AÑO 3 NO. 19 || 28 . MARZO . 2014
REVISTA ELECTRÓNICA TRIMESTRAL DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE LA SALLE BAJÍO
“La Investigación Criminológica aplicada a la Prevención del Delito”

Artículo Realizado Por: Juan Pablo Reyes Villegas.
Alumno de la Facultad de Criminología.
Universidad De La Salle Bajío. A.C.
Revisado por: Mtra. Aida Leticia García Juárez.

Imagen tomada de: www.scec.es



Ante el incremento y evolución de las formas de criminalidad en México y América Latina resulta importante para las autoridades de Seguridad Pública implementar mecanismos de control del delito que involucren soluciones distintas y personal mejor capacitado, es por ello que la visión de un eje complementario como el de la prevención podría resultar efectivo, siempre y cuando se le dé una orientación científica y metodológica capaz de considerar los factores de riesgo y protección más adecuados para cada problema en concreto.

El papel de la criminología y su método empírico requieren del análisis y descripción de cada situación, partiendo de lo particular a lo general. Si entendemos la prevención como un proceso que predice el impacto de un daño o perjuicio hacia la sociedad con el objetivo de preparar, aparejar o disponer las herramientas necesarias para llevarlo a cabo, tendremos claro que la investigación criminológica podrá proporcionarnos dichas herramientas, con la certeza de que los medios resulten probabilísticamente más efectivos.

La primeras técnicas a las que habremos de recurrir en la criminología será la observación minuciosa y el planteamiento del problema, de esta manera podremos determinar el porqué consideramos que dicha situación representa una desventaja social. Identificaremos los fines y objetivos de nuestra investigación, lo que sabemos y no sabemos respecto al problema; delimitaremos espacial y temporalmente el campo de estudio; el tiempo y recursos que disponemos para su análisis, así como las corrientes teóricas con las que justificaremos cada uno de nuestros argumentos.

Es importante destacar que la visión del criminólogo al momento de plantear el problema debe ser objetiva y neutral, evitando criminalizar injustificadamente cualquier comportamiento, pues se requiere analizar abiertamente los factores y causas, los diversos actores, el contexto, los antecedentes históricos y los resultados obtenidos de haberse llevado a cabo estudios previos. El planteamiento debe ser claro y conciso, sin abarcar extensión de contenidos no relacionados, y permitiendo la aplicación de variables múltiples de solución.

El siguiente paso una vez que hemos delimitado nuestro problema es llevar a cabo una revisión bibliográfica, a través de la cual conoceremos las investigaciones que otros han realizado de nuestro tema de estudio, dicha revisión de investigaciones previas nos permitirá:

• Profundizar en la justificación de porqué hemos elegido dicho tema de prevención.
• Conocer las condiciones actuales de nuestro tema: que se ha investigado y que queda por investigar.
• Identificar las definiciones conceptuales y operativas de nuestras variables de estudio.
• Determinar los métodos para la recolección, análisis e interpretación de datos.
• Una vez finalizada la investigación podremos comparar los resultados que obtengamos con los de los estudios previos.

La revisión bibliográfica deberá de proporcionarnos datos que se apeguen lo mayor posible al contexto de nuestro objeto de estudio, para determinar algunas de las condiciones del problema analizado y que permitan a la investigación llegar a obtener resultados viables, útiles y confiables.

La información recolectada será depositada en nuestro marco teórico, por lo que las citas que utilicemos de sustento deben afirmar nuestra postura para no llegar a contradicciones; se recomienda que la antigüedad de las fuentes no sea superior a 5 años, con la excepción de aquellas fuentes que ofrezcan definiciones de los conceptos referenciales para la comunidad científica.

Las fuentes documentales para la prevención del delito podrán abarcar también revistas científicas con casos prácticos, así como la consulta de expertos que puedan guiarnos tanto en la investigación como en las medidas de prevención y programas de protección. Debemos conocer la clasificación de los documentos que podemos manejar en nuestro fundamento teórico, una de ellas es:

• Primarios: Documentos originales que transmiten información directa, entre ellos podemos encontrar tesis, artículos, libros de autor, etc.
• Secundarios: Ofrecen descripciones de documentos primarios: compilaciones, catálogos, bases de datos, revisiones sistemáticas, resúmenes.
• Terciarios: Sintetizan los documentos primarios y secundarios, un ejemplo de ello son los directorios, diccionarios, etc.

A continuación debemos formular una hipótesis que guie nuestra línea de investigación, que nos permita responder de una forma alternativa al problema investigado. Dentro de la prevención del delito llevaremos a cabo un proceso de validación de la hipótesis, realizando comparaciones y escogiendo la opción más sustentable.

Son las hipótesis las que fortalecen un trabajo de prevención del delito, estas pueden ir dirigidas a conocer las condiciones de una comunidad, la frecuencia de un delito, la percepción de la ciudadanía, el tipo de prevención más adecuada según las circunstancias, los mecanismos de capacitación institucional de los funcionarios públicos, los niveles de participación ciudadana, y gran variedad de factores que nutran la actividades preventiva.

Quizá uno de los aspectos en los que debemos de tener más cuidado en la metodología de investigación sean los métodos y técnicas aplicadas; como ya se han mencionado existe gran diversidad de posibles corrientes, documentos e hipótesis, por ello debemos elegir el método más adecuado según los fines, contenidos y objetivos de nuestra investigación.

Recordemos que el método científico es una sucesión de pasos que debemos dar para descubrir nuevos conocimientos, es así como comprobaremos, rechazaremos o modificaremos nuestra hipótesis para así poder explicar y predecir las conductas antisociales en cuestión.

A manera de sugerencia se presentan los métodos que con mayor frecuencia serían empelados en las investigaciones de prevención del delito y sus orientaciones más comunes:
• La entrevista: se basa en la comunicación entre dos personas relacionadas por un mensaje o tema. Resulta conveniente utilizar este método al momento de llevar a cabo programas de atención psicológica en casos como prevención de violencia intrafamiliar, maltrato infantil o violencia de género, por mencionar algunos.

En el caso de la entrevista criminológica, cuya conversación tiene la finalidad de obtener información correspondiente al hecho antisocial, puede aportarnos datos relevantes de criminogénesis y criminodinámica con aquellos detenidos por faltas administrativas en las diversas delegaciones de policía.

• El experimento: Consiste en la provocación, sujeta a un plan de una situación. En este caso podemos llevar a cabo experimentos de campo enfocados a la observación de grupos que nos permitan determinar factores causales de comportamientos antisociales, como pueden ser el pandillerismo o las adicciones.

• Métodos de medición: Aquí nos referimos a la cuantificación, donde interpretaremos determinadas señales, en diversas escalas nominales, ordinales, intervalar o de relación. Podemos encontrar su aplicación en indicadores estadísticos de criminalidad que contabilizan los delitos de mayor incidencia, las colonias más conflictivas, el horario en que se reportan mayores incidentes, el rango de edad de las personas detenidas o la colonia de origen y residencia de los infractores, estos son tan solo algunos ejemplos.

• El cuestionario: Como técnica dirigida a el estudio de grandes muestras y sondeos resulta una de las herramientas de investigación más utilizadas pues nos permite llevar a cabo diagnósticos a partir de su aplicación en colonias, instituciones, centros de reinserción social; aquí será necesario basar nuestras preguntas en indicadores que nos revelen solo la información que consideramos relevante para nuestro objetivo.

• Estadística: Formalmente se refiere a la recolección, análisis e interpretación de datos de una muestra representativa. Sus diversas modalidades descriptivas, inductivas, aplicadas, social, criminal, de masas, dinámica, estática, de pronóstico o penitenciaria, podrían aportarnos datos demográficos y sociológicos fundamentales para el planteamiento de programas y talleres que actúen en prevención situacional por ejemplo.

Existe otros métodos como el reconocimiento médico, la exploración, sociométricos, longitudinales, de seguimiento o test psicológicos, que si bien no son muy utilizados en la generalidad de la prevención delincuencial, si guardan valor importante en talleres específicos de trabajo.

Este periodo de aplicación de métodos y revisión de resultados nos ayudará a comprobar o rechazar nuestra hipótesis, en el primer de los casos procederemos a determinar las medidas más adecuadas para implementar el trabajo preventivo de campo, mientras que al desaprobar nuestra hipótesis no debemos descartar toda la información obtenida sino analizar que variables resultaron contrarias a lo esperado y basarnos en ellas como fundamento de otro tipo de programas y medidas de protección que posiblemente no habíamos considerado llevar a cabo.

Para finalizar a continuación se presentan algunos puntos a considerar que han generado estrategias preventivas insuficientes y que el criminólogo debe tener en cuenta al momento de sus investigaciones:

• Negación. En ocasiones los investigadores carecen de una detallada observación y documentación que los lleva a no reconocer los problemas como tal, subestimando sus dimensiones y evadiendo su responsabilidad.

• Tácticas de miedo. Buscan enfocar los programas de prevención del delito a través de la difusión de miedo, comunicando consecuencias exageradas y provocando un factor contraproducente en la participación ciudadana.

• Técnicas informativas. En México llevamos a cabo gran inversión y esfuerzo en programas preventivos que proporcionen información confusa y en exceso a los ciudadanos, sin embargo el conocimiento y la información aislados de otros programas no han logrado un cambio conductual significativo y favorable.

• Técnicas represivas. Han resultado métodos poco efectivos orientados a castigar, amenazar, excluir o perseguir a grupos inmersos en contextos de riesgo; no resuelven los problemas de fondo y producen una falta de confianza en las autoridades.

• Soluciones rápidas. Aquellos actos aislados que resultarían efectivos únicamente cuando formaran parte programas preventivos a largo plazo y con seguimiento profesional.

En conclusión, la metodología aplicada en programas de prevención del delito permite realizar diagnósticos objetivos que tengan como consecuencia programas correctamente aplicados, zonas perfectamente delimitadas, participación ciudadana de calidad, inversión y presupuestos adecuados, adquisición de equipo verdaderamente útil, y finalmente reducción en los índices de criminalidad y mejora en las condiciones de vida de los ciudadanos.



Bibliografía Consultada

• RODRIGUEZ MANZANERA, Luis, Criminología, Vigésima Tercera Edición, México, Editorial Porrúa, 2009.

• Como Prevenir Conductas Destructivas “La Guía para Padres y Maestros de Niños y Adolescentes”, México, Producciones Educación Aplicada.

• CHINCHILLA, Laura y RICO, José María, La Prevención Comunitaria del Delito: Perspectivas para América Latina, Colección Monografías 6, CAJ, Florida, EUA, 1997.

• CEIRANO, Virginia, SARMIENTO, Julio, SEGURA, Ramiro, La Participación Comunitaria en Políticas de Prevención del Delito. El Caso de los Foros de Seguridad en la Provincia de Buenos Aires (Comisión de Trabajo), Facultad de Trabajo Social, Núcleo de Estudios Socioculturales, Buenos Aires – Argentina, Noviembre del 2009.

• Apuntes de la Materia de Investigación Criminológica, Universidad de la Salle Bajío, 2013.



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