Desde pequeña, Lizette Bautista Padilla vivió entre balones y aros, pues siguió los pasos de su padre quien jugaba basquetbol. Aquellas tardes de infancia se convirtieron en el primer paso de un camino que no imaginaba que la llevaría a las ligas universitarias, y de ahí, a las profesionales.
A sus 24 años, Lizette estudia la maestría en Administración de Instituciones de Salud en la Universidad La Salle Bajío, tras haber concluido la licenciatura en Ingeniería Biomédica. Pero su corazón late más rápido cuando pisa la duela: el básquetbol no sólo la formó como atleta, sino como persona.
“Me gusta el nivel de la competencia, poder probarme que puedo hacer las cosas y exigirme a mí misma. Sobre todo en estos últimos dos años que me tocó ser la capitana de las Felinas, aprendí a ser equitativa, a respetar las opiniones de todas, a ver por cada una de mis compañeras; creo que adquirí muchos valores como persona que no sólo se quedan aquí, ya que es algo que aplico día a día en mi vida”, compartió.
Durante seis años defendió con orgullo el jersey de las Felinas de La Salle Bajío, por lo que agradece a sus coaches, quienes diseñaban las pretemporadas, los entrenamientos tácticos y la estrategia que le permitió crecer. A decir de Lizette, con la mentoría de sus coaches, encontró en el deporte una forma de superar sus propios límites. Cada entrenamiento, cada partido, cada caída y cada triunfo le enseñaron disciplina, resiliencia y pasión.
Pero sobre todo, atesora la convivencia con sus compañeras, las amistades forjadas y la emoción de representar a su universidad en las competencias lasallistas, torneos en los que conquistó dos campeonatos y se coronó en un par de ocasiones como campeona canastera.
Su debut como Felina quedó grabado en su memoria como uno de los momentos más felices: “Mi primer partido lo tengo súper presente porque fue mi debut aquí en La Salle. Estaba muy emocionada, di un buen partido y el auditorio estaba lleno”, rememoró con nostalgia.
Para ella, el deporte ráfaga fue una llave que le abrió muchas puertas, entre ellas, la de la educación. “Llegué aquí a la universidad porque se me ofreció una beca deportiva para licenciatura y también para la maestría”, afirmó.
Aunque en un principio el profesionalismo no estaba en sus planes, el talento y el esfuerzo le atrajeron reflectores, por lo que fue llamada a formar parte de Abejas de León, el equipo de basquetbol profesional de la ciudad zapatera.
“Al principio, no era mi sueño (ser deportista profesional); lo fui descubriendo poco a poco y me di cuenta que el básquet sí es algo que me gusta demasiado. La temporada pasada, Abejas me habló invitándome a formar parte del equipo y yo todavía estaba cursando mi maestría, no podía irme sin antes haber terminado aquí”, señaló con responsabilidad, por lo que ingresó solamente a entrenar con el equipo. Hoy, al estar por concluir su maestría, la oportunidad se le presentó de nuevo y decidió dar el siguiente paso de manera formal.
Lizette Bautista se convirtió así en la primera jugadora, egresada de La Salle Bajío, en llegar al equipo profesional de Abejas de León; con lo que busca abrir camino para que más compañeras se atrevan a soñar con ello. “Estoy muy feliz, muy orgullosa de lo que he logrado y ojalá no sea la primera ni la última. Ojalá más chavas se animen a todo esto”, dijo.
Actualmente, sus planes son jugar profesionalmente; pero no descarta ejercer su carrera en el área de la salud en un futuro:
“Me gustaría seguir jugando por un tiempo y más adelante ejercer mi carrera, y si se puede, de alguna forma llevar las dos”, precisó.
Con humildad y determinación, Lizette Padilla Bautista es ejemplo de que los sueños se construyen a base de esfuerzo y que cada paso en la duela puede llevarte tan lejos como te atrevas a imaginar.