Derrochan talento en Feria de talleres junio 2024
Esmeralda Mares, Responsable de Prensa y Contenidos

Una semana llena de emoción, nervios, nostalgia y mucho talento se vivió en el Campus Campestre de la Universidad La Salle Bajío durante la Feria de Talento Universitario en las que las y los integrantes de los talleres culturales dieron muestra de lo aprendido durante el semestre.

 

Esta edición fue especial, ya que dieron su último espectáculo quienes egresan de sus licenciaturas; tal como Sandra Jazmín Murillo Martínez, estudiante de Lenguas Modernas e Interculturalidad que desde segundo semestre participó en el taller de Danza Folklórica y formó parte del grupo representativo.

 

“Fue un desestrés en la universidad y que me gusta mucho. El grupo representativo te exige más, pero entonces yo sí estoy dispuesta a los retos. Lo disfruté muchísimo; voy a extrañar a mis compañeros cuando hablamos, platicamos y todos nos desahogamos bailando. Además del maestro, pues me enseñó más de lo que yo ya sabía. Es muy bueno estar con alguien que le gusta lo mismo que a ti”, compartió la bailarina.

 

No sólo hubo baile y música con los talleres de coro, guitarra popular, danza contemporánea, jazz, ballet, country, danza fusión, capoeira, danza flamenca y polinesia; sino también todo un deleite con las muestras de artes plásticas como escultura, pintura, creación fotográfica y cartonería.

 

Pero sin duda, algunas de las disciplinas más aplaudidas fueron las artes escénicas con el taller de teatro que presentó dos funciones: la vida inmoral de la pareja ideal y Pánikho, creación lasallista en la que participaron las y los estudiantes. Esta obra se compone de microrrelatos de horror.

 

Quienes también apostaron por generar terror fueron los integrantes del taller de creación literaria de la maestra Julieta Egui, quienes recrearon un hospital psiquiátrico que puso las emociones al límite.

 

Bajo el título de “Entre las paredes del corazón, relatos psiquiátricos”, las y los escritores narraron sus composiciones. 

 

“Una abeja me propuso que intercambiáramos vidas, al fin que yo vivir no puedo y ella morir pasado mañana no quiere. Ya le dije sí a la abeja; lo detesto, pero a partir de ahora, tendré que hacerme el café tan azucarado como tontamente enamorado”, se escuchaba tras un exasperante zumbido de abeja.

 

Si tú también quieres formar parte de estas experiencias, mantente pendiente de la publicación de la convocatoria del próximo semestre en la página y redes sociales de la Coordinación de Desarrollo y Gestión Cultural.


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