La salud mental en la educación superior ocupa un lugar central en la agenda universitaria en México y América Latina. Comprender cómo viven el bienestar emocional las y los estudiantes, así como las estrategias que pueden implementarse para acompañarlos, fue el eje del webinar “Epidemiología y atención de la salud mental en educación superior: un análisis en pregrado y posgrado”, organizado por nuestra Casa de Estudios en colaboración con la Red Internacional de Investigación La Salle (RIILSA).
Durante la sesión, el Dr. Raúl Alejandro Gutiérrez García, Investigador de Tiempo Completo, compartió resultados de investigaciones desarrolladas desde 2016 con estudiantes de licenciatura y, más recientemente, con población de posgrado. Los hallazgos muestran que la ansiedad, la depresión y el burnout siguen presentes en ambos niveles educativos, aunque con matices vinculados a las condiciones académicas, laborales y sociales de cada grupo.
El investigador explicó que estos estudios forman parte de PUERTAS (Proyecto Universitario para Alumnos Saludables), una iniciativa colaborativa impulsada junto con universidades de Sonora, Aguascalientes, Guanajuato, Hidalgo, Tamaulipas, Baja California, Ciudad de México, Coahuila y Quintana Roo. A través de encuestas en línea de autopercepción, el proyecto ha permitido dar seguimiento al estado de la salud mental estudiantil y generar evidencia para el diseño de intervenciones.
Entre los principales resultados en estudiantes de pregrado se identificó una prevalencia sostenida de síntomas relacionados con ansiedad y depresión. Cuatro de cada diez estudiantes presentan ansiedad moderada o severa; uno de cada tres reporta síntomas de depresión moderada o severa; y una proporción similar manifiesta niveles elevados de burnout, especialmente relacionados con la doble carga académica y laboral.
“Los trastornos mentales no necesariamente son más frecuentes a mayor nivel educativo; existen factores asociados, como el trabajo, las responsabilidades familiares o la carga académica, que pueden detonar otras problemáticas”, señaló el Dr. Gutiérrez.
También se identificaron barreras para acceder a la atención psicológica, como la tendencia a intentar resolver los problemas de manera individual, el estigma social en torno a la salud mental, los costos económicos, la falta de tiempo y la incertidumbre sobre la eficacia de los tratamientos.