Impactan vidas con Formación para la Solidaridad agosto 2025
Esmeralda Mares, Responsable de Prensa y Contenidos

Durante el verano, 40 estudiantes de diversas licenciaturas de la Universidad La Salle Bajío participaron en la vigésima sexta edición del proyecto Formación para la Solidaridad, un programa que combina capacitación, trabajo en equipo y servicio comunitario.

La iniciativa, organizada por Responsables de Centros Comunitarios del Departamento de Solidaridad Universitaria, busca formar a jóvenes en cultura de la paz, juegos cooperativos, liderazgo y resolución de conflictos, para luego llevar lo aprendido a comunidades en condiciones de vulnerabilidad.

El proyecto se desarrolló en tres etapas: dos capacitaciones de cinco horas cada una, realizadas en parques de la ciudad como el Centro de Ciencias Explora y el Parque Metropolitano de León; un campamento de 36 horas en Casa Parmenia de La Salle; y finalmente, la implementación de propuestas de trabajo en el preescolar María Grever, en la colonia Ibarrilla, y la Secundaria General 27, en Brisas del Campestre, donde se atendió a 150 niños y niñas. 

La experiencia fortaleció la convivencia y el manejo de conflictos dentro de la Comunidad Universitaria, sensibilizó a las y los participantes frente a realidades distintas a las suyas. De acuerdo con los organizadores, el objetivo fue dotar a las juventudes de herramientas de formación en valores y trabajo colaborativo que puedan aplicar en su vida social, educativa y familiar; al mismo tiempo que contribuyen a generar un impacto positivo en sectores vulnerables de la ciudad.

Desde su origen en 2013, este campamento se realiza cada semestre; a la fecha, suman ya más de 1 mil 040 estudiantes formados. En 2019, el proyecto adquirió su nombre actual y un plan de trabajo más estructurado; es de destacar que muchos de sus participantes regresan en semestres posteriores como parte del staff voluntario.

Uno de ellos, Alexis González Cortina, estudiante de Gastronomía y líder del equipo de preparación de alimentos compartió su experiencia en este grupo:

“He podido ver que el campamento trata de enseñar valores y mejorar la convivencia. Mi y yo vimos que todos (los niños y niñas) regresaban cansados y sedientos después de una actividad física, así que preparamos agua fresca de jamaica. Después de tomarla, nos dejaron la jarra y los vasos sucios; hicimos la mención y de inmediato se involucraron en la limpieza con excelente disposición y actitud. Esto nos sorprendió gratamente”, aseveró.

Formación para la Solidaridad se consolida como un espacio transformador donde la práctica de valores, la interacción con la Comunidad y la experiencia directa se combinan para dejar una huella duradera en sus participantes.

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