
Con reconocimiento sincero y gratitud inmensa a Alicia González Vidaurri, por su magnífica aportación a la ciencia criminológica. Artículo realizado por el Lic. Carlos Muñoz Jiménez
Catedrático de la Universidad de La Salle Bajío A. C.
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Resumen:
El incremento en la incidencia delictiva en los países occidentales generó modelos policiales tecnificados, sociales y militarizados, que ahora son paradigmas en materia de seguridad pública. Existe un concepto ciudadano de la seguridad pública basada en la percepción de temor de la población a ser victimizado, que no necesariamente corresponde con una probabilidad estadística. Por otra parte existe una definición legal que desafortunadamente queda pobre al limitarla a la actividad policiaca y a la procuración de justicia.
Palabras clave: Seguridad Pública, Cifra negra de la criminalidad, cero tolerancia, índice delictivo.
1.1 Introducción.
A partir de la década de los 80´s a nivel mundial se comenzó a experimentar un incremento en la actividad delictiva, el número de delitos se incrementó paulatinamente en prácticamente todas las ciudades del mundo llegando a niveles alarmantes en el primer lustro de los años 90´s, cuando las autoridades políticas de las principales ciudades del mundo, reaccionaron para enfrentar este fenómeno, mediante la aplicación de diversas estrategias, siendo las más difundidas la implementada en la ciudad de Nueva York en los Estados Unidos de Norteamérica.
En México, la escalada criminal vinculada con el denominado coloquialmente como “crimen organizado” comenzó a incrementarse paulatinamente a partir del año 2003, cuando los grupos criminales comenzaron a realizar acciones de “terrorismo” mediante la exhibición pública de sus crímenes, para alcanzar punto álgidos en 2008, y hasta la fecha tenemos constancia de la presencia de grupos delictivos que controlan regiones, conformando de hecho un “Estado” paralelo a las instituciones del Estado Mexicano.
Como resultado de las diversas investigaciones de gabinete y de campo o como consecuencia de actitudes valientes secundadas por la comunidad; o bien a través de la militarización de los cuerpos policíacos, surgieron teorías, modelos y prácticas, que han recorrido el mundo como nuevos paradigmas de la seguridad pública: los ejemplos más destacados son Nueva York con su programa Compstat y Cero Tolerancia; Palermo con su modelo social denominado “Renacimiento” y la ciudad de Medellín con un ataque frontal, militarizado con apoyo de diversos departamentos norteamericanos a los principales capos de los cárteles colombianos.
La relación entre la percepción de “temor” y los delitos o faltas leves, fue detectada desde el año de 1967 en un informe presentado por especialistas ante la Comisión del Presidente sobre el Crimen y Aplicación de la Ley , bajo esta premisa, se llevó a cabo el experimento de policía a pie en la ciudad de Newark (Nueva Jersey, USA) y para el año de 1982, Kelling y James Q. Wilson publicaron su teoría de la “Ventanas Rotas” que sentó las bases teóricas de los programas y estrategias policiales de Nueva York.
El caso de la ciudad de Palermo con su modelo “Renacimiento”, tomó un derrotero diferente, la ciudad y el sur de Italia inclusive la propia capital, Roma, se encontraba dominada por la mafia, con altísimos niveles de corrupción y la comisión del homicidio como principal mecanismo para intimidar tanto a la ciudadanía como a las mismas autoridades, lo que llevó al gobierno italiano a implementar el sistema de “Jueces sin Rostro” para proteger la integridad de quienes juzgaban a los mafiosos puesto que varios de ellos habían sido ya ejecutados por sicarios de la mafia. En Palermo el alcalde Leoluca Orlando, apostó a una revolución cultural, a que la sociedad se involucrara en la solución del problema, desde los niños de nivel escolar hasta los ancianos, a tener la valentía de asumir compromisos políticos de lucha contra el crimen, serios, que trascendieran el discurso. Vencer el miedo de la sociedad fue el primer gran impulso para controlar las actividades de la mafia.
Finalmente, la ciudad de Medellín, de manera particular, pero en términos generales toda la nación colombiana, ante las presiones de los Estados Unidos de Norteamérica, así como por la presencia de guerrillas y grupos paramilitares, apostó por el modelo militar, iniciando una cacería de las cabezas de los Cárteles de la droga, mediante procesos de inteligencia militar, lograron la captura de varios de los principales integrantes de las asociaciones delictivas, llegando a crear lo que se denominó como “Los Extraditables” personajes reclamados por la justicia norteamericana. Sin embargo estas acciones tuvieron un alto costo en vidas, en daños y en la percepción de la seguridad de la comunidad, ya que los delincuentes respondieron con actos de terrorismo, detonando artefactos explosivos en lugares públicos, secuestrando a funcionarios o a sus familiares.
Como podemos observar el concepto de seguridad pública, lo podemos estudiar desde dos perspectivas, por una parte encontramos la óptica ciudadana, en la que la seguridad pública se traduce en una percepción, en un sentimiento, en la presencia o ausencia en su caso de temor, respecto al fenómeno de la criminalidad en sentido amplio, esto es, el conjunto de conductas antisociales que afectan la paz y tranquilidad pública, que comprende tanto delitos como faltas administrativas. Desde la perspectiva del Estado, la seguridad pública comprende la función y el servicio vinculado al mantenimiento del Estado de Derecho y salvaguarda de la integridad de los bienes jurídicos, la paz y tranquilidad en el entorno.
Diversos autores han expresado su opinión sobre la definición y el contenido de la seguridad pública, al respecto, se puede citar: Para Mario A. Garza Salinas “La seguridad debe ser entendida de manera integral, como la capacidad de poder ejercer racionalmente las libertades, la congruencia entre los intereses individuales y colectivos que libres de interferencias permitan el desarrollo integral de las personas y de la comunidad…La seguridad pública tiene como objetivo hacer prevalecer el orden público evitando toda clase de violaciones, se relaciona con la seguridad individual, con la protección contra actos delictivos que generen condiciones para establecer relaciones políticas, económicas y sociales en un marco de estabilidad del interés social… La seguridad pública debe ser entendida como el conjunto de normas, políticas y acciones coherentes y articuladas que tienden a garantizar la paz pública a través de la prevención y represión de los delitos y de las faltas contra el orden público, mediante el sistema de control penal y el de policía administrativa.” Para este autor la seguridad pública se entiende desde una perspectiva dual, que comprende tanto facultades ciudadanas como quehaceres gubernamentales, que involucra tanto al sistema de justicia como la función sistemática del gobierno que comprende desde la planeación, ejecución y seguimiento de acciones concretas con la finalidad de mantener la estabilidad social.
José Antonio González Fernández refiere El estado cumple con su función de seguridad pública mediante la coordinación de actividades como prevención, persecución y sanción de delitos y reinserción del delincuente, salvaguarda la integridad y derechos de las personas, preserva las libertades y mantiene la paz y el orden público. Para éste autor, la seguridad como función del estado, comprende lo que diversos autores consideran como los cuatro puntos cardinales de la seguridad pública: La función preventiva; La procuración de justicia; La impartición de Justicia, y; La readaptación social, su enfoque es estrictamente jurídico penal. En el mismo sentido se expresan Jorge Araujo Estrada, Jorge Madrazo Cuellar, José Arturo Yañes Romero, todos estos autores vinculan la seguridad pública al sistema de justicia penal o punitivo administrativo, con una orientación teleológica de control social.
Existen definiciones más complejas o bien interdisciplinarias, por ejemplo, fiel a su concepción de que actualmente ya no podemos abordar a las ciencias puras, sino que todo el conocimiento se encuentra ineludiblemente interrelacionado el Dr. Luis Rodríguez Manzanera, quien emite el siguiente concepto: “El concepto de seguridad pública es muy variado y ha evolucionado según la época y países, aun dentro de los regímenes, para algunos es la protección y permanencia de las instituciones, para otros es la defensa de la integridad del estado, otros es la conservación del orden jurídico, criminológicamente es la prevención de conductas antisociales, es la ausencia de victimización.”
Los autores con un enfoque eminentemente policial como Ramón David Almada Gallardo, y Manuel Pacheco Santos. Son en esencia pragmáticos y operativos, para el primero “La seguridad pública se enciende como el desarrollo del ciclo de seguridad: prevención, disuasión, investigación, sanción, rehabilitación.” En tanto que para el segundo, “La seguridad es la adaptación de medidas preventivas que protejan, dentro de un contexto de sentido común, mediante la combinación de elementos tangibles e intangibles, que proyecten respeto, confianza, tranquilidad y disuadan la ejecución de ilícitos.”
Para Gabriela C. Pérez García, “…cuando se habla de seguridad cada quien la percibe de distintas maneras; esto se debe a la naturaleza dual de este término. Tiene tanto una connotación objetiva, como una subjetiva;…” comparto con esta autora que la seguridad pública reviste conceptualmente esta dualidad, la parte subjetiva es la concepción ciudadana de la seguridad pública, en tanto que la parte objetiva redunda en la actividad a cargo del estado, también se comparte con esta autora, que doctrinalmente el sistema de justicia penal y la seguridad pública deben ser abordados de manera independiente, pero que en México la legislación mantiene unidos en el mismo tema a diversas funciones del ejecutivo y del poder judicial sumados a condiciones de participación ciudadana, para esta autora la propuesta de diversos tratadistas y especialistas sobre un nuevo concepto de “Seguridad Ciudadana” sustituya al concepto de seguridad pública y disociarlo del concepto de justicia penal. Considero que en esta propuesta, e cambio de denominación, constituye únicamente una cuestión de etiqueta, tal vez de semántica o una pretensión de querer encontrar un término más apropiado y que discutir la denominación resulta ocioso, en todo caso, el resultado de una nueva denominación rompería el paradigma conceptual. Sin embargo cualesquiera que resulte la denominación, la seguridad pública debe asimilarse a los temas de justicia punitiva de la materia que integre el concepto de seguridad pública, ciudadana, que debe integrarse por los deberes de la función y servicios que preste el poder ejecutivo, esto es el ejercicio de la función de policía, en su sentido original, como gobierno de la ciudad, como la integración de acciones conjuntas entre sociedad y gobierno, para establecer un estado de relación social armónica.
Interesante, resulta el desarrollo de Sofía Tiscornia. Cuando refiere. “La primera cuestión que debiera debatirse entonces es acerca de qué estamos hablando cuando hablamos de Seguridad Pública. Sin duda que esta cuestión es bien diferente del problema del Orden Público...” Para esta autora, “..hemos trasladado a la actualidad un modelo conceptual decimonónico basado en la idea de control social, para esta autora el referir la seguridad pública al orden social, implica la subsistencia del estado policía, el que debe contrastar la conducta del ciudadano en relación con las normas de conducta establecidas, lo que implica privilegiar las funciones represivas, para la autora en cita, El concepto de Seguridad Pública, en cambio, se plantea como alternativa a la cuestión del Orden Público. Emerge como cuestión política y social recientemente, como uno de los problemas de gobernabilidad que debe resolver el Estado de derecho de las democracias contemporáneas…” lo interesante de esta propuesta es que disgrega el problema político social del problema policial, entendiéndolo como dos fenómenos de diversa naturaleza.
En la visión política de la seguridad pública, es tema de discusión constante, es argumento e instrumento de gobiernos, candidatos, organismos intermedios, se trata de un tema generador de polémica, en pro o en contra, debido a la vaguedad de sus contenidos, a la dificultad de establecer parámetros para dimensionarla, el tema es explotado ampliamente y se ha transformado en una prioridad nacional. La seguridad pública, se ha convertido en un indicador de calidad de vida, su vinculación se encuentra en la “cantidad” de temor que padece el ciudadano por las condiciones externas de la vida citadina: las noticias y el impacto de los medios en la percepción de la criminalidad, la presencia de graffiti en las calles, la percepción de impunidad, la suciedad en la vía pública, la reunión de jóvenes en las esquinas de las colonias molestando a los vecinos con el volumen de sus equipos de sonido o molestando a los transeúntes, son fuentes generadoras de percepción de inseguridad que influyen en el ánimo de la comunidad, más que el incremento o disminución real o formal de las cifras de criminalidad.
Este enfoque de la seguridad, propició la aparición del programa “Cero Tolerancia” en la ciudad de Nueva York, para limpiar las calles y sitios públicos, como parques y estaciones del metro de vendedores ambulantes, de los denominados “home less” o gente sin hogar, de vendedores callejeros de droga, de pandilleros, de mendicantes, etc. Aunque las autoridades políticas de la ciudad han sostenido que la drástica disminución de la criminalidad tiene su origen en los programas implementados. Defensores de los Derechos Humanos y académicos de diversas instituciones han puesto en duda tal afirmación, pues aseguran que al mismo tiempo disminuyó la criminalidad en ciudades como Chicago o Los Ángeles, en la misma proporción que en Nueva York, sin la aplicación de tales programas y acciones.
En la complejidad del mundo moderno, se coincide con los integracionistas, que ya no es posible el estudio de fenómenos sociales de manera dispersa, disociada de un estudio interdisciplinario y considerando el enfoque de las diversas aristas que puede presentar un problema como el de la seguridad pública, que no es ajeno a los contextos de: cultura, religión, social, a la economía, a la política, al derecho, a la administración pública, e inclusive como se ha demostrado con los ataques terroristas que recientemente has sufrido las grandes metrópolis, como Nueva York, Madrid y Londres, tienen inclusive ya repercusiones internacionales, porque con la misma facilidad que se dispersan estos grupos, se dispersan las organizaciones criminales.
1.2. Concepto Ciudadano de Seguridad Pública.
Desde la perspectiva del ciudadano la seguridad pública se puede definir como la percepción genérica de los habitantes de las condiciones generales de paz y tranquilidad públicas, basada en el sentimiento de confianza hacia las autoridades y la comunidad, respecto del grado de riesgo de sufrir un evento determinado. En este tenor, podríamos sintetizarla como la percepción de que existe en mayor o menor grado la confianza en medir la posibilidad del riesgo de sufrir algún siniestro o molestia por condiciones externas. En ello influyen fuertemente los medios masivos de comunicación y los líderes de opinión, en razón de que se vincula a la confianza ciudadana en las acciones y responsabilidades de las autoridades políticas, policíacas y jurisdiccionales. Así, es frecuente escuchar en estos tiempos que los habitantes de la ciudad de México, viven en un temor constante, temen salir a la calle ante el riesgo de ser asaltados, temen subir a un taxi o transporte público por el riesgo de ser robados o violentados sexualmente, temen acudir a un banco o cajero por el riesgo de ser secuestrado, temen dejar su hogar solo por la posibilidad de que sea saqueado. Es verdad, ya que basta un paseo por la ciudad para darse cuenta que quienes están tras las rejas son los ciudadanos y no los delincuentes, las personas no solo temen, sino que desconfían de las autoridades, no denuncian.
Por su parte el delincuente sabe que la probabilidad de pisar la cárcel con motivo de la comisión de un delito es ínfima, no existen mecanismos jurídicos eficaces y expeditos que permitan el resarcimiento efectivo del daño, entre otros factores que propician el incremento de la percepción de inseguridad. Nos permitimos remitirnos al estudio citado en el párrafo anterior, donde podemos apreciar lo que se conoce como el “embudo de la impunidad”, según los datos de la Procuraduría general de Justicia en el Estado de Guanajuato, de enero a noviembre de 2015, se iniciaron en el concepto de sistema penal inquisitivo 35,025 Averiguaciones Previas de la cuales se consignaron 3,984, lo cual representa solo el 11.37% de los delitos denunciados – sin considerar la cifra negra – De las indagatorias consignadas, en el mismo periodo se obtuvieron 2,161 sentencias condenatorias. Lo que redunda en el siguiente gráfico.

FUENTE: PÁGINA WEB DE LA PROCURADURÍA GENERAL DE JUSTICIA DEL ESTADO DE GUANAJUATO
https://portal.pgjguanajuato.gob.mx/PortalWebEstatal/Indicadores/Formularios/indicadoresDato.aspx
Según la encuesta nacional de victimización y percepción sobre seguridad pública (ENVIPE) 2015, a nivel nacional la cifra negra alcanzó el 92.8%, lo que indica que se denuncian menos solamente nueve de cada 100 delitos que se cometen, por lo que si multiplicamos las 35,025 delitos denunciados por el porcentaje de la cifra negra, para extrapolar el resultado y obtener un estimado de los delitos realmente cometidos arroja la cantidad de 3´250,320 delitos, de los cuales solamente alcanzan sentencia condenatoria 2,161 lo que representa que la probabilidad de ser condenado por un delito, representa 0.06 por cada cien delitos cometidos, de ahí que el alto grado de impunidad, impacte considerablemente en la percepción de inseguridad y por ende en el concepto ciudadano de seguridad pública.
En materia de seguridad pública, analizado como sistema, debe estar y permanecer estructurado y sincronizado, porque como las fallas en cualesquiera de los niveles o de cualquiera de las instancias propician el incumplimiento de las metas en materia de seguridad pública, así, por ejemplo, de nada sirve que la policía preventiva detenga a los delincuentes si el sistema punitivo penal, que comprende la procuración y administración de justicia, no es capaz de sancionar al delincuente y la pena deja de tener su carácter intimidatorio y preventivo, para revertirse en un estímulo hacia la delincuencia al generarse la sensación de impunidad, en México, delinquir es lucrativo, porque la posibilidad de pisar la cárcel por la comisión de un delito es de apenas del 0.06%, por lo que la percepción de inseguridad continúa en aumento, consecuentemente debemos recurrir al auxilio de especialistas en diversas ciencias sociales y humanas para atender con eficiencia el fenómeno de la percepción ciudadana, porque productividad policial y percepción de la seguridad pública no van de la mano. Según la encuesta referida, entre las razones para no denunciar delitos ante las autoridades por parte de las víctimas destaca la pérdida de tiempo con 32.2% y la desconfianza en la autoridad con 16.8%,
La forma en que perciba la seguridad la generalidad de los ciudadanos impacta fuertemente en la calidad de vida, los empresarios dejan de invertir en las ciudades inseguras, las personas distraen sus recursos y sus esfuerzos en proveerse de mecanismos de seguridad , se fomenta la impunidad y la subcultura de la ilegalidad, se incrementa la corrupción, generando un círculo vicioso donde el deterioro de la calidad de vida lleva a mayores niveles de inseguridad en una especie de catabolismo social.
Estas encuestas reflejan que los principales efectos de la inseguridad sobre la percepción ciudadana y la calidad de vida se reflejan por una parte en un sentimiento de zozobra constante del ciudadano, quien se siente inseguro y una desconfianza generalizada en las instituciones gubernamentales, generando un círculo vicioso, puesto que la desconfianza genera incertidumbre y ésta a su vez incrementa la desconfianza, generando una espiral creciente. Algunas gráficas patentan esta aseveración:
¿Usted o uno de sus familiares fue víctima de algún delito en los últimos 6 meses?

No obstante que sólo el 30% de las personas sufrió algún evento delictivo en su persona o en algún familiar cercano, los datos señalan que cerca del 50% de la población, tiene alguna clase y grado de temor por ser víctima de la delincuencia, en grado que, se percibe como el principal problema incluso por encima de los problemas de carácter económico, en el silogismo racional, la seguridad pública se ha tornado en una cuestión de supervivencia, alcanzando niveles de interés igual o superior en algunos casos a los problemas económicos en países de escaso desarrollo como lo es México.

Fuente: Dirección de Planeación y Desarrollo del municipio de León.
1.3 Concepto Formal de la Seguridad Pública.
Utilizo el término concepto, en razón de que estimo que no es posible establecer una definición de seguridad pública, en la forma clásica de referenciar los vocablos a su género próximo y establecer una diferencia específica. En el mismo sentido, no es dable buscar el significado etimológico ya que se trata de dos palabras o un concepto compuesto. Por consiguiente propongo manejar un concepto o marco teórico conceptual dentro del cual hare referencia cuando utilicemos el término “seguridad pública”. Este marco conceptual permitirá delimitar el contenido de los enunciados que abordaremos, en otros separándolos de otras connotaciones que puedan tener en función de otras áreas del conocimiento.
Jorge Fernández Ruiz refiere, respecto de la naturaleza jurídica de la seguridad pública, a la que ubica como una función y un servicio, es una función, porque constituye el ejercicio de uno de los atributos de la soberanía del Estado, porque requiere para su ejercicio de potestad, imperio y autoridad, que corresponde conforme a su naturaleza a las actividades del Estado, ya que es facultad exclusiva de este el desempeño de las actividades de la seguridad pública. Pero a la vez es un servicio en tanto que satisface una necesidad general a cargo de una entidad pública. En consecuencia la seguridad pública es una función en cuanto opera en abstracto como una atribución y actividad exclusiva del Estado moderno, con independencia de que sea una función concurrente entre la federación, la entidad federativa y los municipios, donde cada uno dentro de su potestad tiene la facultad y el deber de ejecutar las actividades que corresponden a la seguridad pública. Al mismo tiempo es un servicio público, cuando esta actividad se actualiza en una actividad concreta, como sería el patrullar las calles, el investigar un delito, construir un centro penitenciario y puede llegar hasta la prestación del servicio a un caso particular, como el responder a una llamada de auxilio de un ciudadano concreto en un tiempo y en un lugar determinado.
Acorde con este criterio, los artículos 21 y 115 de la constitución, al señalar que corresponde al Estado refrendan la posición de que la seguridad pública es una función, por así definirla el primero de los dispositivos, cuando alude: “La seguridad pública es una función a cargo de la Federación, el Distrito Federal, los Estados y los Municipios, que comprende la prevención de los delitos; la investigación y persecución para hacerla efectiva, así como la sanción de las infracciones administrativas, en los términos de la ley, en las respectivas competencias que esta Constitución señala. La actuación de las instituciones de seguridad pública se regirá por los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos reconocidos en esta Constitución.” A su vez la fracción III inciso h) del artículo 115, establece que los municipios tendrán a su cargo las funciones y servicios que describe el texto legal, entre ellos el de Seguridad pública, policía preventiva municipal y tránsito, lo que permite confirmar su doble naturaleza jurídica, como función y como servicio, aunque debe lamentarse la redacción, en razón de que las funciones y servicios de policía preventiva y tránsito, están inmersos en el de la seguridad pública.
Una de las ventajas de esta definición, es que hace sustantiva la seguridad pública, porque por una parte establece los contenidos de la seguridad pública, tales como:
a) la función relativa a la procuración de justicia:
a. Prevención
b. Investigación
c. Persecución del delito
b) Las sanciones de naturaleza administrativa.
En contrapartida es lamentable que se asuma el criterio policial – punitivo, como único contenido de la seguridad pública, puesto que ésta no solo debe atender a condiciones de delitos y faltas administrativas. La seguridad pública se enmarca dentro de ámbito jurídico, político, sociológico, criminológico, psicológico, administrativo, entre otros; en el ámbito político, podemos identificar la aplicación de las políticas y líneas de acción que se describen en los planes nacionales, estatales y municipales de desarrollo, las grandes líneas de acción determinadas por las Secretarías de Seguridad Estatales, y al asunción de dicha función en el ámbito de la federación a la Secretaría de Gobernación; Sociológicamente la seguridad pública se vincula a la dinámica familiar, a la interacción de las personas con su entorno en el barrio, su centro de trabajo, sus grupos, los niveles de educación formal, el uso del tiempo libre, etc.; por cuanto a la Criminología, la seguridad pública se encuentra íntimamente vinculada desde los modelos de prevención, hasta el estudio de la dinámica criminal y el conocimiento de los diferentes tipos de criminalidad; la referencia psicológica permite establecer perfiles, identificar patrones de conducta, patologías, entre otras; en el marco administrativo, encontramos el adecuado manejo de presupuestos, el manejo adecuado del personal, los controles necesarios para el manejo de bienes y otros tópicos necesarios para un adecuado funcionamiento de una corporación o entidad. Todos estos temas serán abordados con mayor amplitud en esta obra.
Haré ahora un primer intento de establecer un concepto de “Seguridad Pública” que se propone en los siguientes términos: Seguridad Pública es la función y el servicio público, a cargo del Estado que comprende el conjunto de instancias, instrumentos, servicios, políticas, estrategias, planes, acciones y actos de administración llevadas a cabo por entidades del estado y por los gobernados con la finalidad de preservar la paz y tranquilidad social, mediante la prevención y reacción frente a toda conducta que violente el estado de derecho vinculado a la preservación de la integridad física, patrimonial, moral y social de las personas físicas y morales.
Los servicios públicos de seguridad pública, se erigen como la parte más visible del concepto que se aborda, comprende la vigilancia policíaca, bomberos, ambulancias, rescate, protección civil, de investigación de delitos, periciales, de procuración e impartición de justicia, etc. Es un servicio, en razón de ser una obligación de hacer por parte del estado, quien tiene el deber jurídico, político y moral de garantizar la paz y tranquilidad públicas, de prestar auxilio a la población que se encuentra en una situación vulnerable, de garantizar el estado de Derecho, de prevenir las conductas lesivas para la sociedad acorde con el sistema jurídico vigente y dentro del ámbito de competencia del estado en lo general y de las instancias en particular.
Se establece que el concepto “seguridad Pública” enmarca a las instancias, entendidas éstas tanto los niveles de gobierno, como los procesos jurídicos y las instituciones que tienen como función hacer prevalecer la paz y seguridad pública, si bien es cierto, que al parecer el precepto legal, pareciere referirse exclusivamente a las corporaciones e instituciones vinculadas a la Policía y a la actividad Ministerial o en los ámbitos en que ya corresponde a la Fiscalía. Estimo que esto no es suficiente, no se puede concebir la seguridad pública sin los órganos de administración de justicia, sin la importancia de un marco legislativo adecuado y sin procedimientos que reduzcan significativamente la impunidad y los yerros judiciales, así mismo resultan trascendentes en la seguridad pública la readaptación social de los reos y de los menores infractores, sin una legislación adecuada, una economía sana, generadora de empleos y de posibilidad de movilidad social vertical, un sistema educativo que forme para la paz y la solución pacífica de conflictos, políticas integradoras, generadora de desarrollo. Etc.
Los instrumentos como los sistemas nacional y estatal de información en materia de seguridad pública, modelos de manejo e interpretación de datos, esquemas de coordinación, sistemas de comunicación homogéneos, también se integran al marco conceptual de la seguridad pública.
CITAS
1 KELLING Georges L. Coles Catherine M. “No Más Ventanas Rotas” Trad. Héctor Ignacio Saadi Uranga Gutiérrez. Ed. Instituto Cultural Ludwig Von Mises, A. C. Mex. 2001. Pág. 43
2 KELLING…Op. Cit. Págs. 51-56
3 ANÓNIMO. “El Renacimiento de Palermo” Un paradigma a seguir para México. Ed. Instituto Cultural Ludwig Von Mises, A. C. Mex. 2001. Versión en disco compacto
4 “Políticas Públicas y Seguridad en el Marco de la Acción del Estado”. - Los Desafíos de la Seguridad Pública En México - Instituto de Investigaciones Jurídicas UNAM México 2002. Pág. 110 y Sigs.
5 Ibidem Pág. 127
6 “La Seguridad Pública en el Municipio” Seguridad Pública y Procuración de Justicia, Revista AMEINAPE No. 4 julio-dic 1997. Pág. 12
7 “La Seguridad Pública en el Municipio” Seguridad Pública y Procuración de Justicia, Revista AMEINAPE No. 4 julio-dic 1997. Pág. 81
8 “La Seguridad Pública en el Municipio” Seguridad Pública y Procuración de Justicia, Revista AMEINAPE No. 4 julio-dic 1997. Pág. 151
9 “La Seguridad Pública en el Municipio” Seguridad Pública y Procuración de Justicia, Revista AMEINAPE No. 4 julio-dic 1997. Pág. 135 y 136.
10 ALMADA Gallardo, Ramón David. “H. Policía Siglo XXI” Fundación Universitaria de Derecho, Administración y Política. México. 2002. Pág. 30
11 PACHECO, Santos Manuel. “Protéjase Contra la Delincuencia” Trillas México 1993, Pág. 12
12 PÉREZ García, Gabriela C. “Diagnóstico Sobre La Seguridad Pública En México” http://www.fundar.org.mx/secciones/publicaciones
13TISCORNIA Sofía http://www.dcat.cesca.es/tesis_upc/aviable
14 ICESI. Página Web www.icesi.org.mx a nivel nacional el estudio revela que en promedio solo uno de cada cuatro delitos cometidos se denuncias.
15 INEGI, resultados encuesta ENVIPE 2015, visible en http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/boletines/2015/especiales/especiales2015_09_7.pdf
16ENVIPE 2015. En el periodo de estudio se estimó una tasa de una tasa de 28,200 víctimas por cada cien mil habitantes. Con una tasa de 1.5 delitos por víctima. El costo total a consecuencia de la inseguridad y el delito en hogares representa un monto de 226.7 mil millones de pesos, es decir, 1.27% del PIB.
17 FERNANDEZ Ruiz Jorge. Seguridad Pública Municipal. Edit. Fundap México 2003. Pág. 128 y ss.
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