar diferencias biológicas entre criminales y no criminales; la Bioquímica y su influencia en el comportamiento criminal; el estudio de parejas de gemelos.

c) Psicología Criminal.- Es el estudio del alma del sujeto criminal, tomando alma en sentido Científico y no Filosófico. HILDA MARCHIORI, la define como la Ciencia que averigua y conoce la forma de contestar las siguientes interrogantes: ¿que es lo que induce a un sujeto a delinquir?, ¿qué significado tiene esa conducta para él?, ¿por qué la idea del castigo no lo atemoriza?, y hace renunciar a sus conductas criminales.

La tarea Psicológica consiste en aclarar su significado en una perspectiva histórico – genética. Estudia la Teoría de la Personalidad, las emociones, las pasiones, los temperamentos, etc.

d) Sociología Criminal.- Estudia el acontecer criminal como fenómeno que se da en la colectividad, tanto en sus causas y factores, como en sus formas, desarrollo, efectos y relaciones con otros hechos y conductas que se dan en sociedad.

Estudia los problemas y se ocupa de dar explicaciones más completas a la conducta antisocial, estudiando las subculturas criminales, los conflictos culturales, la oportunidad de delinquir, el etiquetamiento, la marginación, etc.Es el estudio de la reacción social contra personas o conductas que son captadas por la colectividad, o por una parte de ella, como dañinas, peligrosas o antisociales.

g) Victimología.- Víctima es la persona o personas en quienes recae el daño, el sufrimiento y las consecuencias de una conducta ilícita y la Victimología se encarga del estudio de la víctima, su tratamiento, su rehabilitación y su reincorporación en su entorno social.

La Victimología es una rama de la Criminología como lo señala otro insigne Maestro mexicano que es el DR. LUIS RODRÍGUEZ MANZANERA, pero en la actualidad, de acuerdo con los cambios y evolución, tanto teórica como científica, que han experimentado las Ciencias Forenses, y el abandono en el cual se ven involucradas las diferentes Víctimas de un hecho criminal, la Victimología en un futuro no muy lejano será una Disciplina más que se integrará a las Ciencias Forenses.

La Criminología se trata de una Ciencia Causal – Explicativa, porque pretende encontrar las causas y factores que influyen en el factor criminal, y explicar con Principios y Leyes tales fenómenos y, buscar la Prevención del delito, que es uno de sus fines principales.

e) Criminalística.- Esta disciplina que es rama de las Ciencias Forenses; el insigne Maestro de la Criminalística, el DR. LUIS RAFAEL MORENO GONZÁLEZ, la define de una manera tan completa y explícita, que basta con leerla y razonarla, para comprender su significado y alcances, y dice: Es una de las disciplinas que integran a las Ciencias Forenses, que aplica fundamentalmente los conocimientos, métodos y técnicas de investigación de las Ciencias Naturales, en el examen del Material Sensible Significativo, relacionado con un presunto hecho delictuoso, con el fin de determinar, en auxilio de los Órganos de Administrar Justicia, su existencia, o bien de reconstruirlo, y señalando la intervención de uno o varios sujetos en el mismo.

f) Penología.- Llamada también como Derecho Penitenciario, estudia los diversos medios de represión y prevención de las conductas antisociales, como las penas y medidas de seguridad, de sus métodos de aplicación y de la actuación post – penitenciaria.

La Criminología es Natural y Cultural, ya que estudia la conducta criminal como un hecho o acaecer de orden natural, atribuida al hombre como un ser de la Naturaleza; y es Cultural, porque además de la individualidad biológica natural, el crimen (conducta antisocial) es un producto social (cultural), es decir, toda conducta antisocial se produce dentro de un contexto natural, social y cultural.

GARCÍA – PABLOS DE MOLINA, definen a la Criminología como la Ciencia Empírica e Interdisciplinaria que se ocupa del crimen, el delincuente, la víctima y el control social del comportamiento desviado.

El carácter interdisciplinario de la CRIMINOLOGÍA implica sus relaciones con:

1. El Derecho, que trata de la tipificación de los delitos, las penas que les corresponden y las modalidades de su enjuiciamiento.

2. La Psicología y la Psiquiatría, que estudian la conducta normal y patológica, y por tanto, la conducta delictiva como forma desviante del comportamiento humano.

3. La Medicina Legal, en la medida en que sirve de puente entre la Medicina (en este caso la Psiquiatría y la Psicología Médica) y el Derecho, auxiliando a la Administración de Justicia con el concurso del Método Pericial.

4. La Sociología, que estudia los fenómenos sociales globalmente considerados, es decir, con independencia de lo que acontece a nivel individual; es decir, de lo personal y subjetivo.

Por consiguiente, aceptando la anterior definición, la Criminología debe tratar de las siguientes manifestaciones:

1. El crimen o delito que, en su aspecto objetivo, es materia de estudio del Derecho.

2. El criminal o delincuente, cuya responsabilidad debe quedar establecida por la Judicatura, pero cuya imputabilidad es informada por la Medicina y, particularmente, la Psiquiatría Forense, disciplina ésta que, además, se encarga de investigar la dinámica personal que se resuelve en la motivación del acto delictivo.

3. La víctima del delito, por cuanto de una perspectiva psicológico – social ha establecido una peculiar forma de relación con el delincuente, sufriendo las consecuencias del acto antijurídico.

4. El control social de la delincuencia que vuelve a ser competencia del Derecho, del Poder Ejecutivo y de los sistemas de punición y de reinserción social propuestos por estas instancias, sistemas en los que, de nuevo, habrán de desempeñar un importante papel la Psicología y la Psiquiatría.

La fecha oficial del origen de la Criminología como Ciencia Empírica Autónoma, suele establecerse en el año de 1876, en la que el Veronés, EZEQUÍAS MARCO CESAR LOMBROSO (1835 – 1909), publicó su “Tratado Antropológico Experimental del Hombre Delincuente”, aunque desde muchos años antes se vinieran realizando diferentes investigaciones sobre el tema.

Los orígenes históricos de la Criminología se consolidan por las aportaciones del Antropólogo Francés, TOPPINARD (1830 – 1911), que fue quien acuñó el término, y de GARÓFALO (1851 – 1934), colaborador de LOMBROSO.

PSICOGENESIS DE LA CONDUCTA CRIMINAL.

Como lo señalan LÓPEZ GÓMEZ y GISBERT CALABUIG: El delito, independientemente de su clasificación moral, es un hecho humano y, como tal, viene determinado por un juego de fuerzas y factores, unos internos, endógenos, y otros externos, ambientales. Los mismos mecanismos psicológicos que intervienen en los actos legales intervienen en los actos delictivos. Comprender un delito equivale a hallar el valor de las incógnitas en la actuación responsable de la conducta personal frente a la situación delictiva.

La acción antijurídica es la culminación y descarga de un proceso psíquico cuyos momentos iniciales se remontan mucho, a veces, en el pasado individual. Los diversos estadíos psíquicos por los que pasa todo delito pueden ser, o no, concientes. El tipo corriente de trasgresión legal puede decirse que nunca es totalmente impulsivo ni totalmente premeditado, sino que se presta en un proceso psíquico básico, que va desde la simple sugerencia o intuición del fin posible hasta la realización activa del mismo. La distinta rapidez del proceso y la acentuación de alguna de las fases son el origen de los distintos tipos de delito.

Y como señala PÉREZ VICTORIA, los tres autores mencionados concluyen: El delincuente puede ser, y lo es en la mayoría de las ocasiones, un hombre normal y su acción delictiva no es sino una resultante de su personalidad completa, en la que es preciso ahondar para poner en evidencia la raíz de su conducta criminal.

La comprensión de la conducta criminal en relación con la personalidad del delincuente y de la situación en la que se encuentra nos remite, obligatoriamente, al estudio de los factores bio – psico – socio – culturales que configuran dicha personalidad, estudio que abordaremos mediante la utilización de modelos, que vienen a ser como perspectivas parciales, exigidas por la metodología, pero cuya integración nos facilita la comprensión de este “todo” constituido por la conducta humana.


LOS MODELOS EN CRIMINOLOGÍA.

Cuando se analizan los modelos Criminológicos, se encuentra un sorprendente paralelismo con relación con los también denominados “modelos” de enfermedad mental en Psiquiatría. Pero esta sorpresa inicial es fácilmente superada desde el momento en que, tanto en Criminología como en Psiquiatría, se trata de entender una serie de conductas anormales que, sin duda alguna, poseen una causación multifactorial y en que cualquier perspectiva metodológica en investigación o cualquier esbozo teórico para entender los datos son siempre válidos, aunque inexcusablemente complementarios.

MODELOS BIOLÓGICOS.

Son muchas las variables de tipo orgánico que se han estudiado en los delincuentes. Entre ellas deben destacarse las siguientes:

1. Factores Genéticos. El papel de la herencia en el origen de las conductas delincuenciales comenzó mediante el análisis de árboles genealógicos de familias de delincuentes. Ulteriormente, los estudios de concordancia gemelar, iniciados por LANCE, muestran una concordancia de criminalidad del 71 % en gemelos monocigóticos frente a un 34 % en dicigotos.

2. Factores Neurológicos. Conocido también como Trastorno de déficit de atención con hiperactividad, también llamado síndrome de daño cerebral mínimo, suele estar presente como antecedente infantil en muchos casos, aunque su etiología no se conoce con claridad.

3. Factores Neuroendocrinos. La conducta delictiva de tipo sexual se acompaña a veces de niveles elevados de andrógenos que aumentan la intensidad del impulso sexual, aunque no sus preferencias.

Del mismo modo, la criminalidad femenina parece ser más frecuente en el período premenstrual, probablemente en relación con el denominado trastorno disfórico del final de la fase lutéinica, que puede cursar con irritabilidad e irascibilidad.

MODELOS PSICODINÁMICOS.

Desde la perspectiva psicoanalítica, el delito, como cualquier otra conducta humana (los sueños, los actos fallidos en la vida cotidiana, los síntomas neuróticos), es la expresión de conflictos que han sido reprimidos a nivel inconsciente. Dentro de esta formulación general caben todo tipo de explicaciones que nos pueden hacer comprensible una conducta individual.

Así, en unos casos, el delincuente será de tipo impulsivo, porque el fracaso en su evolución personal infantil le ha impedido introyectar las normas sociales y, por tanto, desarrollar un superyó eficaz que actúe como instancia censurante de la personalidad; de ahí que sean sujetos que no puedan tener sentimientos de culpa.

ESTADO PELIGROSO O PELIGROSIDAD.

De acuerdo con el Maestro Colombiano, GUILLERMO URIBE CUALLA, la peligrosidad es “la capacidad de una persona para convertirse probablemente en autora de delitos”. Para JULIO ROMERO SOTO, es “la probabilidad de que puedan llegar a cometerse infracciones a la Ley Penal”; según LUIS JIMÉNEZ DE AZÚA, “consiste en la probabilidad de que un individuo cometerá o volverá a cometer un delito”.

GOLDZBAND, considera que el estado peligroso es “la condición de un individuo o de una situación que dirige el potencial o actuación nociva contra una persona, comunidad u orden social. Es inherente a esta definición que la peligrosidad no es necesariamente destructiva (en el sentido común de esta palabra), aunque frecuentemente sea vista como tal por individuos u órdenes sociales amenazados por esta condición”.

GISBERT CALABUIG sostiene: “se trata, pues, de una situación de peligro subjetivo que ha de deducirse de una cuidadosa investigación del individuo desde los puntos de vista antropológico, psíquico, y patológico, así como de los factores familiares y sociales que le rodean”.

IMPORTANCIA MEDICOLEGAL.

En algunas Legislaciones, el grado de peligrosidad del delincuente es uno de los criterios que se siguen para fijar la pena, así como la extinción de este potencial de agresividad determinará el cese de una medida de seguridad.

En la opinión de algunos Autores, como BONNET, este concepto debe considerarse tanto en quien no ha cometido aún delito alguno (peligrosidad predilectual), como en quien habiendo ya delinquido, puede volver a hacerlo (peligrosidad delictual o posdelictual).

La variedad predilectual tiene como sinónimos peligrosidad social (FERRI), capacidad para delinquir (RANIERI), peligrosidad potencial (RIÚ Y TAVELLA). Corresponde a la condición que presentan los individuos que, aunque no han delinquido nunca, poseen las características que los predisponen a cometer delitos.

La peligrosidad posdelictual tiene como sinónimos peligrosidad criminal (FERRI) y estado de inmediata criminalidad (FRANCHI). Es la condición que presentan aquellos individuos que habiendo ya delinquido, exhiben características que indican probabilidad de reincidencia.

Menciona el DR. VARGAS ALVARADO que, la Pericia Medico Legal, si bien Jurídica en su origen, la peligrosidad es Médica en su diagnóstico. Para justipreciarla deben considerarse criterios jurídicos y criterios psiquiátricos. Entre los primeros, JIMÉNEZ DE AZÚA señala:

1. Estudios de la personalidad del delincuente, desde el punto de vista antropológico, psíquico y moral.
2. Estudio de la vida anterior al hecho delictivo.
3. Estudio de la conducta posterior al hecho delictivo.
4. Estudio de la calidad de los motivos.
5. Estudio del hecho delictivo.

La evaluación de la Peligrosidad puede llevarse a cabo con criterio objetivo o con criterio subjetivo.

Criterio Objetivo: Está determinado por la magnitud del daño que emerge del delito.

Criterio Subjetivo: Se establece con base en las condiciones psíquicas y las anomalías del individuo, congénitas o adquiridas, transitorias o permanentes.

Entre los criterios psiquiátricos modernos destaca el de MORA IZQUIERDO, del Instituto de Medicina Legal de Bogotá, que considera siete elementos de juicio:

1. Las características del individuo, incluidos los antecedentes familiares y personales, y su carácter.

2. El grado de salud o de enfermedad mental, incluido diagnóstico, pronóstico, tratamiento y evolución de la enfermedad durante su reclusión.

3. Las características del delito cometido: circunstancias, motivaciones conscientes (móviles del delito), motivaciones inconscientes (descubiertas en el examen psiquiátrico y en las pruebas psicológicas), condiciones de premeditación, alevosía, dolo, culpa, preterintencionalidad, accidente, fuerza mayor, crueldad, etc.

4. Historial delictivo: antecedentes penales, condenas anteriores, detenciones previas y tendencias antisociales.

5. Comportamiento durante la reclusión: sociabilidad, dedicación al estudio o al trabajo, comisión de nuevos delitos dentro del centro de reclusión, tendencias conflictivas, uso de drogas psicoactivas, calidad de las relaciones interpersonales, etc.

6. Características del ambiente al cual regresará al ponérsele en libertad: vigilancia que se le puede proporcionar, posibilidad de tratamiento ambulatorio con controles psiquiátricos periódicos, comprensión y ayuda de parte de los familiares, etc.

7. La prospección de la que probablemente será la conducta futura del individuo al ser puesto en libertad y admitido en el medio social y familiar.

Índice de Peligrosidad del DR. RICARDO MORA IZQUIERDO

Basado en estos siete puntos se establece el Índice de Peligrosidad del DR. MORA IZQUIERDO, llamado también por otros Autores como Índice de Criminalidad, o Índice Criminológico, o Perfil Criminológico, que varía de 0 a 14 puntos; la peligrosidad es mayor conforme más alta sea la puntuación. Para obtenerla, a cada uno de los parámetros mencionados se le asigna una calificación que oscila entre cero y dos puntos, como se manifiesta en el cuadro líneas arriba. Se aplica para suspender una medida de seguridad.

De acuerdo con los valores así obtenidos, el DR. MORA IZQUIERDO califica la peligrosidad en tres grados:

Baja Peligrosidad Social: de 0 a 5 puntos.

Moderada Peligrosidad Social: de 6 a 9 puntos.

Alta Peligrosidad Social: de 10 o más puntos.

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