Transforman estudiantes de Arquitectura Parque Haciendas del Rosario agosto 2026
Esmeralda Mares, Responsable de Prensa y Contenidos

Una idea que comenzó en el aula y se transformó en una mejora del entorno: Estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la Universidad La Salle Bajío participaron en la creación de un Jardín Mexicano inspirado en el Bosque Tropical Caducifolio, dentro del Parque Haciendas del Rosario, en León, Guanajuato. El proyecto llevó los conocimientos del curso de Paisajismo y Diseño de Jardines a un espacio público real, con una propuesta que une identidad, biodiversidad y sostenibilidad.

La intervención tuvo lugar el 8 de agosto de 2026 y contó con la participación de 29 personas, entre docentes, estudiantes, 16 personas voluntarias y tres representantes del Comité de Colonos. La iniciativa también fue apoyada guardaparques y con la vinculación de la Dirección General de Parques y Espacios Públicos y la Dirección General de Medio Ambiente de León.

El Jardín Mexicano parte de una premisa sencilla: para conservar y valorar un territorio primero es necesario volver a mirarlo, señaló la maestra Mónica Fernández, quien coordinó los esfuerzos. Por ello, la propuesta toma como referencia el Bosque Tropical Caducifolio y busca evocar elementos naturales característicos de la región mediante vegetación, formas, texturas y materiales relacionados con el paisaje local.

A las y los futuros arquitectos, la experiencia les permitió poner en práctica conocimientos sobre análisis del sitio, diseño paisajístico, selección vegetal, criterios de sostenibilidad, trabajo colaborativo, gestión y ejecución de proyectos. Así, el ejercicio académico adquirió una dimensión concreta al involucrarles en todas las etapas de una intervención en el espacio público.

La propuesta también incorporó criterios ambientales. La selección de especies consideró bajos requerimientos hídricos y de mantenimiento, de acuerdo con las condiciones de la región, explicó la maestra Fernández. Además, el diseño tomó en cuenta aspectos como suelo, flora, fauna, topografía, escurrimientos, viento y asoleamiento, con el propósito de generar una intervención acorde con las características del sitio.

La participación de la comunidad fue otro elemento fundamental. Antes de la intervención se realizó una encuesta entre usuarios del parque, que arrojó los siguientes datos: 48 de 50 personas expresaron su aceptación del proyecto, equivalente a 96 por ciento. Además, 30 personas manifestaron interés en participar en la actividad, mientras que otras respuestas señalaron expectativas relacionadas con una mejor imagen del parque, mayor biodiversidad e identidad comunitaria.

El resultado muestra que la arquitectura y el paisajismo pueden convertirse en herramientas de diálogo con el territorio. El jardín no solo busca aportar una nueva imagen al parque, sino también fortalecer la relación de las personas con el espacio público y generar un lugar con funciones ambientales, educativas, sociales, culturales y paisajísticas.

Con esta experiencia, la Facultad de Arquitectura pone sobre relieve el valor de una educación vinculada con las necesidades de la comunidad. El Jardín Mexicano es una muestra clara de que el conocimiento universitario puede salir del aula, encontrarse con la realidad y convertirse en una acción concreta para mejorar el entorno.

¡Bravo, Felinas y Felinos!

 

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