Egresado lasallista gana Premio Municipal de las Juventudes León 450 septiembre 2026
Esmeralda Mares, Responsable de Prensa y Contenidos

Fernando Manuel Ricárdez Lara posee una mirada que concilia la precisión del código binario con la sensibilidad del pincel. A sus 30 años, este ingeniero de software y sistemas computacionales, orgullosamente egresado de la Universidad La Salle Bajío, posee una mente ecléctica que abraza tanto la ciencia como la creación artística. Su historia es un testimonio de resistencia, resiliencia y de búsqueda incansable de dejar huella.
Todo ello, le hizo merecedor del Premio Municipal de las Juventudes León 450, en la categoría Discapacidad e Inclusión; gracias a su trayectoria que comprende su proyecto “Formas de habitar la Atrofia Muscular Espinal”, en el que ha retratado a personas mexicanas que viven con esta condición y su exposición presentada en “Beyond Diagnosis”, en Kansas; además de sus aportes filantrópicos a la sociedad leonesa.

 

La semilla de su dualidad germinó gracias a sus padres y desde su infancia. El joven ingeniero recuerda que cuando tenía cuatro años, su padre llevó una vieja computadora a su hogar y despertó su curiosidad por los sistemas y los videojuegos. Al mismo tiempo, los ensayos de danza de su madre y las visitas constantes a los museos de León y la Ciudad de México impregnaron su espíritu de luces, sonidos y colores, elementos que más tarde nutrieron su vocación artística.

 

Su paso por las aulas lasallistas, entre 2015 y 2019, también abonaron a la sensibilidad estética y humana del joven:

 

“Los créditos solidarios me gustaban mucho, también las materias de formación integral. Me inscribía a talleres de historia del arte, filosofía, creación literaria; y a mí me gustaban mucho esas clases, siempre lo intenté complementar con la ingeniería”, relató.

 

El año 2022 marcó un punto de inflexión en su camino; pues, como recién egresado, las jornadas extenuantes frente a las pantallas de la industria tecnológica, Fernando sintió la necesidad de apartar la vista del entorno digital y experimentar la materia física. Así compró sus primeros pinceles y descubrió en la pintura un refugio de libertad absoluta, un espacio donde el olor a madera de pino y el roce del lienzo le hicieron evocar su niñez entre museos.

 

“Me convencí y un día fui a la tienda y compré cosas. Empecé haciendo porquerías, y luego cosas nomás feas, y luego cosas mediocres; luego ya empezaron a salir cosas más o menos buenas. Me fui sorprendiendo a mí mismo”, compartió con la honesta satisfacción de quien vence a su propio Goliat.

 

La creación artística en Fernando es también una forma de resistencia a las batallas de su propio cuerpo y las de su linaje familiar. Fue diagnosticado con Atrofia Muscular Espinal a la edad de dos años, aproximadamente. En palabras de su madre, la señora Ana Beatriz Lara, este diagnóstico fue interpretado por ella como sentencia de muerte; no obstante, hoy se dice sorprendida de la tenacidad y resiliencia de su hijo que lo han llevado a superar retos médicos como la extirpación de un tumor cerebral. Este evento, lejos de aquietar al joven creador, le sirvió para canalizar sus vivencias hospitalarias en el arte. De ahí nació la pieza “Cortaron mi pantalón en urgencias”, la cual forma parte de la exposición “Tránsitos. Una tierra que desborda”, disponible en Mi Museo Universitario La Salle (MiM).

 

“Me gusta mucho todo este tema médico, porque contrasta lo cálido del cuerpo contra lo frío del equipo hospitalario; pero también lo cálido del servicio; porque en los hospitales no hay sólo máquinas, también está conformado por seres humanos que trabajan para tratar de mejorar la vida de mucha gente”, aseveró.

 

La atrofia muscular espinal (AME) es una rara enfermedad neuromuscular de origen genético que destruye de forma progresiva las neuronas motoras, lo que causa debilidad muscular y pérdida de fuerza física; esto obligó a Fernando a mudar su técnica de la mano derecha a la izquierda, con la cual ha logrado sus mejores obras, confiesa.

 

Los reconocimientos no tardaron en llegar para este artista emergente; tal como ocurrió con su mención honorífica en la Bienal Universitaria de Arte Contemporáneo de la Universidad Autónoma de Baja California, noticia que recibió como un regalo la noche de Navidad de 2024. Desde entonces, sus piezas han viajado a Campeche, Aguascalientes; pero también a una galería en Kansas, Estados Unidos, donde exhibió cincuenta obras.

 

Su arte asume un compromiso social profundo al visibilizar la diversidad de los cuerpos y la realidad de las enfermedades raras. Fernando utiliza radiografías familiares y resonancias magnéticas para construir piezas como su "Árbol familiar", donde la columna con escoliosis y los huesos de sus abuelas se transforman en ramas y troncos, una metáfora visual de la herencia y la fragilidad humana.

 

Este año, Fernando obtuvo el Premio Municipal de las Juventudes. Su postulación reunió evidencias de su labor en comités de inclusión para personas con discapacidad, su exposición en Kansas y su proyecto sobre las formas de habitar la atrofia muscular espinal. Este galardón es muestra de su esfuerzo y pasión por inspirar a las nuevas generaciones, sobre todo, a quienes viven con una condición de discapacidad.

 

Para ellas y ellos, el mensaje de Fernando es una invitación a no dejar pasar desapercibida la vida: “Exploren todas las manifestaciones del espíritu, desde la pintura y la literatura hasta la ciencia y el deporte”.

 

Su historia hace patente que el arte es un vehículo valioso para sensibilizar al mundo y que la mayor fortuna del ser humano radica en la capacidad de sorprenderse a sí mismo ante cada nuevo lienzo - reto que la vida le presenta.

 

Dos cosas que no sabías de Fernando Ricárdez:

 

1. En su universo creativo también habitan los sabores y colores de Oaxaca, tierra de origen de su familia paterna. El recuerdo del mole, las tlayudas y las memelas complementa la identidad de un joven que se niega a los encasillamientos y que no le gusta ser etiquetado. 

 

2. Fernando prefiere la evolución constante, el asombro ante lo inesperado y la búsqueda de nuevos horizontes que enriquezcan su existencia.

 

Puntos clave:

* Trayectoria: Egresado de La Salle Bajío (2019), comenzó a pintar en 2022, logrando reconocimientos como una mención honorífica en la 11ª Bienal Universitaria de Arte Contemporáneo.

* Obra: Su trabajo utiliza elementos médicos, como radiografías, para visibilizar la diversidad de cuerpos y las realidades de pacientes con enfermedades raras.

* Reconocimiento: Ganador del Premio Municipal de las Juventudes, destaca por su labor de representación y sensibilización social.

 

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