La Comunidad del Campus Campestre de la Universidad La Salle Bajío refrendó su compromiso social a través de la donación de sangre, una acción que trasciende el aula y se convierte en un acto de solidaridad que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. En un entorno donde la empatía y la fraternidad son pilares formativos, esta práctica fortalece la conciencia sobre la responsabilidad que cada persona tiene con su comunidad.
Durante la jornada, se registraron 80 candidatos, de los cuales 50 lograron concretar su donación de manera efectiva. Gracias a esta participación, se estima que se podrá salvar la vida de hasta 150 personas, lo que refleja el impacto real de la suma de voluntades. Cada donación representa una oportunidad para pacientes que enfrentan situaciones críticas, al tiempo que sensibiliza a las y los estudiantes sobre la importancia de contribuir al bienestar colectivo.
Este tipo de iniciativas promueve valores esenciales como la generosidad, el compromiso y la corresponsabilidad social, al tiempo que fomenta una cultura de ayuda entre las nuevas generaciones. La donación de sangre no sólo responde a una necesidad médica constante, también construye una Comunidad más consciente, donde el cuidado del otro se asume como una prioridad compartida.
En ese sentido, Ximena Guerrero, integrante del Club 25, que organiza esta campaña, resaltó que:
“En representación del Club 25, considero que ha sido un privilegio el poder participar como organizadora principal de esta campaña, la cual deja un impacto considerable en la comunidad universitaria y a nivel estatal por la colaboración con el Centro Estatal de Medicina Transfusional. Con el apoyo de todo el equipo de staff, se hizo posible el éxito que obtuvimos, así como también se hacen evidentes los puntos a mejorar, e implementado los cambios se obtengan cada vez mejores resultados”, compartió.
Mientras que la egresada Frida Araiza, quien fue su primera vez como donadora, conminó a las y los lasallistas a vencer el miedo en pro de salvar vidas:
“A lo mejor muchos le tenemos miedo a las agujas y es algo muy complicado pero las personas que necesitan una transfusión, no sólo le tienen miedo a las agujas, también le tienen miedo a ya no seguir viviendo. Entonces si tú puedes ayudar, pues hay que aprovecharlo”, expresó.