Celebramos 58 años de encuentros, Fraternidad y orgullo lasallista septiembre 2026
Esmeralda Mares, Responsable de Prensa y Contenidos

El 58 aniversario de la Universidad La Salle Bajío fue el la ocasión precisa para reunir a más de 1 mil 500 personas el sábado 26 de septiembre, en el Campus Campestre, que se convirtió en punto de encuentro para generaciones que compartieron algo más que un espacio: una historia, los valores y la a identidad lasallista. 

El Día de la Comunidad congregó a la egresadas y egresados, estudiantes, docentes, colaboradoras y colaboradores, así como a sus familias, para celebrar 58 años de vida universitaria bajo el carisma lasaliano.

La jornada comenzó con la celebración eucarística “Caminos de Encuentro”, oficiada por Monseñor Ramón Orozco, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de León; quien, en su mensaje, se dirigió especialmente a las juventudes para recordarles no perder de vista la Fe. 

El nombre de la celebración pareció resumir el espíritu de la jornada: caminos distintos que volvieron a cruzarse en casa. En ese sentido, el Hno. Felipe Ocádiz Luna, Vicerrector de Bienestar Universitario, dio la bienvenida a la asistencia y animó a disfrutar de esta oportunidad de encuentro y reencuentro; pero, a no olvidar que “La Salle siempre será su casa”, por lo que llamó a que “permanezcamos unidos”, tal como lo reza el lema universitario: Indivisa Manent.

Entre quienes regresaron al campus después de algunos años y quienes apenas comienzan a escribir su propia historia universitaria, la Fraternidad encontró un espacio para hacerse presente y recordar que el ser lasallista permanece como un vínculo que une generaciones. Por ello, se instaló un bazar de emprendedores y emprendedoras lasallistas; donde, además de productos, se compartieron consejos e historias de éxito.

Luego, las canchas recuperaron antiguas historias. El balón volvió a rodar en los partidos de egresados de los Equipos Representativos de básquetbol, voleibol y fútbol. Quienes alguna vez defendieron la camiseta regresaron a las canchas para reencontrarse con el deporte y con quienes, actualmente, portan el escudo felino por todo el país. Asimismo, las eliminatorias CONADEIP Femenil y Varonil añadieron emoción a la jornada. 

La celebración también tuvo música, sabores y sorpresas que se vivieron con mucha emoción en la explanada de Mi Museo Universitario La Salle (MiM), donde se impartieron talleres de ciencia, hidroponía, papiroflexia, pulseras, decoración de macetas y nieves artesanales; mismos que compartieron espacio con la Ruleta Felina, juegos infantiles , los Feli Aros, la Lotería Lasallista, una cabina de fotos y otras actividades. Cada propuesta convirtió la explanada en un lugar de encuentro, donde las familias pudieron llevarse consigo un nuevo recuerdo y aprendizaje.

El arte también salió al encuentro de la Comunidad con las visitas a “Tránsitos. Una Tierra que desborda”, en las salas Flexi y Santander del MiM, que abrieron las puertas a la contemplación. Aunado a ello, hubo espacios para los lasallistas más pequeños con la Granjita de la Facultad de Veterinaria, donde estudiantes explicaron de forma lúdica, la importancia del cuidado y respeto por los animales.

Todo el campus se llenó de arte y colores, pues aparecieron también los grupos de talleres culturales con números itinerantes de danza árabe, flamenco, capoeira, tahitiano, ritmos latinos y teatro, como pequeñas postales que evocaron la alegría de la vida universitaria.

Y como toda celebración de Comunidad necesita un espacio para compartir la mesa, la Facultad de Turismo y Gastronomía recibió a las familias con el taller “Asado en Familia” y actividades como la decoración de cupcakes que completaron un recorrido lleno de aromas, colores y conversaciones. Además, se compartieron snacks preparados por los estudiantes de esta facultad; elaboraron delicias como tostadas de cochinita, elotes, tacos y aguas frescas.

Para cerrar con broche de oro, la Sonora Imperial llevó su ritmo a la jornada con un concierto que puso a la Comunidad a disfrutar de una tarde festiva. Cerca de la Granjita CADELS, la exposición de mascotas exóticas despertó la curiosidad de grandes y pequeños, mientras la zona de alimentos ofreció uno de los placeres más sencillos de la convivencia: sentarse, compartir y disfrutar juntos.

Al final, los 58 años no fueron sólo son una cifra; son rostros que volvieron a encontrarse, las generaciones que compartieron una cancha, las familias que jugaron juntas, la música que reunió a la Comunidad, las expresiones artísticas que llenaron de color el campus y cada actividad que hizo del Día de la Comunidad una celebración de la identidad lasaliana. Porque celebrar 58 años también fue celebrar la dicha de pertenecer y de construír, juntas y juntos, el #OrgulloLasallista.

 

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