AÑO 7 NO. 26 || 30 . AGOSTO . 2015
REVISTA ELECTRÓNICA TRIMESTRAL DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE LA SALLE BAJÍO
UNA INTRODUCCIÓN AL CONCEPTO DE LA PROXÉMICA ARQUITECTÓNICA.

Artículo realizado por: Lic. Ricardo Vázquez Saucedo

Catedrático de la Licenciatura en Criminología y Criminalística

Universidad De La Salle Bajío A. C.


Imagen tomada de: www.ejemplos.org



1.- Resumen, 2.- Introducción ¿qué es la Kinésica y la proxémica?, 3.- ¿Qué es la propuesta de la proxémica arquitectónica?, 4.- Conclusiones y 5.- Bibliografía.

-Contenido de la obra: En el estudio de la criminología existen diversas áreas, disciplinas, materia y herramientas a las que se echa mano con la intención de satisfacer múltiples incógnitas, todas ellas, las conocidas y las no tanto, aportan diversos datos con la intención de entender las causas del delito, los motivos y todo aquello que se relaciones con el hombre y su conducta, en una fusión de estas diversas áreas como la arquitectura y la proxémica nace el concepto de la proxémica arquitectónica, la cual trata de la disposición de la arquitectura manifestada al comportamiento humano y la manera en que este “lenguaje” nos habla.

1.- RESUMEN.-

En el estudio de la criminología existen diversas áreas, disciplinas, materia y herramientas a las que se echa mano con la intención de satisfacer múltiples incógnitas, todas ellas, las conocidas y las no tanto, aportan diversos datos con la intención de entender las causas del delito, los motivos y todo aquello que se relaciones con el hombre y su conducta.

Así pues una de estas disciplinas es la Kinésica:

El término “kinésica”, proviene de la misma raíz griega de “cinética”, es decir, “κίνησις” (movimiento), también recibe el nombre de lenguaje corporal (inclinar la cabeza, levantar las cejas, guiñar los ojos, levantar el dedo pulgar en señal de aprobación, la posición de los ojos y la mirada, es decir, las percepciones auditivas y táctiles con sus respectivas reacciones e interrelaciones).

La Proxémica:

La palabra “proxémica” proviene del latín “proximus” (“prope” = cerca y “ximus” = como máximo) y fue acuñada por el antropólogo estadounidense Edward T. Hall (1914-2009), para describir las distancias medibles entre las personas mientras éstas interactúan entre sí. Este término hace referencia al empleo y a la percepción que el ser humano tiene de su propio espacio físico, de su intimidad personal; de cómo y con quién lo utiliza.

De hecho, dentro del legado de Hall encontramos cuatro clases de distancias interpersonales:

Distancia íntima: 0-60 cm. Es la más importante y es la que una persona cuida como su propiedad. Reservada a situaciones comunicativas de máxima intimidad, donde predomina el contado físico entre las personas (pareja), las personas se comunican por tacto, olor y temperatura del cuerpo. Solo se permite la entrada a los que están muy cerca de la persona en forma emocional, como el amante, padres, hijos, amigos íntimos y parientes.

Distancia personal: 60-120 cm. Destinada al contacto entre familiares, amigos y personas conocidas. Compañeros de trabajo en la oficina, reuniones, asambleas, fiestas, conversaciones amistosas o de trabajo. Si estiramos el brazo, llegamos a tocar la persona con la que estamos manteniendo la conversación.

Distancia social: 120-300 cm. Es la distancia habitual entre personas que no se conocen, donde no se intercambian cuestiones personales. Es la distancia que nos separa de los extraños, del plomero, del que hace reparaciones en la casa, de los proveedores, de la gente que no conocemos.

Distancia pública: más de 300 cm. Es la distancia cómoda para dirigirnos a un grupo de personas. A esta distancia la persona tiene que alzar la voz para ser escuchado, por ejemplo, delante de un grupo. El tono de voz es alto y esta distancia es la que se utiliza en las conferencias, coloquios o charlas. *2

2.- INTRODUCCIÓN.-

¿QUE ES LA KINESICA Y LA PROXEMIA?-

El término “kinésica”, proviene de la misma raíz griega de “cinética”, es decir, “κίνησις” (movimiento), también recibe el nombre de lenguaje corporal (inclinar la cabeza, levantar las cejas, guiñar los ojos, levantar el dedo pulgar en señal de aprobación, la posición de los ojos y la mirada, es decir, las percepciones auditivas y táctiles con sus respectivas reacciones e interrelaciones)

En el 1967 Albert Mehrabian y Morton Wiener, gracias a sus estudios, demostraron que la mayor parte de nuestra comunicación pasa a través del lenguaje no verbal (93%), aquella que se da por los gestos corporales y la mirada. Solo el 7% de la información se atribuye a las palabras, mientras que el 38% se atribuye a la voz (entonación, proyección, resonancia, tono, etc) y el 55% al lenguaje corporal (gestos, posturas, movimiento de los ojos, respiración. etc.).

Sugieren que el efecto combinado de la actitud vocal, facial y verbal, en forma simultánea, es una suma ponderada de sus efectos independientes, de la siguiente manera:

A(total) = 0.07 A(verbal) + 0.38 A(vocal) + 0.55 A(facial)

A través del espacio personal, social y la percepción que el hombre tiene de él, se ha acuñado la palabra “Proxémica” para designar las observaciones y teorías interrelacionadas del empleo que el hombre hace del espacio, que es una elaboración especializada de la cultura. *1

La Proxémica:

La distancia en los animales. Los estudios comparativos de los animales nos ayudan a comprender que el medio ambiente influye en las necesidades especiales del hombre. En los animales podremos observar como nunca podremos esperar observarlos en los humanos la dirección, el ritmo y la amplitud de los cambios del comportamiento que siguen a los cambios en el espacio que tienen disponible.

La territorialidad, concepto básico en el estudio del comportamiento humano, suele definirse que es el comportamiento mediante un ser vivo declara característicamente sus pretensiones a una extensión de espacio, que defiende contra los miembros de su propia especie. Es un concepto reciente, descrito por primera vez por el ornitólogo ingles H. E. Howard en su Territory in bird life, escrito en 1920.

El psicólogo C. R. Carpenter, el primero en observar los monos en su medio natural, descubrió treinta y dos funciones de territorialidad, entre ellas algunas muy importantes relativas a protección y a la evolución de la especie. Nuestra enumeración no es completa, ni representativa de todas las especies, pero indica el papel del territorio en la determinación de un sistema de comportamiento que se produjo evolutivamente de forma muy parecida a los sistemas anatómicos. En verdad, las diferencias de territorialidad están tan reconocidas que sirven de base para distinguir entre especies, de forma muy parecida a como se hace con rasgos anatómicos.

La territorialidad ofrece protección frente a los animales de presa, y también expone a ser víctimas a los inaptos demasiado débiles para fundar y defender un territorio.

Refuerza así la dominancia en la cría selectiva, porque los animales menos dominantes son menos capaces de fundar un territorio. Por otra parte, la territorialidad facilita la cría, proporcionando una base residencial o principal segura. Ayuda a proteger los nidos y los pequeñuelos que están en ellos. En algunas especies localiza la eliminación de desperdicios e inhibe o impide la presencia de parásitos. Pero una de las más importantes funciones de la territorialidad es la del espacio, que protege contra excesiva explotación de aquella del medio de que vive una especie.

Además de preservar la especie y el medio; esta asociada la territorialidad con funciones personales y sociales.

El hombre también es territorial y ha inventado muchos modos de defender lo que considera su tierra, su campo, su espacio. En muchos lugares del mundo occidental se castigan actos como cambiar de lugares las señales que marcan limites o penetrar en la propiedad de otra persona.

Según la que fue la ley inglesa durante siglos, la casa del hombre era como su castillo, y estaba protegida por prohibiciones de cateo o perquisición e incautación ilegales, aunque fuera por funcionarios del gobierno. Se distingue cuidadosamente entre propiedad privada, territorio del individuo, y propiedad pública, territorio del grupo. *3

Mecanismos de espaciado en los animales.

Además del territorio identificado como con un trozo particular de terreno, cada animal esta rodeado de una serie de burbujas o globitos irregulares que sirven para detener el debido espacio entre individuos. Hediger identificó y describió cierto número de tales distancias que según parece emplean de una u otra forma la mayoría de los animales. Dos de ellas –la distancia de vuelo y la distancia crítica- se utilizan cuando se encuentran los individuos de diferentes especies; en cambio, la distancia personal y la distancia social pueden observarse las interacciones entre miembros de una misma especie. *3

Distancia de huida

Cualquier persona observadora ha notado que un animal salvaje deja al hombre o a otro enemigo potencial acercarse hasta determinada distancia antes de huir. Hediger dio a este mecanismo de espacio interespecifico el nombre de “distancia de huida”. *3

Especies de contacto y de no contacto

En lo relativo al uso del espacio es posible observar una dicotomía básica y a veces inexplicable en el mundo animal. Algunas especies se apiñan y buscan el contacto físico entre sí. Otras evitan por completo tocarse. No hay lógica aparente que rija la categoría en que entra una especie. Las criaturas de contacto son por ejemplo, la morsa, el hipopótamo, el cerdo, el murciélago pardo, el periquito y el erizo, entre muchas otras especies.

Y entre las de no contacto tenemos el caballo, el perro, el gato, la rata, la rata almizclera, el gavilán y la gaviota de cabeza negra. Es harto curioso que animales emparentados de cerca, permanezcan a veces en diferente categoría.

La palabra “proxémica” proviene del latín “proximus” (“prope” = cerca y “ximus” = como máximo) y fue acuñada por el antropólogo estadounidense Edward T. Hall (1914-2009) (2), para describir las distancias medibles entre las personas mientras éstas interactúan entre sí. Este término hace referencia al empleo y a la percepción que el ser humano tiene de su propio espacio físico, de su intimidad personal; de cómo y con quién lo utiliza.

Debajo de este término encontramos toda una señora disciplina que se ocupa de estudiar cómo la gente usa y responde a las relaciones espaciales; a manera de ejemplo, encontramos la orientación espacial dentro del contexto de la distancia conversacional y como ésta varía de acuerdo con la edad, el sexo, el status, los roles, la orientación cultural, etc., etc., etc.

Todo nosotros, los seres humanos, necesitamos un espacio, nuestro espacio, donde podemos desenvolvernos cómodamente. Si otro individuo traspasa los límites de dicho espacio pudiera generarse un sentimiento de intimidación y rechazo.

De hecho, dentro del legado de Hall encontramos cuatro clases de distancias interpersonales:

Distancia íntima: 0-60 cm. Es la más importante y es la que una persona cuida como su propiedad. Reservada a situaciones comunicativas de máxima intimidad, donde predomina el contado físico entre las personas (pareja), las personas se comunican por tacto, olor y temperatura del cuerpo. Solo se permite la entrada a los que están muy cerca de la persona en forma emocional, como el amante, padres, hijos, amigos íntimos y parientes.

Distancia personal: 60-120 cm. Destinada al contacto entre familiares, amigos y personas conocidas. Compañeros de trabajo en la oficina, reuniones, asambleas, fiestas, conversaciones amistosas o de trabajo. Si estiramos el brazo, llegamos a tocar la persona con la que estamos manteniendo la conversación.

Distancia social: 120-300 cm. Es la distancia habitual entre personas que no se conocen, donde no se intercambian cuestiones personales. Es la distancia que nos separa de los extraños, del plomero, del que hace reparaciones en la casa, de los proveedores, de la gente que no conocemos.

Distancia pública: más de 300 cm. Es la distancia cómoda para dirigirnos a un grupo de personas. A esta distancia la persona tiene que alzar la voz para ser escuchado, por ejemplo, delante de un grupo. El tono de voz es alto y esta distancia es la que se utiliza en las conferencias, coloquios o charlas.

Dependiendo de la cultura, estas distancias varían y así para nosotros los latinos pudieran ser menores pero para los asiáticos, sucede todo lo contrario, suelen ser mayores. *3

¿QUE SON LOS ESPACIOS UTILES?-

Los hogares son prácticos, acogedores, cálidos; son únicos y caracterizan a sus habitantes; son singulares: No existe otra casa igual porque cada una representa historias distintas, recuerdos específicos, experiencias individuales vividas de una manera personal. Hacer un hogar es como formar una familia, poco a poco, con cariño, con autenticidad. El hogar es una incubadora donde constantemente están naciendo cosas nuevas. Es un lugar armonioso donde se gestan el amor, la amistad, la convivencia familiar y, por consecuencia, la tolerancia y la generosidad.

Además cabria agregar a la descripción antes mencionada, necesidad, la necesidad de que ese inmueble, esa casa, ya sea un hogar o no, nos satisfaga diversas necesidades, que valga se a dicho de paso, dentro de los temas más necesarios y por demás recurrentes, habría que mencionar “Seguridad”, esa percepción de seguridad que hoy en día la vía pública no nos la proporciona, el lugar del trabajo, nuestro vehículo (Que aunque pasamos en ocasiones, muchas horas al día a bordo de él, conduciendo, tratando de llegar apresurado a un lugar, y que pocas o casi nulas veces lo vemos como ese lugar cálido y acogedor), a veces el lugar de recreo, en fin todos aquellos que por demás sean distintos a nuestro hogar.

La Primera Impresión.

La primera impresión que recibimos al vivir por primera vez ciertos acontecimientos suele ser trascendente. Estas experiencias primordiales pueden ser, por ejemplo el primer día de clases; la primera fiesta; la primera salida con una persona del sexo opuesto, el primer beso; el primer rechazo amoroso; la noche de bodas; la primera vez que nos ponen en los brazos a nuestro hijo recién nacido. Estas primeras vivencias pueden resultar ser agradables o desagradables, emocionantes o decepcionantes, pero nunca indiferentes, pues siempre dejan un recuerdo indeleble en nuestra historia personal.

En situaciones más cotidianas, una primera impresión también suele ser importante, Por ejemplo, en nuestro encuentro inicial con una persona, recibimos una impresión que puede ser fundamental para que nuestra relación con ella continúe o no. Al verla por primera vez, es posible darnos cuenta de una gran cantidad de cosas sobre ella, por ejemplo: si es guapa, si es limpia, si es arreglada, si parece interesante, pedante, agresiva, dulce, afable, tímida, cortante…en fin, podemos detectar ciertas cualidades o carencias que pudiera tener. No hay una segunda oportunidad para ofrecer o recibir un impacto espectacular inicial. Según los expertos, diez segundos son suficientes para echarle un vistazo al perfil de una persona y decidir si queremos relacionarnos con ella o no.

Sobre gustos no hay nada escrito, no existe una personalidad que agrade a todos. Sin embargo, hay ciertos comportamientos que pueden ayudarnos a conquistar simpatías en un primer encuentro. Sí nos presentamos ante una persona, seguros, manifestando firmeza con un buen apretón de manos, miramos a los ojos y mostramos títeres, ella será atendida y respetada. Seguramente le caeremos bien.

Y por supuesto, existen algunas reglas sobre lo que nunca se debe hacer en una primera cita, como llegar tarde, estar sucio o masticar con la boca abierta.

Con las casas sucede lo mismo. Cada ser humano es diferente, al igual que la casa que habita, sobre todo si ésta representa su propia individualidad.

“La primera vez que cruzo el umbral de una casa y me encuentro dentro de ella, me podría preguntar: ¿Qué siento?”.*

El espacio visual

Son muchos más los datos que llegan al sistema nervioso a través de los ojos, y a un ritmo mucho mayor, que por el tacto o por el oído. La información recogida por un ciego fuera de su casa se limita a la circunferencia de un radio de 6 a 30 metros. Con los ojos puede ver un hombre las estrellas. El ciego bien dotado está limitado a una velocidad media máxima de 3 a 5 kilómetros por hora en un terreno desconocido. Con la vista, es necesario que el hombre vuele más aprisa que el sonido para que empiece a necesitar aparatos que los ayuden a evitar tropezarse con los objetos.

En el hombre, la vista realiza muchas funciones y le permite:

1.- Identificar a distancia alimentos, los amigos y el estado físico de muchos materiales.

2.- Orientarse por cualquier clase de terreno imaginable, evitando obstáculos y peligros.

3.- Hacer herramientas, cuidarse y cuidar a los demás, valorar alardes y reunir información acerca del estado emocional de los demás.

Suele considerarse la vista el medio principal que tiene el hombre para recoger información. Por importante que sea su función. Por importante que sea su función de “recogedora de información” no debemos de todos modos desdeñar su utilidad para transmitir información. Por ejemplo, una mirada puede castigar, animar o establecer dominancia. El tamaño de las pupilas puede indicar interés o disgusto. *1

La antropología del espacio

Los edificios son una expresión de pautas de caracteres fijos, pero los edificios se agrupan de modos característicos y están divididos interiormente según normas o diseños culturalmente determinados. La disposición de aldeas, villas y ciudades y del campo entre ellas no es casual sino que sigue un plan, que cambia, según el tiempo y la civilización.

Incluso el interior de la casa occidental está organizado especialmente. No solo hay piezas especiales para funciones especiales, -preparación de los alimentos, comida, entretenimiento y vida social, descanso, recuperación de la salud y procreación-, sino también para la práctica de la sanidad.

El hecho de que pocos hombres de negocios tengan su despacho en su casa no puede explicarse exclusivamente sobre la base de lo convencional y de la inquietud de la dirección suprema cuando los jefes no están bien visibles. He observado que muchas personas tienen dos o más personalidades, una para los negocio y otra para el hogar, por ejemplo.

Las distancias en el hombre

Las aves y los mamíferos no solamente tienen territorios que ocupan y defienden contra los animales de su especie; hay también una serie de distancias uniformes que mantienen entre uno y otro. Hediger las ha llamado distancias de fuga, distancia crítica y distancia personal y social. El hombre también trata de un modo uniforme la distancia que lo separa de sus congéneres. Con muy pocas excepciones, la distancia de fuga y la distancia crítica has sido eliminada de las reacciones humanas. Pero la distancia personal y la social se mantienen patentemente presentes todavía.

La proxémica en un contexto de distintas culturas.

Los alemanes.- Siempre que personas de diferentes países entran en contacto repetidas veces cada quien se pone a generalizar acerca del comportamiento de la otra persona. Los alemanes sienten su propio espacio a manera de prolongación de su persona. Un indicio de este modo de sentir lo da la palabra Lebensraum (espacio vital), harto imposible de traducir, porque significa mucho de un modo muy conciso. Hitler la utilizó a manera de eficaz palanca psicológica para impulsar a los alemanes a la conquista.

El orden y la jerarquía propios de la cultura alemana se comunican a su tratamiento del espacio.

Los ingleses.- Las contrarias normas inglesas y norteamericanas tienen algunas notables implicaciones, sobre todo si aceptamos que el hombre, como otros animales, tiene la necesidad instintiva de apartarse de los demás de vez en cuando. En Inglaterra la proximidad no significa nada. El hecho de que uno al lado de otra familia no le autoriza a visitarla, a pedirle algo prestado, a hacer una vida de sociedad con ella, ni a que jueguen sus hijos con los de la otra familia.

Los franceses.- El uso del espacio mediterráneo puede advertirse en los trenes plagados de gente, sus autobuses, los automóviles, los cafés con sus terrazas llenas y las casas de los particulares. Son excepciones, naturalmente, los palacios, las quintas de los ricos. La vida en apiñamiento implica normalmente mucha participación sensorial. Tal vez sea una de las razones de que al francés le guste tanto estar fuera de su casa la estrechez espacial en que viven muchos de ellos. Los franceses reciben en los restaurantes y cafés. La casa es para la familia, y el recreo y la vida social se hacen fuera de ella. Teniendo que equilibrar todas las necesidades espaciales, el francés urbano ha aprendido a aprovechar lo mejor posible los parques y los espacios abiertos. Para él, la ciudad es algo que debe proporcionar satisfacciones y lo mismo las personas que en ella habitan.

Psicología y arquitectura.-

Para resolver formidables problemas urbanos se necesita no sólo la habitual camarilla de expertos (urbanistas, arquitectos, ingenieros de todo tipo, economistas, especialistas en la aplicación de leyes, peritos de transito y transportes, educadores, abogados, trabajadores sociales y teóricos de la política), sino cierto número de expertos de otro tipo. Raramente, o nunca, se concede calidad de miembros permanentes en los departamentos de planificación urbana a los psicólogos, los antropólogos y los etólogos, pero debería concedérseles.

Por fortuna, algunos arquitectos están pensando en tipos de dos, tres o cuatro pisos planeados con vistas de seguridad de los humanos.

La proxémica y el futuro del hombre.-

Esta obra pone de relieve que virtualmente todo cuanto se hace y es el hombre el que está relacionado con la experiencia del espacio. El sentido del espacio es en el hombre una síntesis de entrada de datos sensoriales de muchos tipos: visual, auditivo, cinestésico, olfativo y térmico. No solamente es cada uno de estos complejos sistemas –como por ejemplo los muchos modos diferentes de experimentar visualmente la profundidad o el relieve- sino que además cada uno de ellos es modelado y configurado por la cultura. Por eso no nos queda otro remedio que aceptar el hecho: las personas criadas en culturas diferentes viven en mundos sensoriales diferentes.

El estudio de la civilización nos enseña que la conformación del mundo de la percepción no depende solamente de la cultura, sino de la relación, la actividad y la emoción. Por eso, cuando las personas de las diferentes culturas se interpretan mutuamente, los comportamientos suelen entender mal la relación, la actividad o las emociones. Esto conduce al enajenamiento en los encuentros o a las comunicaciones deformadas. El estudio de la cultura en el sentido proxémico es por eso el estudio de como utilizan la personas su aparato sensorial en diferentes estados emocionales durante actividades diferentes, en relaciones diferentes y en diferentes ambientes y contextos. No hay técnica de investigación suficiente por sí sola para abarcar en toda su amplitud un tema tan complejo y multidimensional como la proxémica. El procedimiento empleado depende del aspecto particular de la proxémica que se examine en determinado momento.

3.- ¿QUÉ ES LA PROPUESTA DE LA PROXEMIA ARQUITECTONICA?

La presente propuesta trata acerca de las posibilidades que los espacios brindan a los diversos animales, en a naturaleza, en solitario, en manada, a los hombres, a las mujeres, a las niñas, a los niños, a las familias, a los grupos sociales y en general a la sociedad aspectos en protección a las inclemencias del tiempo, pero aun otras muchas características, como los son un espacio para la correcta convivencia, desarrollo, trabajo, recreación, descanso y además seguridad de manera anticipada, que nos dice cada uno de estos aspectos.

Desde nuestra llegada, que tipo de inmueble observamos, un edificio grande, mediano, pequeño; Una casa con ciertas dimensiones, la cual cuenta con jardín, barda o cerca perimetral, un acceso principal, una ventana con protecciones, o que elementos predominan en dicho lugar, todo aquello que nos atrae o nos rechaza, ya seamos amistades, familia o extraños. Cada elemento constituye una parte importante del significado del lugar, cada elemento marca una tendencia, que nos invita a entrar, permanecer o alejarnos del lugar.

Desde el punto de vista criminológico, esta proxémica arquitectónica nos prepara para un objetivo planeado con anterioridad por el propietario o usuario de la vivienda, el negocio, en fin el lugar de que se trata, la disposición de los elementos nos aleja o atrae a él, desde el primer contacto el espacio habilitado para demostrar la fuerza, o el abrigo a los visitantes, el diseño predispone el provocar una defensa al domicilio.

Entendiendo de manera adecuada el concepto, podría servir para provocar prevención de manera adecuada a nuestras propiedades, nuestros lugares de trabajo, de esparcimiento y donde concurren los grupos a diversos motivos, todo ello prepara un área más de la criminología, cuyos alcances por ahora sin incipientes.

4.- CONCLUSIONES.-

Habiendo presenciado el nacimiento de la “proxémica arquitectónica” entendemos que aun habría mucho que pensar y decir, mucho que preguntar e investigar, con la intención de tratar de interpretar los diversos mecanismos de prevención aplicados a los inmuebles, las construcciones, los diversos espacios, como es que las diferentes personas perciben estos elementos para su seguridad y la de los suyos.

Estudiando en su justa dimensión, la manera en cómo vivimos, como trabajamos y como convivimos, como echamos mano a las diversas formas de protegernos en donde realizamos dichas actividades, las posibilidades en que la protección se puede encontrar presente o ausente, todo ello aportando ideas y mecanismos de prevención y control a los inmuebles.





5.- BIBLIOGRAFIA.-

1.- Mehrabian, Albert / Wiener, Morton (1967): Decoding of Inconsistent Communications. In: Journal of Personality and Social Psychology. 2.- Edwuard Twitchell Hall, “El Lenguaje silencioso”, Anchor Books, New York (1959). 3.- Edwuard Twitchell Hall, “La dimension oculta”, Doubleday, Garden City, New York (1966).



CITAS

1. Edwuard Twitchell Hall, “La dimension oculta”, Doubleday, Garden City, New York (1966). 2.- Edwuard Twitchell Hall, “El Lenguaje silencioso”, Anchor Books, New York (1959). 3.- Edwuard Twitchell Hall, “La dimension oculta”, Doubleday, Garden City, New York (1966).



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