Fortalece Universidad el desarrollo integral de los adultos mayores mayo 2026
Tanhia Mota, Analista de Investigación y Doctorado

La Universidad La Salle Bajío lidera un proyecto enfocado en la educación de un sector vulnerable en nuestro país, que cada vez va en aumento y necesita atención personalizada, pues en un escenario marcado por la transición demográfica, se prevé que en 2050 uno de cada cuatro habitantes tendrá 65 años o más.

Se trata de la Universidad para Adultos Mayores, de la cual su director, el Dr. Abraham Sánchez Ruiz, nos dio a conocer durante la impartición del webinar Universidad para los Adultos Mayores: el caso de Salamanca, Guanajuato, una presentación organizada por nuestra casa de estudios y la Red Internacional de Investigación La Salle (RIILSA).

Nuestro Investigador de Tiempo Completo explicó que este proyecto surge de la iniciativa educativa y social en la que se parte de que la educación es un derecho sin límite de edad y es una herramienta clave para asegurar la dignidad, la inclusión y la reconstrucción del tejido social.

El programa se implementó como fase piloto entre febrero y noviembre de 2025 en el Centro Gerontológico de Salamanca, una ciudad caracterizada por altos niveles de violencia y desigualdad estructural. La intención fue atender los efectos psicosociales de los adultos mayores, quienes presentan altos niveles de depresión y ansiedad tras la pérdida de familiares o la fragmentación del núcleo familiar.

Asimismo, la iniciativa fue posible gracias a la colaboración interinstitucional entre organismos gubernamentales, académicos y redes internacionales, bajo un enfoque humanista. Bajo un modelo flexible, híbrido e interdisciplinario, en el que participan especialistas provenientes de diez países, la Universidad se caracteriza principalmente por la formación del desarrollo integral de las personas mayores.

Algunos de los contenidos que estudian son: pensamiento crítico y cultura de paz; derechos humanos y ejercicio ciudadano; salud sexual en la vejez; comunicación asertiva; identidad local y memoria colectiva; narrativa y reconstrucción de historias personales; economía plateada y tecnología para la expresión y documentación personal.

Tras su implementación, el programa fue evaluado mediante un estudio de la escala FUMAT (un instrumento que mide diversas dimensiones), cuyos resultados mostraron mejoras en aspectos como bienestar emocional, relaciones interpersonales, desarrollo personal, inclusión social y ejercicio de derechos de los participantes.

“Más allá del beneficio individual, el proyecto ha generado un efecto colectivo. Muchas egresadas han comenzado a promover de forma autónoma los derechos humanos entre su círculo cercano y a imaginar cómo replicar esta experiencia en otras comunidades. Quedó claro que las personas mayores no solo aprenden con entusiasmo, sino que poseen una riqueza de experiencia que al compartirse trasciende lo personal y fortalece a toda la sociedad”, aseguró el Dr. Sánchez.

Es así que la Universidad para Adultos Mayores demuestra que las personas mayores no solo son capaces de aprender, sino también de transformar su entorno. El proyecto evidencia que la educación puede convertirse en un instrumento de resistencia frente a la violencia, la exclusión y la desigualdad. Además, busca replantear el papel de la educación en la vejez, no como un mecanismo de productividad económica, sino como un proceso de dignificación, participación social y reconstrucción del sentido de vida.

 

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