Iluminado por la luz lunar, Mi Museo Universitario La Salle abrió sus puertas para una invitación distinta: detenerse, mirar con calma y escuchar. En las Salas Flexi y Santander, las obras de Tránsitos. Una tierra que desborda recibieron a 40 personas, entre estudiantes, colaboradores y visitantes, quienes acudieron a una edición especial de “Noche de Museos: Tránsitos y paisajes sonoros”.
De las 19:00 a las 21:00 horas, el museo se convirtió en un punto de encuentro entre las obras, sus creadores y quienes llegaron dispuestos a descubrirlas desde otra perspectiva; pues esta vez el recorrido fue guiado por Isis Yépez, curadora de la exposición y la artista Liz Espinosa Terán, autora de “Eje disruptivo”, paisaje sonoro que forma parte de la propuesta.
Su presencia abrió un espacio para conocer más de cerca la exposición y aproximarse a los procesos que existen detrás de una obra. Entre piezas, sonidos y conversaciones, la visita encontró su propio ritmo.
Los asistentes tuvieron la oportunidad de conversar directamente con la curadora y la artista, compartir comentarios y conocer aspectos relacionados con la exposición y sus procesos creativos. El encuentro hizo del recorrido una experiencia colectiva, en la que cada mirada encontró un lugar dentro de la conversación.
En este paisaje de obras, “Eje disruptivo” propuso una forma particular de acercamiento. El sonido incorporó otra dimensión a la visita y permitió que la experiencia artística no dependiera únicamente de aquello que los ojos alcanzan a reconocer. La escucha se convirtió así en otra puerta de entrada a la exposición, una posibilidad para percibirla desde un lugar diferente, todo bajo la guía física y conceptual de su la maestra Liz, quien compartió su proceso creativo en esta obra. Al respecto, Raziel Manrique, visitante externo asistente a esta noche de museos, compartió:
“Esta noche en el MiM, quedé maravillado por la colección de obras que posee el museo; pude observar el trabajo de artistas emergentes y otros ya consagrados en el gremio del arte. Por otro lado, pude apreciar la obra auditiva de Liz Espinosa, la cual ofrece un viaje del pasado al presente, únicamente usando sonidos cotidianos de la ciudad, esos que muchas veces pasamos inadvertidos. El MiM posee espacios muy propicios y bien pensados para cualquier tipo de exposición”, resaltó.
La presencia de estudiantes, colaboradores y público general, permitió que coexistieran distintas formas de aproximarse al arte que coincidieron en un mismo espacio para observar, escuchar y conversar. Esa convivencia enriqueció el recorrido y permitió que nuevos visitantes conocieran el MiM a través de una actividad gratuita y accesible.
La propuesta formó parte del programa de Noches de Museos, una iniciativa que permite acercar las exposiciones a sectores diversos de la sociedad. En esta ocasión, Mi Museo planteó un recorrido por las salas sin prisa, para descubrir que una exposición puede adquirir nuevos sentidos cuando se comparte.
Las Noches de Museos forman parte de una iniciativa que comenzó durante el ciclo expositivo de febrero a junio. La próxima cita será el miércoles 28 de octubre con “Cartografías de la memoria de León”, propuesta que también tendrá lugar dentro de Tránsitos. Una tierra que desborda y que se vinculará con el Día Mundial de las Ciudades, con la participación del colectivo URBE.
Al final, cuando las voces se apagaron y la noche continuó afuera de las salas, quedó algo más que el recuerdo de una visita. Quedó la posibilidad de haber mirado una obra desde otra pregunta, de haber descubierto un paisaje a través del sonido o de haber encontrado en una conversación una nueva manera de acercarse al arte. En Mi Museo Universitario La Salle, cada recorrido abre una ruta distinta; esta noche, el tránsito llevó al público de la mirada a la escucha y de la contemplación al encuentro.