AÑO 4 NO. 21 || 15 . ENERO . 2015
REVISTA ELECTRÓNICA TRIMESTRAL DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE LA SALLE BAJÍO
EL PERFIL DEL CRIMINÓLOGO.

Articulo elaborado por la Lic. Irma Briceño Martínez
Catedrática de la Facultad de Derecho
Universidad De La Salle Bajío A. C.

Imagen tomada de: www.blog.avanzaentucarrera.com



Desde que en el siglo pasado Lombroso realizó las primeras propuestas de estudios criminológicos al hablar de las características de los sujetos que cometían delitos, la Criminología ha evolucionado.

Siempre se habla de los criminales, los hechos, los motivos; del como las evidencias, las escenas del crimen y demás pueden ayudar a esclarecer qué ha pasado o a realizar perfiles de los ofensores. Pero es necesario apuntar ahora a otro lugar, igual de importante y trascendental, el perfil del criminólogo.

¿Qué características debe tener una persona para poder constituirse en un buen profesional de la Criminología, qué habilidades, qué aptitudes e intereses deben privar en él para llevarle a decidirse por una carrera tan compleja; qué elementos del contexto influyen en la decisión, qué de las expectativas internas del estudiante, qué del momento de desarrollo que se está viviendo catapulta a esta elección?

Es importante iniciar recordando que todas las personas tienen que hacer una elección vocacional en un período de desarrollo caracterizado por cierta inestabilidad, en todas las dimensiones humanas, la adolescencia. Fase que inicia desde los once años aproximadamente y se prolonga hasta la salida de la Universidad, para los jóvenes que siguen estudiando, por supuesto. Entre otras cosas, en esta fase el sujeto va definiendo su identidad, quién y cómo será; la identidad laboral es parte de este constructo que se va desarrollando a lo largo de los años. Así que el joven, influenciado por sus propios ideales y expectativas; tiene que hacer una elección sobre su persona; sin embargo, también se ve influido por el ambiente: las expectativas que tienen los padres, los hermanos, los amigos, los maestros; parte de esta incidencia del contexto se da desde los tergiversados héroes de las series criminales ayudando a perpetuar este ideal en el que el Criminólogo y el Criminalista son casi un ser mítico, poderoso e invencible, dotado de habilidades y equipos tecnológicos, que a veces ni siquiera existen en la realidad.

Es por esta complejidad que se considera esencial que los jóvenes que aspiran a ser Criminólogos deberían realizar un proceso de Orientación Vocacional exhaustivo, en el que no sólo resuelvan inventarios de habilidades e intereses, sino que hagan un verdadero proceso de reflexión, acompañados por profesionales que les ayuden en la exploración de los motivos preconscientes o inconscientes de su elección, incluso de aquellos motivos que aparentemente son tan claros para ellos. Además de ser deseable una investigación profunda sobre la oferta educativa, los currículums de las diferentes universidades.

En la Orientación Vocacional se exploran las diferentes motivaciones que pueden llevar al joven a pronunciarse por una u otra carrera, por eso deben clarificarse cuáles son los factores internos: entre los cuales se encuentran las aptitudes, intereses, valores, características personales y cognitivas. Y los factores externos, como la familia, su comunidad o contexto socio-cultural. Con el análisis de dichos factores el joven aspirante podría clarificar si realmente tiene las habilidades, capacidades o aptitudes que se requieren para apropiarse de los conocimientos y prácticas propios de la carrera. Y si sus circunstancias contextuales contribuirán u obstaculizarán su interés en la Criminología, es importante esclarecer si tendrá el apoyo familiar, los recursos económicos suficientes; si en el contexto la carrera tiene apertura al campo laboral, etc.

Por otro lado, se observa en los jóvenes interesados en la carrera de Criminología una confusión importante entre diferentes disciplinas; muchas veces no pueden diferenciar entre el objeto de estudio y quehacer del criminólogo, el criminalista, el psicólogo y el médico forense. Y en muchos casos tampoco queda claro cuál es el perfil del profesional que aspira a ser.

La Criminología es una ciencia multidisciplinaria, que tiene por objeto el estudio del delito, el delincuente, la víctima y la conducta anormal ligada a los hechos delictivos; todo lo cual coadyuva a obtener explicaciones sobre tales hechos, con la finalidad de tratar a los involucrados en ellos y prevenir la presentación de dichos fenómenos.

Al ser una disciplina tan vasta y compleja, es de esperarse que el perfil del estudioso de la Criminología también sea complejo. Algunas de las características consideradas deseables para este profesional son: tener capacidad de observación y análisis, el ser un observador agudo es indispensable para un buen criminólogo, le permitirá captar movimientos, faciales y hasta micro expresiones en los sujetos de estudio, además de permitirle una visión más amplia de los contextos en los que se estudian los fenómenos delictivos; y todo lo percibido, en diferentes niveles, debe ser procesado a través de elaboraciones analíticas; por eso, el contar con capacidad deductiva-inductiva, le permitirá realizar investigaciones apegadas al marco científico. Dichas habilidades cognitivas deben estar complementadas y potencializadas con el bagaje académico adquirido a lo largo de la educación básica; y con el gusto por la lectura.

Hay otras características que caen más en el rubro de las habilidades sociales, como son, la capacidad de argumentación y comunicación asertiva, la empatía, el liderazgo, manejo de conflictos, manejo de emociones y sentimientos, manejo adecuado del estrés y tensión, capacidad de mediación; lo interesante en este rubro es que dichas habilidades pueden ser trabajadas y desarrolladas si no se tienen o fortalecidas si son endebles en la persona del alumno. El estudioso de la Criminología debería tener también la capacidad para trabajar en equipo.

Entre los valores fundamentales importantes para el futuro criminólogo están la honestidad, el respeto, la justicia, la imparcialidad, la equidad y la ética; tener un sentido humanista, compromiso y responsabilidad social.

En síntesis, se ha hablado de los valores, habilidades y actitudes que le permitirán al estudiante, en algún momento de su formación, ser crítico del sistema socio jurídico, con la finalidad de hacer aportes y convertirse en agente de cambio social, a futuro.

Todas aquellas características señaladas, cognitivas, emocionales, sociales y valorables, son necesarias para el desarrollo integral del estudiante de Criminología, desde una perspectiva humanista, la formación de la persona debería ser el centro y caminar de la mano con la formación disciplinar; ya que el criminólogo es el profesionista que debe hacer frente a los problemas más complejos y estar cierto de las implicaciones sociales que tiene su labor profesional.

En suma, el perfil con el que ingresa a la carrera un estudiante de Criminología será trascendental en su formación, pero será tarea de todas las figuras que cruzan por su ruta académica el acompañarle en el desarrollo del perfil profesional, para que pueda cumplir con la agenda actual del criminólogo.





BIBLIOGRAFÍA:

• Erikson, E. (1993). Infancia y Sociedad. Argentina: Lumen Horme.

• Rodríguez Mancera, Luis (s/f). Profesionalización del Criminólogo. Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/7/3064/24.pdf

• Universidad De La Salle Bajío (2014). Licenciatura en Criminología y Criminalística.

• Universidad de Alicante (2006). Licenciado en Criminología.



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