En el marco del Segundo Foro Salmantino por la Construcción de la Paz, estudiantes de la Licenciatura en Gestión y Operación de Servicios Gastronómicos de la Universidad La Salle Bajío, Campus Salamanca, presentaron la muestra gastronómica “Sabor a Ellos”, una experiencia culinaria de significado, memoria y sensibilidad.
Bajo la dirección de la Chef Laura Cecilia Romero García y con la colaboración de la Mtra. María Teresa Olmos Martínez, quince talentosos estudiantes ofrecieron un menú inspirado en el Recetario para la Memoria, edición Guanajuato. Este proyecto, impulsado por la Universidad Iberoamericana y CONACULTA, recopila las comidas favoritas de personas desaparecidas, compartidas por sus familias como una forma de honrar su recuerdo y mantener viva su presencia a través de los sabores.
La propuesta culinaria logró conmover a los asistentes con una combinación de aromas, texturas y emociones. Entre los platillos más recordados se encontraron el huitlacoche en tortillas ceremoniales, el verde pipián y el encacahuatado, que conquistaron los paladares y los corazones de los presentes. Además, las aguas frescas de horchata con fresa y flor de Jamaica, junto con una gelatina de intenso sabor café, completaron una experiencia sensorial profundamente humana.
Más allá de la riqueza gastronómica, “Sabor a Ellos” representó un ejercicio de empatía, memoria y compromiso social. A través de la cocina, nuestros estudiantes transformaron el acto de preparar y compartir alimentos en un gesto simbólico de paz y reconciliación, recordando a quienes nos faltan y reafirmando la importancia de construir comunidades más justas y solidarias.
Este trabajo fue posible gracias al apoyo del DIF Salamanca y de nuestra Casa de Estudios, quienes, junto con docentes y estudiantes, demostraron que el diálogo, la colaboración y la sensibilidad también son ingredientes esenciales para la paz.
Finalmente, se reconoció el esfuerzo y dedicación de los estudiantes: Ramón, Iván, Alex, Rodrigo, Víctor, Sebastián, Ana Laura, Jesús Emanuel, José Alfredo, Gabriela, Daniela, Mariana, Elizabeth, Monserrat y Emmanuel. Gracias a ellos, la memoria encontró un lugar en la mesa y el sabor se convirtió en un acto de amor y esperanza.