La ya tradicional noche del encendido del Árbol de Navidad en la Universidad La Salle Bajío envolvió a la Comunidad Lasallista en una atmósfera llena de esperanza y Fraternidad. Alrededor de las 7:00 p.m familias enteras, personal colaborativo, egresados y estudiantado, se congregaron en las escalinatas de la torre de Rectoría del Campus Campestre; entre luces destellantes y suaves melodías navideñas crearon un ambiente que invitó a abrazar la paz propia de estas fechas. Las sonrisas, los abrazos de reencuentro y la ilusión en los ojos de niñas y niños anticiparon una velada memorable.
El pino monumental daba la bienvenida a la asistencia, como si aguardara el momento exacto para despertar por completo. Las tonalidades doradas y rojizas de los adornos reflejaban la luz de los faroles que bordeaban el camino, una postal que evocó historias, tradiciones y recuerdos familiares.
La ceremonia comenzó con el mensaje del Hno. Enrique Alejandro González Álvarez, Rector de esta casa de estudios, cuyas palabras, llenas de esperanza, invitaron a valorar las tradiciones que unen a la Comunidad:
“Deseo, a nombre de toda la Comunidad Lasallista, que en sus hogares haya paz, que haya alegría y que se sienta el amor de familia; que esa paz se refleje en un acercamiento fraterno con todas las personas”, expresó.
En tanto, la voz del Hno. Roberto Medina Luna Anaya, Vicerrector de Bienestar Universitario, elevó una oración que abrazó a todas las familias presentes con deseos de paz, salud y armonía.
Para comenzar la fiesta, las luces se atenuaron y un murmullo de asombro recorrió al público cuando dio inicio el video mapping proyectado sobre la emblemática torre de Rectoría. Figuras luminosas danzaron sobre las superficies; el juego visual dio la sensación de que la Navidad descendía lentamente sobre el campus, lo que causó suspiros y asombro entre la audiencia.
Cuando la música se detuvo, de entre la oscuridad se asomó un trío de duendecillos traviesos y llenos de ternura. Niñas y niños miraron con ojos muy abiertos a las figuras que caminaban entre el público, mientras los colores del vestuario y sus villancicos navideños esparcieron alegría en cada rincón. Pero tenían una misión, salvar junto a Santa Claus y el intrépido Felino la Navidad lasallista, pues el Grinch se había robado el botón que accionaba las luces.
El Grinch cautivó a los más pequeños, quienes bailaron y cantaron con los personajes, enseñándole a la verde criatura que la Navidad es divertida y las tradiciones unen a las personas.
Una vez recuperado el botón, las autoridades subieron al escenario para activar el corazón luminoso del árbol. A la cuenta de tres, dos, uno… El estallido de luz llenó el cielo con destellos que recordaron copos de nieve brillantes. El árbol despertó por completo con tonos verdes, dorados y blancos que se elevaron hacia lo alto, mientras los chisperos iluminaron los rostros emocionados de quienes contemplaron el momento.
Familias completas se tomaron fotografías con los personajes navideños; amistades se abrazaron y estudiantes levantaron sus teléfonos para capturar la magia. El aire transmitió un sentimiento de unidad que sólo la Navidad logra inspirar.
Al finalizar, el ambiente quedó impregnado de gratitud y sinceros parabienes. La Navidad, una vez más, llegó a La Salle Bajío donde la Fraternidad, la alegría y la unión se hicieron presentes con la fuerza de la luz que ahora ilumina el campus.