Para conmemorar el 10 de mayo, Día de las Madres, en la Velaria del Campus Campestre de la Universidad La Salle Bajío se llevó a cabo la tradicional ceremonia eucarística, encabezada por el Capellán Pbro. Jorge Armando Chávez Mares quien en su homilía destacó que la felicidad no es producto de las cosas materiales sino del amor genuino, gracia en la que las madres son ejemplo.
“Siempre estamos en la búsqueda de la felicidad. Conforme vamos avanzando en la vida nos vamos dando cuenta de que la felicidad no es el juguete, que tampoco es el capricho de tener algo efímero; y vamos en búsqueda de una felicidad más permanente. Las cosas materiales nos pueden dar alegrías, pero son muy pequeñas en comparación de la felicidad auténtica del ser humano que está en la capacidad de amar y de ser amado”, dijo.
Invitó a las asistentes a recordar la felicidad que sintieron al tener a sus hijos e hijas en brazos por primera vez; asimismo, a evocar la felicidad que causa recibir un abrazo de mamá, no importa la edad que se tenga.
Asimismo, el padre consagró a la Virgen de Guadalupe, a todas las madres presentes, pero también a las que ya han partido de este mundo, pero cuyo legado se ha quedado vivo en el corazón de cada uno de sus hijos: el amor.
Por su parte, el Hermano Julián Espejel Rentería, Vicerrector de Formación Integral y Bienestar Universitario, dio un mensaje a las mamás de la Comunidad en el que reconoció su gran labor.
“Muchas felicidades a todas las madres, porque Dios les ha dado ese don y esa misión. Es muy bonito tener un bebé y verlo crecer; pero después la vida les va presentando retos no tan fáciles, deseo que Dios les siga acompañando a ustedes que no dejan a sus hijos en la vida”, expresó.
Al término de la ceremonia, el Hermano Julián y la maestra Ma. del Socorro Durán, Vicerrectora Académica, regalaron rosas a las mamás.