Tras dos años de preparación y un año de inmersión total en Katmandú, Nepal, Estefanía Duque, egresada de La Universidad La Salle Bajío concluyó el prestigioso Tibetan Translator Training Program del Instituto Rangjung Yeshe, abriendo un puente lingüístico y cultural casi inexistente entre el mundo tibetano y la comunidad hispanohablante.
Estefanía Duque, egresada de la Licenciatura en Lenguas Modernas e Interculturalidad (LMI) de La Salle Bajío, culminó exitosamente el Tibetan Translator Training Program (TTP) del Instituto Rangjung Yeshe, parte de la Universidad de Katmandú. Se trata de uno de los programas de formación de traductores de tibetano más reconocidos a nivel mundial, y Estefanía es hoy una de las escasísimas traductoras e intérpretes de tibetano al español en existencia.
El camino no fue corto. Antes de poner un pie en Nepal, Estefanía invirtió un año en un programa de tibetano coloquial en línea y comenzó a colaborar con la autora Franziska Oertle en la traducción al español de su serie de manuales The Heart of Tibetan Language, el primero de los cuales ya ha sido publicado. Este proyecto responde a una necesidad concreta: que las personas hispanohablantes puedan aprender tibetano desde su propio idioma, sin tener que recurrir al inglés como intermediario.
El TTP consistió en un año de inmersión completa en el barrio de Boudhanath, Katmandú, donde Estefanía tomó clases enteramente en tibetano impartidas por miembros de la comunidad monástica del monasterio Ka-Nying Shedrub Ling. Entre las obras que tradujo en vivo se encuentran Las 37 prácticas de los Bodhisattvas, Las etapas de meditación de Kamalashila, Carta a un amigo de Nagarjuna y La plegaria de aspiración para renacer en Dewachen. Las sesiones de tutoría, por su parte, transcurrían íntegramente en tibetano, prohibiendo el inglés a toda costa.
Vivir en Nepal representó también un profundo choque y enriquecimiento cultural. Estefanía compartió cuarto con monjes tibetanos y vietnamitas, visitó lugares de peregrinación como la Gran Estúpa de Boudha, Swayambu y Lumbini —lugar de nacimiento del Buda—, y fue testigo en tiempo real de la revolución de la Generación Z en Bangladesh, que concluyó con la caída del gobierno comunista. Entre momos (dumplings tibetanos), danzas circulares, lecturas de Orgullo y Prejuicio en tibetano y conversaciones con su monja de confianza, Ani Thubten Wangmo, fue construyendo la entereza necesaria para enfrentar uno de los retos lingüísticos más exigentes que puede asumir un hispanohablante.
Y es que el tibetano no ofrece ningún punto de apoyo familiar para alguien cuya lengua materna es el español: su escritura, fonética, gramática y sintaxis son radicalmente distintas a las de las lenguas indoeuropeas. Además, dominar el idioma exige estudiar filosofía budista en paralelo, ya que lengua y pensamiento están íntimamente entrelazados. Un ejemplo: la conjugación verbal en tibetano distingue si una acción fue realizada de forma voluntaria o involuntaria, lo cual refleja directamente el concepto de karma.
“El tibetano no es algo que yo domine, sino que me domina a mí. Pude soltar quererlo controlar todo y dejarme llevar”, expresó Estefanía.
La formación recibida en esta casa de estudios fue, según la propia Estefanía, una base fundamental para este recorrido. La metodología de traducción escrita le dio herramientas para enfrentarse al tibetano clásico; la comprensión intercultural la ayudó a adaptarse a la vida en Nepal; y la didáctica de lenguas le permitió tanto optimizar sus sesiones con tutores nativos como planear cómo enseñar inglés a sus amigos tibetanos durante los intercambios de idioma.
“Con la elección de carrera viene un camino de desarrollo profesional, por supuesto, pero también sumamente personal. En mi caso fue el deseo de vincular las habilidades que desarrollé en la universidad con mi camino espiritual”, aseveró.
El proceso tampoco habría sido posible sin el apoyo de Casa Tíbet México y de su fundador y director, Lama Marco Antonio Karam —quien fue además el primer maestro de budismo de Estefanía—, así como de la maestra Marcia Binder-Schmidt, figura reconocida en el mundo budista internacional, quienes acompañaron y sostuvieron su inquietud desde el inicio.
De cara al futuro, Estefanía proyecta seguir contribuyendo a Casa Tíbet México como intérprete de enseñanzas budistas, continuar la traducción de la serie de Franziska Oertle, ofrecer clases de tibetano directamente en español y cursar una maestría en traducción de tibetano clásico y estudios budistas. Todo ello guiado por un objetivo claro:
“Generar un puente estable entre la comunidad hispanohablante y la tibetana. Casi no existen traductores o intérpretes tibetano-español, ni opciones para aprender el tibetano desde nuestro idioma. Por eso consideré que era el mejor camino que podía tomar, y me siento sumamente afortunada y honrada por ello”, concluyó.