“La noche habita en sus ojos. Oscuros, profundos, negros como el carbón. Sin brillo en la mirada. Cada parpadeo es un misterio. Sus ojos ven sin mirar”
El fragmento anterior es un diálogo de la obra de teatro titulada Secretos, escrita por la autora Isabel Padilla. Una puesta en escena presentada en el marco de la conmemoración del 8M, en el aula magna de la Universidad La Salle Bajío, Campus Campestre; esto con el objetivo de visibilizar las violencias que suelen permanecer ocultas en lo cotidiano, especialmente las ejercidas contra niñas y mujeres.
A través de este proyecto, organizado por Alexa Jasso Gaxiola, vocal cultural del Consejo Local Estudiantil de la Facultad de Derecho, las y los integrantes del Grupo Representativo de Teatro de Casa de la Cultura Diego Rivera del Instituto Cultural de León, Infractor Teatro y el Grupo de Teatro de la Universidad de Guanajuato Campus León, Leneas UG, buscan sacudir la indiferencia entre la Comunidad Universitaria, al generar una reflexión ética que rompa el silencio ante estas injusticias.
La historia, dirigida por el Mtro. Jesús Manuel Martínez Valdez, sigue a Mónica, una niña de once años que, ante una estructura familiar poco sólida y el abandono escolar, busca pertenencia en la calle; lo que expone que la falta de redes de apoyo convierte a las y los menores en blancos fáciles para redes de abuso. La obra es el espejo de una realidad cruda, donde se aprecia cómo incluso las mismas autoridades destinadas a salvaguardar a las víctimas pueden convertirse en agresores.
A través del uso de metáforas, las y los jóvenes describen el horror de esta problemática al mencionar la existencia de “monstruos devoraniñas”, “hombres con corbata” y “la pérdida de la mirada”. El guion de esta pieza teatral, a través de las situaciones interpretadas, carga consigo un llamado a la acción, que se ve potenciado con el final de esta; ya que, mientras se expresaba el diálogo final, los participantes repartieron alertas Amber y Alba a la asistencia.
La creación de estos espacios busca concientizar a la Comunidad Lasallista al ver de frente la realidad que se vive actualmente en nuestro país; porque cuando se promueve una postura ética frente a la violencia y la indiferencia, se deja de normalizar dinámicas de riesgo que afectan al bienestar emocional. En su lugar, se abren espacios de reflexión y la creación de entornos más seguros.