Las luces de la época dorada del séptimo arte mexicano aún iluminan el corazón de sus, otrora, jóvenes espectadores. Así se vivió la actividad “El cine que nos une: jóvenes investigadores escuchan las memorias del séptimo arte en asilo CARPI”, realizada en la Casa de Asistencia y Rehabilitación para Indigentes. El Club de Investigación de la Universidad La Salle Bajío, coordinado por el Dr. Jaime Miguel González Chávez, visitó a personas adultas mayores para escuchar lo que el cine ha significado en su vida.
Esto a través del proyecto “Historia social del cine en León” , que busca reconstruir la memoria cultural de la ciudad desde la voz de quienes vivieron la época dorada del cine mexicano. Esta iniciativa forma parte del programa internacional “Cinema History”, coordinado desde Texas y Amberes.
El diálogo intergeneracional se convirtió en un puente afectivo que unió recuerdos, anécdotas y emociones entre seis estudiantes de La Salle BJX y las y los residentes del asilo. “Recordar significa volver a pasar con el corazón y fue justamente lo que se logró en este encuentro”, expresó Michelle Aracely López Lorence, estudiante de Mercadotecnia Estratégica e integrante del Club de Investigación.
Cada testimonio reveló que el cine no sólo entretiene. También moldea identidades, acompaña la infancia y fortalece valores que se mantienen vivos aun con el paso de las décadas. “Fuimos esperando encontrar sólo respuestas con base a los objetivos de nuestra investigación; sin embargo, lo determinante fue el contexto personal”, comentó Alejandra Gómez Almanza, quien cursa la Licenciatura en Comunicación. El proyecto se convirtió en una experiencia profundamente humanista que permitió al estudiantado aplicar sus conocimientos de investigación con un sentido social más amplio.
El encuentro despertó emociones intensas. Sonrisas y nostalgias se entrelazaron con historias de primeras citas, salas abarrotadas y estrellas inolvidables, expresó Karol Annete Aguirre Aguado, también estudiante de Comunicación.
“Escuchar a los residentes fue un día al que nunca había despertado y lo agradezco infinitamente”, compartió.
En tanto, para Ángel Alexander García Vivas, integrante del grupo de filosofía Sapere Aude, “jugar fútbol con los amigos en la calle o emocionarse al entrar a una sala de cine son anécdotas atemporales que muestran que los sentimientos nos hacen humanos”.
La actividad permitió conservar historias que merecen permanecer vivas y recordó el papel del cine como detonador de Comunidad. Se recabaron testimonios de al menos diez adultos mayores, cada uno pudo revivir momentos que marcaron su vida.
La investigación continúa con más visitas y entrevistas en distintos espacios, con la convicción de que la cultura se fortalece cuando se escucha a quienes han caminado antes. El cine se convierte en patrimonio afectivo que atraviesa generaciones y que, gracias a proyectos como éste, no se desvanece.