La filosofía hecha palabra: jóvenes publicarán sus escritos en Editorial Universum Nostrum octubre 2025
José Rafael López Flores, Integrante Sapere Aude

En un mundo de ritmos acelerados, de experiencias efímeras y de relaciones provisionales, tenemos menos oportunidad de escuchar nuestras ideas más profundas, y el acto de pausar y reflexionar se ha convertido en una virtud necesaria para atender a todos esos gritos que el interior emana desesperado.

Escribir no solo nos permite escuchar a aquellas voces recónditas, sino que materializar estas ideas puede incitar a otros a descubrir una perspectiva de la vida que pudieran, hasta ese entonces, percibir como ajena.

Eso fue precisamente por lo que, durante el periodo escolar enero-junio de 2025, el club de filosofía Sapere Aude de la Universidad La Salle Bajío realizó su primer Concurso de Escritos Filosóficos, en donde convocó a toda la comunidad estudiantil —alumnos, maestros y egresados— a redactar textos donde depositaran una visión sensible que no sólo alentara a la reflexión, sino también a la formulación de preguntas profundas a través del brote creativo de cada escritor.

El certamen reunió 24 textos, evaluados y aprobados por un jurado conformado por miembros del club. Los participantes tuvieron libertad temática, pero debían cumplir criterios como la coherencia del planteamiento filosófico y la creatividad, entre otros aspectos. El auxilio de la inteligencia artificial no estaba prohibido; sin embargo, se tenía que manifestar explícitamente su uso.

Los ganadores de cada categoría recibieron libros de la Editorial Nostrum, un reconocimiento económico y la posibilidad de ser publicados por la Editorial Universitaria Nostrum. La ceremonia de premiación se llevó a cabo el 30 de abril por los líderes del club Sapere Aude en el auditorio Cosme Vera de la Facultad de Comunicación y Mercadotecnia. Fue un momento donde el entusiasmo y la emoción rebosaban en el ambiente.

Previo a nombrar a los ganadores de cada categoría, los organizadores abrieron espacio para menciones honoríficas, puesto que, a pesar de no haber quedado en primer lugar, era pertinente elogiar aquellos trabajos cuyo esfuerzo, amor y dedicación resultaron distinguibles y admirables.

Cada ganador y mención honorífica fue invitado a compartir el escenario con los organizadores. Estos leían fragmentos de sus escritos o relataban la trama y lo que los había motivado a escribir sobre ese tema. Los segundos lugares recibieron un libro y los primeros se llevaron su tan ansiado premio. A pesar de que solo hubo una persona participando en la categoría de ensayo, se puede decir que el resultado fue plenamente satisfactorio.

Más allá de los premios, el concurso dejó en los miembros del club Sapere Aude un eco de ideas, aprendizajes y convicciones. Estas son algunas de ellas:

“Realizar este concurso fue todo un viaje que va a quedar marcado en mí para siempre; cada palabra, cada esfuerzo, tanto del club como de los participantes, dio un resultado muy gratificante: el arte de conectarnos con las palabras”, expresó Michelle Aracely López Lorence.

“Se dice de nuestra generación que tenemos la cabeza llena de aserrín, pero como miembro del jurado que revisó arduamente las propuestas de mis compañeros universitarios, puedo decir que aún existe la creatividad y la sensibilidad hacia la vida”, comentó José Rafael López Flores.

Hay que admitir que se requirió valor de cada participante para hacer explícita su sensibilidad. No es sencillo detenerse y comenzar a plasmar ideas que lleven a la reflexión. Por ello, los 24 escritos que participaron en el concurso están siendo actualmente recopilados en un compendio para una futura publicación. El talento existe y merece ser reconocido.

Sobre el origen de la iniciativa, Luis Uriel Estrada Estrada, miembro fundador del club y quien sembró la idea de realizar el concurso, compartió:

 

“Cuando empecé con Sapere me di cuenta de que muchas personas asocian la idea de filosofía con saber de muchos autores con nombres raros o con haber leído libros difíciles o corrientes complejas. Quise hacer este concurso para romper con ese presupuesto, pues la filosofía es algo que nos pertenece a todos. El propósito del concurso, más allá de la calidad de los cuentos, la poesía o el ensayo, era que las personas pudieran navegar sus propias ideas y ver la filosofía como algo más interno y no como una cuestión intelectual elevada. Al final se consiguió justo eso: pude ver diversas reflexiones sobre temas como la lluvia, Dios, el fútbol, el amor, la escuela y demás temáticas que pertenecen a nuestro día a día. Considero que esa es la esencia de la verdadera filosofía: ver lo cotidiano con asombro, maravillarse, no coleccionar nombres de corrientes filosóficas que no se van a saber aplicar, sino tan solo ver el mundo y no tomar nada por sentado.”

Esta próxima publicación busca celebrar el talento, la valentía y la capacidad de los jóvenes de mirar el mundo con ojos filosóficos.

 

buscar noticias







comparte en redes sociales