El reloj marcó las primeras horas de la mañana y el Campus Campestre de la Universidad La Salle Bajío cambió las aulas por los tenis, las mochilas por los números de competencia y el murmullo estudiantil por el aliento de cientos de personas. Más de 400 corredoras y corredores aceptaron el desafío de la sexta edición de la Carrera Campus Trail 2026, una prueba que convirtió cada rincón del plantel en un escenario donde el esfuerzo escribió su propia historia.
Familias enteras, grupos de amistades y la Comunidad Lasallista ocuparon las zonas de salida y meta desde muy temprano. Entre aplausos, porras y palabras de ánimo, cada atleta encontró un impulso adicional para enfrentar uno de los recorridos más exigentes de la región.
Durante la bienvenida, el Vicerrector de Bienestar Universitario de la Universidad La Salle Bajío, Hno. Roberto Luna Anaya, destacó que esta carrera representa mucho más que una competencia deportiva, pues recordó que el deporte construye comunidad porque une a las personas alrededor del esfuerzo, la disciplina y la superación personal.
A las 8:05 horas se dio el banderazo de salida para los 10 kilómetros. Cinco minutos después llegó el turno de quienes enfrentaron la distancia de 5 kilómetros. Desde ese instante, el cronómetro marcó el inicio de una batalla donde cada segundo tuvo valor y cada paso exigió determinación.
La Campus Trail no es cualquier recorrido, aprovecha la geografía del Campus Campestre para ofrecer un desafío que pocos circuitos pueden igualar: Rampas, pendientes, curvas, más de mil escalones y constantes cambios de terreno obligaron a las y los participantes a dosificar energía, elegir la mejor estrategia y mantener el ritmo hasta el último metro. Entre jardines y edificios emblemáticos, el paisaje regaló momentos memorables, aunque nadie pudo distraerse del siguiente obstáculo.
En la rama femenil de los 10 kilómetros, Valeria Sinaí Romero Suárez conquistó el primer lugar tras cruzar la meta con un tiempo de 51:51:16. El segundo puesto correspondió a Frida Paloma Rodríguez Díaz, quien detuvo el cronómetro en 52:19:33 y además consiguió el reconocimiento como la lasallista con el mejor tiempo de la rama femenil. El tercer lugar quedó en manos de Sonia Valeria Moreno Hernández, con un registro de 52:58:27.
“Esta carrera estuvo un poco pesada pero me gustó porque es muy diferente a la que se acostumbra correr, porque pues subes pisos, vas por los pasillos, alrededor de la cancha, por los jardines; o sea, sí es algo diferente pero está bonita”, compartió Valeria Romero luego de la premiación.
La rama varonil ofreció uno de los finales más emocionantes de la jornada. Christian Villa se quedó con la victoria al completar los 10 kilómetros en 43:08, apenas dos segundos por delante de Francisco Reséndiz Guadián, quien finalizó con 43:10. El tercer lugar fue para Saúl Reina, con un tiempo de 51:31, resultado que además le otorgó el reconocimiento como el lasallista con el mejor tiempo de la competencia en la rama varonil.
“No la sufrí tanto (la carrera), porque ya he hecho trail, pero sí es muy desafiante de todos modos, el subir y bajar escaleras, es mayor desgaste a lo que se hace típicamente en ruta. Me gustaría decir a las personas se animen a participar, está retadora, pero al final cuando la terminas sí te da una gran satisfacción”, expresó el corredor que cuenta con más de 20 años de trayectoria.
Además del prestigio deportivo, la competencia repartió premios económicos de 10 mil, 5 mil y 3 mil pesos para los tres primeros lugares absolutos en cada rama. La Universidad también reconoció a las y los integrantes de la Comunidad Lasallista con el mejor desempeño mediante un bono especial de mil 500 pesos en las categorías estudiantil y de colaboradores, tanto en la rama femenil como en la varonil.
Sin importar el tiempo del cronómetro, cada aplauso del público confirmó que el verdadero impulso también nació del apoyo de quienes acompañaron la competencia desde distintos puntos del recorrido. En un año marcado por el entusiasmo mundialista que vive el país, el Campus Campestre pintó de verde, blanco y rojo para demostrar que la disciplina, la perseverancia y la pasión por el deporte cruzaron juntas la línea de meta.