La Facultad de Ingenierías y Tecnologías de la Universidad La Salle Bajío demostró una vez más su compromiso con la solidaridad y la formación humana al realizar la colecta “Trazos de Esperanza”, una iniciativa que logró reunir más de 1 mil 500 útiles escolares que fueron donados a niñas y niños de la Casa Hogar San Antonio, en León, Gto. Cada artículo entregado representa una oportunidad para que las y los pequeños continúen su proceso educativo y fortalezcan su confianza en un futuro más esperanzador.
Entre los materiales recolectados se incluyeron libretas, lápices, colores, plumas, plumones, pegamento escolar, calculadoras, memorias USB, juegos de geometría y libros infantiles. Cada donativo simboliza mucho más que una herramienta escolar, es un gesto de amor y acompañamiento que reafirma el compromiso lasallista con la educación como vía de transformación social.
Con mucha emoción se realizó la entrega oficial de los materiales en las instalaciones de la Casa Hogar San Antonio, un espacio que brinda atención integral a niñas, niños y adolescentes de entre seis y diecisiete años que han enfrentado situaciones de abandono, violencia o pobreza extrema. La colecta fue organizada por la dirección de la Coordinación Administrativa de la Facultad, con el apoyo de docentes, personal colaborativo y estudiantes.
Cada niño y niña recibió también una libreta personalizada con un mensaje de esperanza escrito por las y los estudiantes universitarios. Asimismo, una estudiante decidió obsequiar una mochila con el personaje favorito de un pequeño, llena de materiales para iniciar el ciclo escolar, gesto que conmovió profundamente a las y los asistentes.
La directora de la Casa Hogar, la “Madre Coco”, expresó su gratitud hacia la Comunidad Universitaria:
“Ustedes son muy afortunados por todo lo que tienen y ahora nos toca apoyar. Aquí nuestra misión es sanar el corazón de los niños y darles una vida con dignidad”, compartió.
Durante la jornada, las y los jóvenes conocieron de cerca la labor de la institución, que ofrece alimentación, atención en salud física y mental, educación desde preescolar hasta preparatoria, espacios de recreación y acompañamiento posterior a la mayoría de edad. La experiencia permitió sensibilizar a las y los participantes y reafirmar la importancia de mirar con empatía a quienes enfrentan realidades difíciles.
A la entrega también se dieron cita el Dr. Enrique Aguilar Vargas, director de la Facultad; la Mtra. Marisol Pérez Servín, coordinadora administrativa; y la Mtra. Laura Angélica García, docente de tiempo completo, quienes destacaron la relevancia de fomentar proyectos que unan el conocimiento con la acción solidaria; asimismo, coincidieron en que las pequeñas acciones pueden tener grandes impactos cuando se realizan desde el corazón.
Esta primera edición de “Trazos de Esperanza” marcó el inicio de una tradición que busca consolidarse como una actividad anual, pues se busca inspirar a más personas a sumarse en futuras ediciones. En cada libreta, en cada lápiz y en cada palabra escrita, quedó plasmado el espíritu lasallista que transforma vidas y deja huellas de esperanza.