
Artículo Realizado Por: Lic. René Morales Tirado.
Docente de la Facultad de Derecho.
Universidad de la Salle Bajío. A.C.
Imagen tomada de: lag.uia.mx
La situación actual de nuestra nación abre un campo necesario para la reflexión sobre el impacto que han tenido en la vida del país los profesionales del Derecho; y tenemos que hablar de los Licenciados en Derecho, abogados litigantes, los que trabajan en el sector público, los que trabajan en el sector privado, todos aquellos especialistas del Derecho que laboran en las instituciones académicas como docentes, también debemos considerar a todos aquellos vinculados en sus trabajos con las ONGs, nuestros abogados disidentes que se ubican en las acciones y discursos contestatarios, también todos nuestros políticos que tienen como formación inicial la carrera de Derecho, diputados, senadores, integrantes de partido y que decir de todos aquellos formados en las estructuras jurídicas que se ubican de manera específica en el Poder Judicial y en el Poder Ejecutivo, de manera informal podríamos decir que somos la carrera más solicitada en las universidades y la conseja popular diría que somos también la profesión con la peor fama, de corruptos y ladrones a la vez es a la que recurren más los jóvenes porque creen que estudiando esta profesión pueden acceder a la resolución de los problemas nacionales, por supuesto lo anterior en un ambiente de candor y romanticismo rampante.
La carrera de Derecho, junto con la de Medicina y otra NON SANCTA que no mencionare son probablemente las profesiones más antiguas del mundo, yo diría casi veinticuatro siglos de acumulación de conocimientos legales, y sin embargo el impacto social que esta profesión ha tenido en nuestro país no es la idónea, no obstante que era considerada la profesión social por excelencia, bueno desde muchas perspectivas sigue siendo la más completa en la preparación social que otorga a sus estudiantes.
Luego entonces: ¿qué ha sucedido con los egresados a lo largo de los años? ¿Por qué ser abogado o Licenciado en Derecho es sinónimo de tranza? ¿Por qué tenemos tan mala fama? a priori tendría que decir porque en todo momento nos manejamos en el umbral de la decencia profesional o francamente en el lado obscuro de la profesión; el de la trampa y la corrupción.
No entraré al juego de tratar de definir al Derecho como orden normativo, sistema normativo o como Derecho Positivo, me ubicare en el mundo real, en el mundo que sufre el Derecho, ni tampoco entraremos a las disquisiciones filosófico-antropológicas de tratar de definir que es un valor y sus vinculaciones con el mundo normativo, sírvanos exclusivamente y de una manera unilateral concebir al valor en términos de García Máynez (2005) `` valoración de algo” y concebiremos la responsabilidad como el acto conductual de hacerse responsable de los conocimientos y su adquisición, de la aplicación de los mismos y de los efectos reales que causa la aplicación del conocimiento y cualquier toma de decisión y los efectos que causa en la realidad, y Kelsen agregaría que es sobre el supuesto de la norma, no la norma positiva en sí.
El referido García Máynez además nos ilustra con una clasificación que todos los abogados aprendimos, de los valores jurídicos: los valores jurídicos fundamentales en donde ubica la justicia, la seguridad jurídica y el bien común; a continuación menciona los valores jurídicos consecutivos, que son consecuencia inmediata de la armónica realización de los fundamentales y ubica aquí a la libertad, la igualdad y la paz social y finalmente nos habla de los valores jurídicos instrumentales o sea los que corresponden a cualquier medio de realización de los de carácter fundamental y de los consecutivos.
Así mismo es importante señalar que la toma de decisiones que vincula a cualquier ser humano con la realidad se basa en actos volitivos que nos relacionan con la cotidianidad; el impacto de estos actos con nuestra vida es decisivo sobre todo cuando se realiza con fundamento en valores o no, esto es el acto ético, y no nos referimos a una ética general, o cívica sino a una ética concreta, real, la ética aplicada o comúnmente llamada ética profesional. No es posible realizar actos vinculados a la profesión en cualquiera de sus polifacéticos aspectos sin que utilicemos actos éticos o no, este tipo de tomas de decisiones margina las relacionadas a actos consuetudinarios que son simplemente operativos o cotidianos.
La pregunta sería si somos los abogados los únicos profesionistas que somos profesionales de la interpretación y aplicación de las normas, la respuesta es no, por lo menos en nuestro país, por las características de aplicación e interpretación del derecho se presupone que todos los ciudadanos mayores de edad y los incapaces a través de sus representante deben de conocer la totalidad del Derecho, resulta prácticamente absurdo e irresponsable en los terrenos reales, pero desde la perspectiva de la ciencia normativa tiene una explicación que todos conocemos, ``El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento``, o sea que todos estamos conectados, vinculados con la vida jurídica, por lo menos en lo que toca a su cumplimiento y por lo tanto todos los ciudadanos mexicanos somos responsables en el ejercicio y aplicación del Derecho, todos somos responsables de esto.
Mención especial tienen los que elaboran las leyes que son nuestros representantes; diputados y senadores de todo tipo de grado, clases sociales y partidos políticos, la conseja popular dice que una nación tiene los gobernantes que se merece, yo diría y los legisladores que se merece porque a fin de cuentas nosotros elegimos a las personas que elaboran las normas, y su elaboración ha sido un desastre y lo explico.
Desde el constituyente de 1916 y después con la aprobación de la Constitución de 1917 nos vimos enfrascados en la primera elaboración clasista de una normatividad, podríamos discutir eternamente las características de un poder constituyente y sus poderes constituidos y la norma hipotética fundamental y el contenido normativo de esto, pero mejor se lo dejamos a Kelsen. Lo cierto es que desde mi perspectiva no existe ningún derecho que no sea de clase, la que gana e impone la mayor cantidad de representantes en el acto constituyente de la Constitución primigenia y después en las representaciones que votaran sus enmiendas e incrementos normativos, el grado de responsabilidad de los representantes de la nación es mayúsculo y sin embrago no todos tienen un entrenamiento o preparación jurídica, esto los excluye de ser responsables con sus productos normativos?, por supuesto que no.
Luego entonces, desde mi perspectiva en nuestra nación tenemos una norma constitucional que se ha modificado dependiendo de las apetencias del partido en el poder, de su perspectiva de gobierno o sea clasista o populista, de su perspectiva valoral moralista o liberal y a sí podríamos seguir, lo cierto es que nuestra Constitución hace mucho tiempo que dejo de ser un documento elaborado y sistematizado con rigor y técnica jurídica, todas las constituciones del mundo contienen artículos declarativos sin embargo en la nuestra aunque existen estos no están ordenados con sistema, coexisten declaraciones francamente socialistas con otras de corte liberal o francamente de derecha burguesa, volvemos a preguntar ¿quién se hace responsable de esto?, ¿qué implica para una sociedad que su máxima expresión jurídica sea un amasijo parcial de posturas ideológicas y de declaraciones oportunistas sin rigor jurídico? y es a partir de esta normatividad superior que emana nuestro orden jurídico.
La sociedad nos reclama hoy, y siempre lo ha hecho, que aquellos que dominan o son especialistas en la aplicación del derecho en todas sus modalidades actúen de manera responsable, y esto no se puede hacer si la actuación responsable se aparta de la ética y si esta ética no tiene un sustento moral, una moral con raíces sociales, no es posible hoy en día eludir la responsabilidad de cualquier profesionista de hacer bien su trabajo y de hacerlo buscando un bien social, esto es un bien que beneficie fácticamente a población mayoritaria que más lo necesite, los profesionales del derecho tenemos una responsabilidad más ya que manejamos las claves de interpretación crípticas contenidas en la norma, somos los únicos capaces de desentrañar el contenido deóntico de las normas y traducirlo al lenguaje común en términos de una obligación, permisiva, prohibitiva, declarativa o facultativa, no es un problema de lenguaje, es un problema de responsabilidad ya que nuestras interpretaciones jurídicas no deberían pervertir el sentido intrínsecamente correcto de la norma.
Y sin embargo aquí vuelve a comenzar el problema de qué es primero el huevo o la gallina, la interpretación de la norma se pervierte por parte de los litigantes o las autoridades que juzgan, o porque ésta está técnicamente mal elaborada por nuestros legisladores. Nos podríamos echar mutuamente la culpa y no terminaríamos y si sumamos al hombre común y corriente que fingiendo dice que no siguió la ley porque no la entendió complicaríamos más el asunto, lo cierto es que frente a una disyuntiva normativa normalmente elegimos sabiendo lo que está bien o está mal. Nuestra sociedad en general es inculta pero no tonta, sin embargo todos tenemos intereses y creemos que la correcta interpretación de la norma es aquella que nos reditúa mayores beneficios, ya no se tiene nada que ver con el bien jurídico y social tutelado por la norma, o sea en nuestro país todos vemos por nosotros mismos y nadie ve, o por lo menos muy pocos, por la gran mayoría que esta en una posición desventajosa.
En mi opinión esto deviene por la falta de educación que se da en nuestra nación, los niños son educados exiguamente por sus padres, no son educados enseñándolos a distinguir valores esenciales, no les muestran que son actos correctos éticamente hablando, pasan poco tiempo con ellos y por lo tanto tienen pocos momentos importantes para generar identidad en valores y prácticas éticas correctas, la actitud testimonial de los padres es contradictoria y pobre, les enseñan a sus hijos a no dejarse, o sea esto implica pelear, tranzar, obtener ventaja, pero rara vez les proponen a argumentar, a conciliar, a ser críticos , a respetar la ley.
En las escuelas en donde deberían inculcarte además de los valores generales, los valores cívicos la enseñanza en la ética práctica y los buenos hábitos, lo que se reproduce es una enseñanza basada en la memoria, no en la discusión ni en la crítica; una enseñanza basada en la obediencia ciega no en la conciliada o negociada; el diálogo no es buscado; la memoria, el apunte no la discusión es lo común y corriente, pero sobre todo la integración armónica entre iguales no se fomenta, existe el bullying, las huelgas de maestros, el desinterés académico, el niño si aprende pero a sobrevivir adquiriendo mañas y comportamientos no idóneos, ¿no resultaría mejor que te enseñaran a hacerte responsable socialmente desde aquí?
Las instituciones religiosas han fallado enormemente al no ser congruentes muchas de ellas con sus preceptos morales-religiosos, el caso patético es el de los curas pederastas y Marcial Maciel, así, ¿cómo se va a predicar con el ejemplo? si a los que se les otorgo la responsabilidad de la educación moral y ética de los educandos la pervirtieron, y además las leyes los cobijaron, gobernantes, jueces y litigantes que buscaron tecnicismos legales para evitar que fueran juzgados y condenados por los delitos que cometieron se transforman de facto en cómplices, por unos pagaron todos, la iglesia crítica, la iglesia que busca educar con sentido quedo desacreditada.
Y finalmente que decir de las instituciones de educación superior que deberían afinar los elementos intelectuales, técnicos y prácticos que contienen la sustancia moral y ética para poder generar una actividad responsable con la profesión que se eligió y sin embargo se vuelven máquinas de profesionistas con poca calidad y con una conciencia de que están por encima de la moral y la ética y que sólo importa la legalidad, por supuesto hablo de los abogados, y ni que decir de las miles de instituciones de educación superior en donde la enseñanza exprés les vende la idea a sus alumnos de que efectivamente tienen las habilidades para ejercer una profesión de alto impacto en el cuidado y salvaguarda del patrimonio y la libertad personal y se comportan como rufianes con título, aquí la Secretaria de Educación tiene un alto grado de responsabilidad por permitir este tipo de instituciones.
Es imprescindible plantear que la responsabilidad social de las personas vinculadas a las carreras de derecho es doble, primero porque se tiene por el simple hecho de ser un profesionista especializado y segundo porque el ambiente de nuestra profesión nos remite con la producción, aplicación e interpretación de leyes de alcance general y social, si bien otras carreras solo se preocupan de la aplicación técnica de sus conocimientos, en el mundo del derecho esto es imposible, porqué su ámbito de aplicación es la sociedad completa, una mala elaboración de una ley repercute no en mi fama como legislador sino en la aplicación confusa en la sociedad, una sentencia mal dictada por un juez, por parcial o por descuidada en su elaboración, repercute en la falta de credibilidad del poder judicial, una mala defensa de los intereses de un cliente que contrató a un mal abogado, repercute en la fama de todos los abogados porque la sociedad juzga por igual a todos como mediocres y tramposos.
La responsabilidad social de nosotros los abogados, en mi opinión, debe centrarse en tres aspectos: el primero sería en la necesidad de asumir la responsabilidad de un aprendizaje de excelencia vinculado a una docencia de excelencia, el segundo sería la implementación de sistemas pedagógicos que incluyeran reiteradamente los estudios de caso que contuvieran la enseñanza en la toma de decisiones de impacto ético-moral y por último, la implementación obligatoria de materias que vinculen el conocimiento de los problemas políticos, sociales y económicos de México, a fin de que el futuro profesionista no desconozca el contexto real del lugar en donde va a insertarse en su práctica profesional.
El aprendizaje de excelencia implica tener perfectamente desarrolladas nuestras materias, manejar información dura y comprobada, teorizar y enseñar a razonar y argumentar a nuestros educandos de tal manera que generemos en ellos las habilidades teóricas necesarias que les permitan sustentar sus opiniones con alto contenido ético-moral-social, pero además de argumentar; que los alumnos pueden contrastar con coherencia lo señalado por sus docentes y la vida extrauniversitaria de los mismos, o sea, el docente debe de predicar con el ejemplo, no es posible perorar sobre las problemáticas éticas en clase y llevar una vida de escándalo, corrupción y ambivalencia en la vida diaria externa a la universidad.
Asimismo debe de estar basada en estudios de caso perfectamente diseccionados en donde se manejen las diferentes categorías morales y éticas que se deberían de tomar en cuenta tanto en el análisis, la propuesta de solución y de ésta para el mismo caso, de esta manera didáctica los estudiantes aprenden el oficio del conocimiento del derecho a partir de causas y consecuencias, pero también a partir de análisis multilaterales de los efectos que puede tener una determinada formulación de hechos y problemáticas, no dudo que existan muchos docentes en el ámbito del derecho sean capaces de hablar de miles de casos que han litigado, técnicamente no hay problema, lo que queda siempre de lado en estos ejercicios es la discusión de impacto ético y social.
En lo que respecta al aprendizaje de excelencia debemos de propiciar en los alumnos las herramientas didácticas necesarias para que ellos construyan sus propios conocimientos, la memoria y la retórica siempre estarán vinculas a la carrera de Derecho, pero creo que debemos enfatizar la argumentación, enseñar a argumentar no es fácil porque implica hacerlo a través del intelecto, por escrito y de manera oral, debemos mejorar el manejo cotidiano del lenguaje, pulir su trato y su educación, su aumento en su acervo de lecturas y de estas que sean de calidad, técnicas, profesionalizantes y genéricas, de otros tópicos; hace tiempo los licenciados en Derecho competían en cultura con los de filosofía y letras y los médicos, hoy no, pero sobre todo debemos proponerles metodologías para que su toma de decisiones ético-morales sean fundadas y razonables, debemos tomar ideas de los ingenieros y administradores para generar esquemas claros de los procesos y de los conceptos sustantivos del derecho.
En relación con la tercera propuesta: la implementación obligatoria de materias que vinculen el conocimiento de los problemas políticos, sociales y económicos de México con la disciplina jurídica de manera específica. Se nota una actitud aséptica con éstos temas, pareciera ser que bajo el agua, las instituciones educativas han asumido que estos temas se tocan con pinzas, y no debe ser así, aunque en las currículos existen las materias de Teoría Política, Teoría del Estado, Economía lo cierto es que se habla en términos muy teóricos y muchas veces poco aterrizados en la realidad nacional, me pregunto como es posible hacerlos responsables socialmente si los alumnos no tienen ni idea, o una idea reducida, o una idea manipulada de los principales problemas del país . Es necesario no tener miedo a la discusión de los temas políticos, es importante que el docente sea guía y dé su punto de vista sobre la problemática nacional sin tratar de inducir ninguna tendencia en los educandos, como se hacia antiguamente en donde las aulas de derecho eran los centros de proselitismo de los diferentes partidos políticos y en algunos casos hasta se cobijaron los famosos grupos de animación o ``PORROS”, los que estudiamos en universidades públicas saben de que estoy hablando.
Lo anterior no garantiza pero si generaría, actitudes diferentes en los profesionales del Derecho, esto es`` profesionales técnicamente capaces y al mismo tiempo moralmente íntegros en el desempeño de su labor profesional” en nuestro caso lo jurídico. Es importante señalar que la integridad moral va a depender en gran medida de la formación que cada uno traiga de sus casas y las experiencias escolares previas, sin embargo la Universidad es el último momento que se tiene para poder inculcar marcos de referencia morales y éticos en el alumnado, de lo contrario será imposible asumir cualquier tipo de responsabilidad y la social sería la más difícil de generar.
La posibilidad de hacer que los profesionales del Derecho asuman una doble responsabilidad social, como ser humano y como técnico de lo jurídico radica en que se modifiquen los parámetros de satisfacción personal, el abogado tiende por formación a anteponer sus intereses a los de la sociedad, ejercemos una profesión en donde el éxito o el fracaso está en función del conocimiento y la habilidad personal para hacerlo valer a través de conocimiento, interpretación y aplicación de la norma, luego el abogado piensa que es en primer lugar responsable consigo mismo con su prestigio, en segundo lugar viene el cliente, es responsable con el que le paga, con un poco de suerte en tercer lugar se pregunta si su trabajo repercute en la sociedad y cómo repercute, pero en lo personal lo dudo, la responsabilidad social la asumimos los abogados normalmente en política o en casos de servicio social y con esto lavamos nuestras conciencias, de alguna manera regresamos a la sociedad algo de lo que nos ha dado al participar en lo político o defendiendo casos en donde sabemos que no vamos a ganar nada pero las personas requieren una representación fina y de calidad que de otra manera no podrían costear.
Cambiar un paradigma de responsabilidad sólo es factible, en mi opinión, si la realidad empieza a afectar tus ingresos, la seguridad de tu familia o la tuya propia, y en este país esto es lo que está pasando, siendo cínico tendría que decir que sólo hasta que se desató la ola de violencia por el narco muchos abogados se han replanteado qué casos tomar, qué clientes defender o bien migrar de las áreas de litigio menos seguras a otras mas benignas aunque sacrifiques ingresos, esto es, te das cuenta que fuiste irresponsable en el ejercicio de la profesión y que como consecuencia tenemos una pléyade de delincuentes libres porque gozaron de una buena defensa técnica, un poder judicial de baja eficiencia, de baja calidad técnica, una gran cantidad de abogados al vapor con preparación sumamente dudosa y que promueven la corrupción para tapar su falta de calidad técnica, ciertamente no todos los abogados o licenciados pueden presumir ser competentes técnicamente e íntegros en las áreas en que laboran.
El ejercicio de la responsabilidad social de un profesionista de las leyes se debate entre dos tipos de ética, la que nos lleva a la búsqueda personal de una vida plena, por un lado y por el otro la que se refiere a la construcción colectiva de una sociedad justa.
Es importante señalar que en mi opinión las dos se pueden articular, las circunstancias sociales de pobreza, delincuencia y desigualdad social han obligado a los ciudadanos de esta nación a ser más cuidadosos en su economía y a empezar a defenderse de los abusos que surgen en la vida comercial, no es gratuito que hayan aparecido cada vez más instancias de conciliación que buscan negociar de manera amigable los conflictos, así mismo el estado y la iniciativa privada han generado nuevos productos financieros con personas de recursos limitados o bajos para generar opciones emprendedoras que mejoren los estándares de vida, préstamos a la palabra, PYMES, etc., y también han aparecido por primera vez juntas o grupos de vecinos que consensan medidas de protección para enfrentarse a la inseguridad, los ciudadanos comunes y corrientes denuncian y el estado ha generado instancias para que estas denuncias sean privadas evitando represalias en contra de los ciudadanos, la situación nos ha obligado a asumir responsabilidades que antes los ciudadanos comunes habíamos evitado o pensábamos o decíamos que eran del estado.
Lo social nos ha tomado por asalto y sin embargo han aparecido instancias civiles o privadas para apoyar la búsqueda personal, no por nada han aumentado los seguidores de corrientes esotéricas y holísticas como respuestas a esas búsquedas personales.
Así de esta manera se pueden articular los elementos indispensable para generar una responsabilidad social del profesionista de las leyes; basados en una ética cívica compartida y en una ética grupal podemos conjuntar un módulo de valores compartidos que, uno en lo personal o bien en grupo o compartiendo con lo otros grupos que integran la sociedad, pueden mantenerse desde su propio punto de vista, estos valores serían: el respeto activo, la libertad, la igualdad, la solidaridad, la actitud de diálogo (renunciando a la violencia) que conjuntamente integrarían lo que se ha dado en llamar la justicia social, un valor complejo pero que en nuestros tiempos nos remite a responsabilizarnos socialmente para su logro.
En la Universidad de la Salle Bajío, en la Facultad de Derecho, creemos firmemente que los problemas actuales se pueden resolver, sabemos que no es fácil pero estamos intentándolo a través de una educación que tienda a comprometer a nuestros egresados a que asuman su responsabilidad social al ser unos privilegiados que han podido tener estudios universitarios, los medios son generar una educación crítica y de calidad, que sea integral y universal, que contemple la necesidad del incremento cultural nacional y universal para que podamos aprender la tolerancia y a ser incluyentes, buscamos generar productos educativos innovadores que nos permitan dotar a nuestros alumnos y docentes de armas técnicas y valórales con las que puedan decidir con solvencia en los momentos críticos de su actividad educativa y profesional, buscamos incidir en el trabajo cooperativo y grupal propiciando la interacción colegiada, tratamos de generar opciones de autodefensa y criticidad en los ciudadanos a través de instancias de trabajo social y buscamos interactuar en el extranjero y con éste para empatar patrones culturales que nos ayuden a entender nuestra sociedad y la de los países con los que nos relacionamos.
Definitivamente pienso que tenemos una responsabilidad social como profesionistas del Derecho, yo diría doble, por ser privilegiados y tener acceso a una profesión y a una cultura de élite y porque la profesión que elegimos es el lenguaje que de manera significativa nos permite insertarnos en una sociedad que es normativa y que busca desesperadamente vivir en armonía; nosotros los abogados podemos ser la onza de oro que facilite o complique esto, no funcionando solos, sino vinculándonos a las organizaciones pertinentes para ofrecer un frente común a las problemáticas que nos aquejan, en la Salle seguimos pensando que existe solución y queremos participar en ella.
NOTAS AL PIE DE PÁGINA:
I Kelsen, Teoría Pura del Derecho,Ed EUDEBA, Buenos Aires,1982,p 59
II García Máynez. Filosofía del Derecho,Ed Porrúa, Méx, 2005,pp436-439
III Hirsch Adler,A. Ética, valores y diversidad sociocultural,UNAM Posgrado,Méx,2010.pp 5-6
IV Kelsen, Teoría Pura del Derecho, Ed EUDEBA, Buenos Aires, 1982, pp. 135-161
V Martínez Navarro,E.Ética profesional de los profesores, UNIJES,Bilbao,2010.p 63
VI Martínez Navarro,E.Ética profesional de los profesores, UNIJES,Bilbao,2010.p 69
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