El 9 de junio pasado, los Hermanos Robert Shieler, Superior General recientemente electo y Álvaro Rodríguez Echeverría, Superior General saliente, asistieron a la misa que preside diariamente el Papa Francisco en la Residencia Santa Marta en el Vaticano.
Tras haber concluido la Eucaristía, se tuvo la oportunidad de saludar a Su Santidad, y expresarle los saludos de parte de todo el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Con este gesto, los Hermanos que representaron a toda la Comunidad Lasallista, de la cual formamos parte, se refrendó la relación con la Iglesia y la fidelidad al Obispo de Roma, como está escrito en el testamento espiritual de San Juan Bautista De La Salle, he aquí un extracto que refleja lo expresado:
“Encomiendo a Dios, primeramente mi alma, y luego todos los Hermanos de la Sociedad de las Escuelas Cristianas, con quienes me ha unido, y les recomiendo, ante todo, que tengan siempre absoluta sumisión a la Iglesia, máxime en estos calamitosos tiempos, y que, en testimonio de esta sumisión, no se separen en lo más mínimo de la Iglesia romana, acordándose siempre de que he mandado a Roma dos Hermanos con el fin de pedir a Dios la gracia de que su Sociedad le sea siempre enteramente sumisa…”
La relación tan estrecha con el Vaticano ha permitido abordar la Misión legada por el fundador de una manera que fortalece el sentido de ubicar a la persona Humana como centro de nuestro plan educativo, considerando la escuela como otro espacio de oportunidades para trascender y solidarizarnos con el prójimo.
Cabe mencionar que este es el segundo encuentro formal del Instituto con el Papa Francisco. Recientemente, el entonces Vicario General, Hno. Thomas Johnson y el Postulador General, Hno. Rodolfo Meoli, hicieron entrega de una reliquia del Primer Santo Argentino Lasallista, el Hermano Héctor Valdivieso.
Estos encuentros permiten fortalecer la identidad eclesial lasallista, una Comunidad Universal abierta a todo el mundo, que en comunión con el Vicario de Cristo, Sucesor de Pedro, permite que la fe esté siempre presente en el momento de descubrir y atender la voluntad de Dios.