Vuelan hurracarranas literarias en la semifinal de Lucha Libro mayo 2024
Esmeralda Mares, Responsable de Prensa y Contenidos

La emoción de las luchas llegó al Aula Magna del Campus Campestre de la Universidad La Salle Bajío, donde tuvo lugar la semifinal del certamen Lucha Libro 2024. Ocho luchadores escritores se enfrentaron a una caída con límite de tiempo para obtener su pase a la gran final y tener la oportunidad de salir victorioso y poder publicar su libro.

Al encuentro acudió Radamantis, luchador profesional de la promotora Bobby Lee, quien fue embajador de esta edición. Mientras que Jorge Jauregui fue el referi que medió los combates.

El panel de jueces estuvo conformado por Mago Hernández, Juan Antonio Aguas Gallardo y el escritor Demetrio Vázquez

En el primer encuentro se enfrentaron Estrella negra y Nayeli Diamantina a quien no le bastó su traje rosa, sus botas largas y una increíble capa metálica, pues fue descalificada por no incluir una palabra requerida en su cuento.

Mientras que su rival, si bien comenzó incierta, pronto las teclas parecieron oprimirse solas al ritmo de sus ideas y tejió una historia sobre una mamá cumpleañera que va al mercado. 

La pelea número dos fue protagonizada por el rudo oriundo de Oaxaca, Maskalaca, quien más que cuento escribió una especie de reflexión sobre la guerra; su mente iba más rápido que sus manos por lo que su escritura era errática, pero contundente. 

Por ello, se llevó la victoria su contrincante, el técnico Trobiberto quien colocó perfectamente las comas, puntos y demás signos para contar la historia de Julián, un chico que pasea en un Tanque de Guerra. 

Para la pelea número tres, la misteriosa técnica “L”, cuya escritora favorita es Rosario Castellanos lanzó un hechizo deja vu con su cuento El Virus. 

Una pelea muy reñida ya que ambas luchadoras fueron muy veloces y terminaron sus escritos antes de los 5 minutos reglamentarios, por lo que revisaron una y otra vez su historia. 

Luego hizo su aparición, desde el Municipio de Doctor Mora, Guerrera Plateada, quien lucha fuera del ring y de las páginas, pues es una mamá muy comprometida que le gusta pasar tiempo con su hija. 

A gran velocidad y el máximo de concentración, con una ortografía perfecta y uso implacable de los signos de puntuación, relató la historia de una fotógrafa que al perder su cámara hizo un libro para conservar sus memorias. Con ello, se proclamó semifinalista y “L” tuvo que perder su máscara.

El cuarto y último encuentro fue entre el luchador Alego que escribió un relato lleno de metáforas y diálogos que hacían adentrarse más en la narración sobre una mala reparación. 

Mientras que su retador, el Pipiripao, con su máscara plata que recordaba al Santo, tituló su cuento “Días de sol”, versada sobre un crustáceo que aparecía en TV, que lo llevó a la semifinal.

En su mensaje, María Gabriela Franco Benedetto, representante en México de Lucha Libro, celebró que ya se hayan concretado seis ediciones de esta justa literaria. Además, destacó que la Universidad La Salle Bajío es “semillero” de luchadores literarios; tan es así, que de los seis ganadores, dos han sido de esta institución educativa.

 

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