Deja huella “Cempaxúchitl” en las almas lasallistas octubre 2025
Esmeralda Mares, Responsable de Prensa y Contenidos

Imagina que un día entras a un bar y te encuentras con Chavela Vargas. Te invita unos “tequilazos” y, junto con ella, le cantas al amor, al desamor, al dolor y a quienes “no se van, aunque se vayan”.

 

Un embriagante olor a incienso, de esos que anuncian presencias místicas, recibía a las más de 300 almas reunidas para presenciar una de las expresiones que nos hacen sentir más vivos: el arte. "Cempaxúchitl. Suave réquiem a Chavela Vargas", escrito por la joven dramaturga cubana Katherine Perzant, se presentó en el Campus Campestre de la Universidad La Salle Bajío, como parte del Circuito Cervantino 2025. 

 

Se trata de una obra íntima, con luces tenues, pero con una interesante propuesta multimedia; con diálogos que evocan a las más profundas pasiones humanas: el amor y el dolor; una escenografía simple, pero significativa, con papel picado, “las flores de cempasúchil más doradas de todo México” y una mesa con un buen tequila; además de un repertorio de canciones que hicieron icónica a la costarricense más mexicana, esas que nos hacen cantar y hasta llorar.

 

En escena, dos almas conversan sobre el amor, la vida y la muerte; es Día de Muertos, fecha propicia para reflexionar ¿Cómo enfrentamos la muerte los mexicanos? ¿Cómo recordamos a quienes amamos y ya no están en este mundo?

Las respuestas transitan entre brindis, soliloquios y canciones como Soledad, Llorona y Que te vaya bonito; a través de la mirada de un cantinero que supo lo que es perder al gran amor de su vida y la más joven y enamorada Chavela, que con su muy característico estilo desgarrador tocó las fibras de muchos corazones. 

 

“Hay gente que no se va aunque se vaya, que tienen alma suficiente para dos vidas”, una frase que hizo brillar muchas miradas, signo de que muchos evocamos a alguien así. Mientras que una sonrisa se esbozó en quienes resonó que “Hay que amar tanto para no dejar ir y para dejar ir”. Sentimientos que no son ajenos a quienes han amado profundamente y visto partir al ser amado.

 

En entrevista, Natalia Trapero, quien encarna a Chavela Vargas, dijo sentirse emocionada, pues fue la primera vez que se presentan ante un público universitario a quienes invitó a darle sentido:

 

“Ofrézcansela a sus seres que ya partieron de este mundo, esta obra es una ofrenda viva para que sea dedicada a toda la gente que amamos, que vemos, que no vemos y a los que a los que están en el otro lado también; es un manifiesto de amor, sobre todo”, añadió la artista.

 

Un mensaje que llegó contundente a través del lenguaje universal que es el arte y, aun las diferencias generacionales, según lo compartido por Valery Zavala Gutiérrez, estudiante de quinto semestre de la licenciatura en Comunicación:

 

“Tiene muchas palabras que ya no son tan usadas, pero yo creo que es lo que le da el toque especial. La verdad es que me transmitió mucho, cuando cantaban, cuando la música se oía, hubo momentos en los que se me enchinaba la piel”, expresó la queretana.

 

La magnífica interpretación fue muy aplaudida por el público que “con el último trago” vio transitar a Chavela a través del camino de Cempasúchil hacia la inmortalidad.


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