![]() Imagen: http://www.apizaco.gob.mx/ |
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“Cualquier sociedad que renuncie a un poco de libertad para ganar un poco de seguridad, no merecen ninguna de las dos cosas”.
Benjamín Franklin
“Un total de 150 policías municipales serán suspendidos de la corporación como parte de la depuración que realiza la Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana. Por lo menos en una primera fase, aunque extraoficialmente se informó a que la intención del Alcalde Jorge Ramos es realizar una limpia de 300 elementos deshonestos de la Dirección de la Policía Municipal. Se trata de policías que de alguna manera brindan protección a la delincuencia organizada o que actúan de forma irregular y que además amenazan a sus compañeros en caso de denunciarlos por las actividades que realizan”. 1
Uno de los puntos prioritarios de cualquier orden de Gobierno, es lo relacionado con la Seguridad pública. Actualmente la inseguridad; no sólo en las grandes urbes se ha agravado en los últimos años, lo que hace necesario combatirla con honestidad y eficacia. Las ideas que expongo a continuación tal vez sea una visión muy utópica de la cruda realidad sin embargo es el panorama de un joven estudiante que posee la esperanza de vivir en u verdadero Estado de Derecho.
Para iniciar mencionaré lo que es la Seguridad pública: “La seguridad pública es la función a cargo del Estado que tiene como fines salvaguardar la integridad y derechos de las personas, así como preservar las libertades, el orden y la paz públicos” (Es el concepto de seguridad pública que aporta la Ley General que establece las Bases de Coordinación del Sistema Nacional de seguridad Publica). La seguridad publica es una función del estado mexicano, en términos jurídicos se traduce en una obligación insoslayable. 2
Ahora estableceré lo que es el Estado de Derecho: Es aquel en donde sus autoridades se rigen, permanecen y están sometidas a un derecho vigente, en lo que se conoce como un estado de derecho formal. Este se crea cuando toda acción social y estatal encuentra sustento en la norma; es así que el poder del estado queda subordinado al orden jurídico vigente por cumplir una función del estado, además con el procedimiento para su creación y eficaz cuando se aplica en la realidad con base en el poder del estado a través de sus órganos de gobierno, creando un ambiente de respeto absoluto del ser humano y del orden público. 3

Imagen: http://definicion.de/wp-content/uploads/2008/12/seguridadpublica.jpg
De acuerdo a las dos definiciones anteriores, se desprende que la seguridad pública es una función del estado, y que mediante esta se protegerán los derechos, las libertades, el orden y la paz públicos, todo esto basado en un conjunto de normas que dan vida al estado de derecho, por lo que no podemos concebir estos dos conceptos sino como un binomio inseparable, es decir, sino hay un estado de derecho no se podrá garantizar la seguridad publica y viceversa. Cuando leí sobre este tema me tope con una serie de ensayos, ponencias, doctrina que hablaba sobre las teorías acerca del estado de derecho, de lo que es la seguridad publica, su sustento constitucional, etc. es decir con una serie de textos algo cuadrados y con una visión recta del tema, estadísticas alarmantes que solo el leerlas me ponían a pensar como es que aun puedo vivir con tanta delincuencia. Al final me di cuenta que en México no hay una cultura de prevención en ningún sentido, en ningún área, carecemos de una perspectiva preventiva de problemas que en su paso y estancia por nuestro país se convierten en enfermedades sociales, como lo es la corrupción. Menciono esta porque creo que es la causante de que actualmente la mayoría de los mexicanos no creamos en nuestras instituciones. Pero ¿cuál es el problema exactamente?
El problema es la falta de tratamiento axiológico al tratar todo aquello relacionado con la seguridad, el problema de inseguridad pública, no debe ceñirse a meros aspectos de índices delictivos, estadística delincuencial, cuestiones que tienen que ver con policías y delincuentes, ni tampoco solo se refiere al aspecto punitivo del derecho ni a la facultad represiva del estado mexicano. 4 Si la sociedad reconoce un problema de inseguridad pública, entonces esta calificando la falta de cumplimiento del estado a esta obligación constitucional a su cargo.
Aunque la Seguridad Pública sea un tema de los tres órdenes de gobierno me parece una pieza clave tratarlo y observarlo desde la más elemental y primigenia fórmula política de la organización colectiva: el municipio, donde la falta de capacitación y, de una inversión que pueda cubrir las necesidades básicas para su buen desempeño así como la ausencia de una buena remuneración por su trabajo se hace notable sin necesidad de recurrir a estadísticas o libros que lo señalen , basta con salir a la calle y observar que la policía municipal , no cuenta con las herramientas materiales y mucho menos intelectuales para desempeñar su trabajo con dignidad. Es por eso que al inicio del presente trabajo comienzo con una noticia de Tijuana que es un claro ejemplo del problema a nivel municipal “la corrupción dentro de la policía”.
“Con frecuencia se pretende explicar la corrupción policiaca como si fuera un fenómeno aislado política y socialmente, una anomalía localizada. Se habla, se argumenta como si la policía fuese un ente autónomo, que de algún modo existe al margen de la sociedad. Un análisis correcto de las características de la policía y de sus formas habituales de acción exige compartir la idea de José María Rico, quien señala que la policía "...representa... un dato inmediato y concreto de la dinámica social...".5 La estructura policiaca de cada país es un reflejo de la sociedad a la que pertenece.
Si aceptamos que la policía refleja para bien o para mal a la sociedad a la que sirve, en México debemos estudiar a la policía atendiendo y explicando el contexto social en la que ésta se constituye y actúa. Más aún, es posible afirmar que hay, en México, una relación directa entre las características y actuación de la policía y la manera como se crea el orden. El tipo de policía que tenemos responde a un determinado orden político y social. Lo que más llama la atención de cualquiera sobre nuestra policía es la “corrupción”. Sin embargo, también hay problemas serios de ineficiencia, negligencia o mala preparación que están opacados por los escándalos de corrupción.
Policía y corrupción
Las formas habituales de proceder que tienen los diferentes cuerpos policiacos de México no son, desde luego, ni modernos, ni legalistas, ni se apegan a derecho. Y son varias, y de diversa naturaleza, las causas que puedan explicarlo. Salarios muy bajos, falta de espíritu público y una noción muy vaga de separación entre el interés público y el interés privado, estructura organizativa basada en la lealtad, mala preparación, una sociedad que participa en la corrupción, la impunidad y un espíritu de cuerpo mal entendido son algunas de las causas más sobresalientes.
La forma en que están organizadas las policías responde a intereses que no son el servicio público o el cumplimiento de la ley. Predominan, y así funcionan, los intereses particulares y corporativos. Esto es coherente con un orden político como el que se da en México, en el que las lealtades personales son muy valoradas y con mucha frecuencia exigidas por encima de la ley o, desde luego, del interés público; donde el amiguismo y el influyentismo tienen una importancia decisiva en las relaciones sociales y, por supuesto, en las políticas. Así, frente a estos valores, la ley siempre ocupa un segundo lugar.
Es casi una obviedad, pero la razón fundamental para que una policía deba estar profesionalizada es reducir el margen de manipulación e interferencia que se puede producir desde otras instancias del aparato estatal. El incumplimietno sistemático de la ley y la componenda permite que la institución sea más manejable políticamente, porque la supervivencia de cualquiera de sus miembros depende de sus relaciones políticas.
Conviene tener claro que bajo el término "corrupción" se reúnen fenómenos de diversa naturaleza que, por lo mismo, obedecen a causas distintas y requerirían remedios distintos. Por sólo hacer la distinción más gruesa, es posible reconocer dos tipos de comportamiento ilegal o "corrupto" de las policías: 1) el que retrasa, entorpece, altera o parasita el curso normal de la función policiaca (cobrar mordida por ejecutar o no una orden de aprehensión, por ejemplo); y 2) el que aprovecha las facultades y poder discrecional de los puestos para perpetrar delitos (fabricación de acusaciones para extorsionar y cosas semejantes).
Sociedad y corrupción.
La ignorancia del derecho, de las reglas de los procedimientos formales relacionados con las funciones policiales es, sin duda, un factor que favorece que la corrupción se haga "costumbre" y sustituya a la ley. Pero también es cierto que, al menos, una buena parte de la sociedad acepta las irregularidades como algo normal, como parte del "sistema", produciéndose a continuación una adaptación de los individuos a ese sistema; es decir, se aprende a vivir dentro de la corrupción y a manejarse dentro de ella, reduciendo los riesgos innecesarios.
La práctica nos muestra que cualquiera sucumbe ante la corrupción: porque es más "cómodo", porque actuar en su contra con frecuencia entraña dificultades de todo tipo. Por ello se ha asumido, socialmente, que corrupción forma parte de la normalidad. Lo primero que salta a la vista es que la corrupción policiaca no es un accidente ni una deformación localizada, sino un elemento estructural de nuestro orden social. Esa conciencia obliga a ser mucho más modestos y pragmáticos para pensar soluciones. Porque no pueden existir soluciones de un día para problemas que se arrastran desde hace tiempo. No es la arbitrariedad de los funcionarios públicos la única causa de la corrupción; es la relación conflictiva entre el funcionamiento de las instituciones y el orden social lo que la produce. Teniendo esto en mente, se puede entender fácilmente por qué muchas de las medidas que se toman para controlar la corrupción (vigilancia, sanciones) no hacen sino elevar el precio de los "servicios ilegales", cuando no multiplican las ocasiones de corrupción.
Es forzoso actuar a la vez para controlar la arbitrariedad de los responsables políticos de las policías, los márgenes de acción discrecional y la impunidad de los agentes y la propensión de la sociedad a instrumentalizar, para fines privados, a la policía.” 6
Es precisamente la falta de los valores como la honestidad en el actuar de los policías municipales y a sociedad lo que da como resultado la inexistencia de un ambiente digno en el que el ser humano debe vivir. Esto hace necesario definir y mencionar algunos aspectos que se refieren a aspectos de la axiología jurídica para poder entender el como se deben tratar el problema de la Seguridad Pública:
1. La axiología jurídica trata del estudio de los valores jurídicos, es decir los valores que deben de tener en cuenta los operadores del derecho.
2. Los valores determinan las normas morales, es decir que los valores establecen un modelo de conducta aceptable en una sociedad y para garantizar que este modelo sea observado por los miembros de esa sociedad se emiten las normas que regulan la actuación del individuo dentro de la sociedad.
3. Solo el ser humano tiene conciencia moral porque solo él tiene capacidad o conciencia de sí mismo, de valorizarse y poder juzgar su conducta.” 7
Cuando hable de un tratamiento axiológico al inicio del trabajo, me refiero a que lo que necesita nuestra policía es una educación, una verdadera preparación y formación, como lo hacemos nosotros en las universidades, así como que el gobierno se interese mas por aspectos de valores que en aspectos legales, cuando un estado procura a su pueblo para dotarlo de los conocimientos suficientes como para que nadie atente contra sus derechos, cuando México sea un pueblo donde la mayoría sean personas preparadas, patologías sociales como lo es la corrupción disminuirán su existencia y por lo tanto su daño hacia la sociedad. Partiendo del punto de que es la falta de práctica no de desaparición de valores como la honestidad lo que se hace necesario para un buen desempeño del actuar policial en este caso es preciso que desde el contacto con los agentes moralizadores como lo son la familia en primer lugar y la escuela en segundo, es ineludible que desde la educación básica, superior y media superior los individuos tengan acceso a una educación basada no solo en un positivismo adoptado a mediados del siglo XIX sino también en una educación que tome en cuenta aspectos éticos, para ser más exactos aspectos axiológicos en donde se impulse la capacidad del ser de la persona que le permita tener una formación más completa, pues dándole la importancia que tiene la práctica de los valores en los tres niveles de educación, México contará con individuos dotados de una esencia humana, aunque esto no garantiza al cien por ciento que todos adoptarán y aceptarán esta forma de educación si es un primer paso para el cambio que se necesita en la cultura de la sociedad mexicana sobre todo en sus jóvenes los cuales poseemos sangre nueva, visiones y metas que van más allá de lo que nuestros antepasados pudieron haber deseado, es fomentar la práctica del deber ser en cada uno de nosotros y no la obligación cómo se nos ha dicho en nuestro marco legal, es necesario “educar” para vivir la democracia para ser de verdad libres y superar el estado de derecho que en ocasiones limita nuestra libertad y en el que pretende vivir el hombre imperfecto , para así lograr vivir conforme a los imperativos categóricos dictados por nuestra razón. Como mencionó la Secretaria de Educación Pública Josefina Vázquez Mota en un Foro el mes pasado: “lo que no ocurra en las aulas no ocurrirá en el país” es decir que si no se educa desde la escuela no se educará al país.
“En el caso específico de las autoridades municipales, este problema se torna más complejo por ser la autoridad más cercana a la población y tener la necesidad de atender las solicitudes sobre la legítima demanda de la sociedad en general.
En este sentido se considera importante que los elementos de Seguridad Pública se actualicen con capacitación constante, requiriéndose visualizar la seguridad pública desde los ámbitos social, político, organizacional y operativo. Para tal efecto, debemos de contar con un bando de policía y gobierno que cubra las necesidades actuales, con apoyo irrestringible de las autoridades gubernamentales y municipales. Postulamos que el ejercicio de la autoridad debe ser con entrega plena, sin titubeos, inteligente, certero; es decir, sin desviación alguna que demerite el desempeño de tan importante responsabilidad. Sugerimos que bajo ninguna circunstancia se permita que los miembros de los cuerpos de seguridad abusen de la autoridad que el estado y los municipios les otorga, al confiarles una muy importante tarea de gobierno. La desatención, la prepotencia, el atropello y la arbitrariedad en el ejercicio de sus funciones, deberán ser sancionados y combatidos. Queremos que los servidores de seguridad pública trabajen con honradez, para que sean ejemplo hoy y guía mañana de nuevas generaciones, con una nueva mentalidad y actitud de servicio, que dejen huella de tenacidad y superación constante. Para que los ciudadanos que se vean agraviados por conductas antisociales tengan confianza en ellos y así se acabe la vieja creencia de que todo en esta área, es corrupción. Queremos tener un cuerpo policiaco digno y acorde a nuestras necesidades actuales, que no denigre u ofenda nuestros derechos humanos, con principio y autoridad moral.” 8
Notas al Pie:
1.-http://narcotraficoenmexico.blogspot.com/2008/05/la-depuracin-en-la-polica-
municipal-de.html
2.-Seguridad Pública .Segundo Congreso Iberoamericano de Derecho Administrativo. Germán Cisneros Farías. Universidad Autónoma de México.
3.-http://es.wikipedia.org/wiki/Estado_de_derecho
4.-Seguridad Pública .Segundo Congreso Iberoamericano de Derecho Administrativo. Germán Cisneros Farías. Universidad Autónoma de México.
5.-José María Rico, "Presupuesto para una reforma de la policía", en José María Rico (comp.), Policía y sociedad democrática. Madrid: Alianza Universidad, 1983. p.13.
6.-Corrupción: policía y sociedad. Beatriz Martínez de Murguía. Maestra en Sociología Política. Asesora de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal: http://www.azc.uam.mx/publicaciones/cotidiano/68/doc9.html
7.-http://www.monografias.com/trabajos61/axiologia-juridica/axiologia-
juridica2.shtml
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