Estudiante lasallista obtiene medalla de plata en la Olimpiada Mexicana de Informática octubre 2026
Esmeralda Mares, Responsable de Prensa y Contenidos

Como un auténtico #OrgulloLasallista Misael Ortega Martínez, estudiante de quinto semestre de la Preparatoria de la Universidad La Salle Bajío, Campus Juan Alonso de Torres, participó en la 31.ª Olimpiada Mexicana de Informática (OMI), donde conquistó la medalla de plata y obtuvo el lugar 11 de entre 99 participantes de la categoría Mayor, dirigida a estudiantes de preparatoria.

La competencia nacional tuvo lugar del 9 al 12 de octubre de 2026 en la Universidad Politécnica Metropolitana de Hidalgo, en Pachuca. Ahí, estudiantes de distintos estados pusieron a prueba sus conocimientos, su capacidad para resolver problemas y su creatividad ante desafíos de programación. Entre ellos, Misael encontró la oportunidad de demostrar cuánto puede avanzar una persona cuando la disciplina acompaña al talento.

Su camino hacia la etapa nacional comenzó un año atrás, dentro de un proceso que reunió a 4 mil 579 estudiantes en Guanajuato. No obstante, su pasión por la informática inició durante su infancia:

“Para mí, este tipo de competencias de la olimpiada mexicana de informática ha sido prácticamente una etapa de mi vida que he finalizado, llevo compitiendo desde sexto de primaria cuando tenía 12 años y la verdad ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Desde que inicié mi primer concurso llegando al nacional, sacando cuarto lugar, medalla de oro me sentía muy contento y motivado a seguir en este progreso de mejorar, como programador, como estudiante y sobre todo como persona”, señaló.

Tras las primeras pruebas, Misael y su compañero José Alejandro Sánchez Muñiz, quien cursaba el primer semestre en la misma preparatoria, avanzaron a las siguientes fases. De noviembre de 2025 a febrero de 2026, ambos participaron en entrenamientos en línea y evaluaciones que exigieron constancia, preparación y una firme voluntad de superación.

El proceso se volvió cada vez más desafiante. De los participantes iniciales, solo 14 estudiantes de Guanajuato avanzaron a la cuarta etapa; después de nuevas pruebas, el 29 de septiembre de 2026 se definieron los cuatro representantes estatales para la competencia nacional. Misael y Alejandro consiguieron dos de esos lugares, gracias a que obtuvieron los mejores puntajes de las evaluaciones.

En esta trayectoria, el acompañamiento también tuvo un papel fundamental, pues el Mtro. José Refugio López Vázquez, delegado de la OMI en Guanajuato, y el Centro de Investigación en Matemáticas (CIMAT), brindaron orientación y formación a las y los participantes. Con ese respaldo, los estudiantes fortalecieron sus habilidades y enfrentaron cada etapa con nuevas herramientas, hasta alcanzar una meta que requirió disciplina y constancia.

Para Misael, la medalla de plata representa mucho más que un lugar en la clasificación; su experiencia en la Olimpiada le ha permitido crecer en el ámbito académico y personal, además de descubrir habilidades que trascienden la programación.

“Y aunque la olimpiada está enfocada a dar conocimientos sobre la informática, también te ayuda a desarrollar diversas habilidades que he aplicado en mi día a día”, compartió satisfecho Misael.

La historia de José Alejandro también recuerda que la perseverancia se construye paso a paso. Hace dos años, cuando comenzó su participación en las olimpiadas de informática, los exámenes le parecían difíciles y los resultados iniciales llegaban a poner en duda su capacidad. Sin embargo, decidió continuar, disfrutar el proceso y aprender de cada evaluación. En esta edición obtuvo el lugar 15 a nivel nacional, un resultado que se suma a su experiencia y alimenta su deseo de volver a competir durante los próximos años de preparatoria.

Los logros de ambos estudiantes contribuyeron al destacado resultado de Guanajuato, que obtuvo el segundo lugar nacional con una medalla de oro, dos de plata y una de bronce. En ese balance, la argéntea presea de Misael y el destacado lugar alcanzado por Alejandro representan el compromiso de jóvenes que dedicaron meses a prepararse y que encontraron en la informática una oportunidad para poner a prueba sus capacidades, resolver problemas y ampliar sus horizontes.

Historias como la de Misael y Alejandro inspiran a la Comunidad Lasallista a reconocer el valor de la constancia, el acompañamiento y la confianza en el propio potencial. Su participación demuestra que los grandes resultados no surgen de la noche a la mañana, sino de cada hora de estudio, cada dificultad superada y cada decisión de seguir adelante. 

¡Felicidades, Felinos!

 

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