Concierto AMAHORO: la música que abraza la esperanza mayo 2026
Esmeralda Mares, Responsable de Prensa y Contenidos

El Parque de Innovación de la Universidad La Salle Bajío un punto de encuentro donde la música y la solidaridad trazaron un mismo camino. La cuarta edición del concierto AMAHORO “Unidos por la Paz” 2026 convocó a la Comunidad Universitaria y al público en general en torno a una causa que trasciende fronteras: la educación de niñas y niños en situación de riesgo en Rwanda.

Impulsada por Amigos México-África Sin Fronteras (AMASIF) en colaboración con Cultura La Salle Bajío, la iniciativa reafirmó el valor del arte como vehículo de transformación social. Cada interpretación se convirtió en un gesto colectivo que sumó voluntades para construir oportunidades educativas en contextos vulnerables.

La velada abrió con el mensaje del Hno. Aniceto Ramírez, quien compartió la esencia del proyecto: “dar alas y raíces a los niños de Rwanda”. Sus palabras tendieron un puente entre realidades distantes, sostenido por la convicción de que la educación puede cambiar destinos.

El programa artístico dio paso a la banda de jazz y el coro del Colegio Dickens, provenientes de Córdoba, Veracruz, bajo la dirección del Mtro. Erik Jorge Vázquez Fourlong. Su participación imprimió un tono vibrante que marcó el inicio de una experiencia sonora llena de matices. Por un lado, el coro interpretó temas de Queen y la tradicional veracruzana, La Bamba. Por su parte, el ensamble jazzístico, deleitó a la audiencia con clásicos como Fly me to the Moon y Sway.

Más adelante, el maestro Jorge Balderas Muñoz, docente de la Escuela de Agronomía de la Universidad La Salle Bajío y colaborador de AMASIF, ofreció una intervención en acordeón que recorrió repertorios internacionales. Su interpretación evocó paisajes lejanos y emociones compartidas, en sintonía con el espíritu de la noche.

Para cerrar con broche de oro, la Orquesta Universitaria La Salle Bajío, dirigida por el Dr. Omar Córdova Azuela, se apoderó del escenario para ofrecer una interpretación que conjugó precisión, sensibilidad y fuerza expresiva, consolidándose como el corazón artístico de la jornada. Sus notas resonaron como un lenguaje común que unió a las y los asistentes en una misma intención: la paz; con piezas como el Waltz no. 2, de Dimitri Shostakovich; Alas a Malala, de Arturo Márquez; Huapango, de José Pablo Moncayo; y la 5ta. Sinfonía, de L.V Beethoven  / Mambo No. 5, de Pérez Prado, un impresionante arreglo de Carlos Cruz, que se prepara para celebrar el décimo aniversario de la agrupación orquestal lasallista.

“Haber sido invitados a participar en el concierto Amahoro representa para la Orquesta Universitaria La Salle Bajío algo que va mucho más allá de lo musical. Es la oportunidad de poner nuestro trabajo al servicio de una causa que refleja con claridad el espíritu lasallista: contribuir, desde lo que hacemos, a la formación y el bienestar de otros. Sumarnos a Unidos por la Paz, en favor de la educación de niñas y niños en Rwanda, nos recuerda que la música también puede ser un puente de solidaridad y conciencia”, expresó el director.

Un momento por demás significativo fue cuando el estudiante Adriel Ponde, dejó las percusiones y tomó la batuta para dirigir una pieza de su autoría: Aetherium, misma que recibió copiosas palmas del público. El diálogo entre las distintas propuestas musicales evidenció la diversidad como riqueza y el arte como un territorio donde convergen historias, culturas y aspiraciones. 

A manera del cierre, se expresó el agradecimiento a quienes hicieron posible esta iniciativa. El Rector de esta casa de estudios, Hno. Enrique Alejandro González Álvarez, expresó el interés de la Universidad por poder formar parte de iniciativas como ésta que se alinean con los valores lasallistas de Fe, Fraternidad y Servicio.

“Es un honor haber compartido el escenario con el Colegio Dickens, y ojalá no sea la última vez. Quiero aprovechar para agradecer a las y los estudiantes por el empeño y la entrega, por donar sus talentos a esta noble causa en Rwanda. Muchas gracias por hacernos partícipes de esta misión”, expresó el doctor.

También se invitó a continuar el apoyo mediante aportaciones voluntarias y la adquisición de artesanías provenientes de Rwanda, que llevaron consigo fragmentos de identidad y memoria.

AMAHORO, que en su esencia remite a la paz, encontró en esta edición una expresión tangible a través de la música; así como la Orquesta Universitaria La Salle Bajío y el conjunto de participantes recordaron que el arte no solo se escucha: también transforma, conecta y abre caminos hacia un futuro más justo.

 

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