Este verano, la comunidad de San Juan de Llanos, en el municipio de San Felipe, Guanajuato, se llenó de entusiasmo y cooperación con la llegada del Voluntariado Lasallista Estatal de corta estancia.
Desde las ocho de la mañana hasta las siete y media de la tarde, un grupo de juventudes universitarias dedicaba su tiempo, talento y energía para generar un cambio positivo en esta localidad.
La iniciativa, organizada por la Coordinación de Solidaridad Universitaria, gracias a la colaboración del Lic. Rogelio Arriaga Gama, enlace distrital federal en San Felipe, y de Armando Prado Díaz de León, delegado comunitario. En esta ocasión, participaron once estudiantes de diversas carreras, desde Gastronomía hasta Derecho, junto con un responsable de Solidaridad Universitaria; todas y todos unidos por el mismo propósito: servir sin esperar nada a cambio.
Durante su estancia, las y los voluntarios trabajaron con más de 100 niñas, niños, adolescentes, madres y padres de familia —que sumaron más de 50 familias en total—. Ofrecieron talleres y actividades diseñadas para atender las necesidades detectadas en una visita inicial.
Las jornadas incluyeron capacitaciones de repostería y panadería, que incluyeron recetas como pastel de zanahoria, panqué de naranja, rosca de reyes, polvorones y nieves artesanales de garrafa.
El compromiso con el entorno también se hizo visible en la renovación de la plaza principal. Familias y voluntariado se unieron para embellecer los jardines, pintar bancas y postes, con el objetivo de dejar un espacio más acogedor para toda la Comunidad.
También hubo espacio para el deporte con prácticas de voleibol, manualidades e inglés, impartidos incluso por dos egresados de la Preparatoria Juan Alonso de Torres, quienes destacaron por su espíritu de servicio.
“Agradezco el tiempo que se tomaron para estar estos días en nuestra comunidad, compartiendo todas las actividades que prepararon. La gente está muy contenta de poder recibirlos nuevamente, porque no es muy común ver a universidades haciendo labor social por acá”, expresó con gratitud Armando Prado Díaz de León, delegado comunitario.
El Voluntariado Lasallista también tiene por objetivo sensibilizar a las y los estudiantes, que desarrollen una conciencia social profunda y un compromiso genuino con el bien común; pues esta experiencia les permite vivir de cerca realidades marcadas por la desigualdad.
Este programa se realiza desde 2012; desde entonces, más de 650 personas voluntarias han participado en distintas modalidades de corta, mediana y larga duración, tanto a nivel estatal como nacional e internacional. A lo largo de estos años, más de 21 mil personas han resultado beneficiadas y 50 comunidades han sido visitadas.
La estancia en San Juan de Llanos es parte de esa historia y confirma que la educación también se construye fuera de las aulas. Los voluntarios no solo comparten conocimientos, sino que reciben a cambio lecciones de vida que no se encuentran en los libros.
“Es impresionante cómo, en pocos días, logras sentirte parte de una comunidad que no es la tuya; y cómo las personas te abren la puerta de su casa y de su corazón”, compartió una estudiante.
Así, la semana concluyó con sonrisas, aprendizajes y la certeza de que la solidaridad, cuando se vive de manera auténtica, deja marcas imborrables en quienes la dan y en quienes la reciben.