Hace mucho tiempo, en una galaxia muy cercana, una nueva aventura encontró su lugar en la Universidad La Salle Bajío. Entre aplausos, Fraternidad y colaboración, se inauguró la muestra temporal de la colección LEGO Star Wars del Hno. Roberto Medina Luna Anaya, Rector de la institución. La develación abrió las puertas a un universo donde la paciencia se convierte en arte, los bloques adquieren vida y la imaginación desafía los límites de lo posible.
La ceremonia comenzó con las palabras de bienvenida del Arq. Héctor Pérez Aguilar, quien agradeció la colaboración de las áreas implicadas como Mi Museo Universitario La Salle. Acto seguido, llegó el momento de descubrir la exposición: al retirar la tela que cubría las piezas, las naves y figuras revelaron una galaxia hecha de miles de bloques, un pequeño cosmos donde cada unión sostiene una historia. El corte del listón marcó la inauguración oficial de esta muestra, que celebra el ingenio, el juego y la capacidad humana de crear nuevos mundos.
Con el corazón henchido de emoción y arropado por su Comunidad, el Hno. Roberto Medina Luna compartió que su pasión por los legos comenzó en el confinamiento por Covid-19, pero que le ha dejado muchas herramientas que lo acompañan en la actualidad:
“Todo gran proyecto inicia con la unión de dos piezas muy pequeñas; armando, una estructura, luego le vas dando forma y al final aparece el diseño y todo esto resulta sorprendente. Yo espero que también ustedes, en su itinerario formativo académico, descubran que los más grandes proyectos empiezan siempre con muy pequeños pasos, con piezas muy pequeñas. Espero que lo disfruten”, expresó el Rector.
La colección del Hno. Roberto es un viaje entre universos. Sus piezas recorren las historias de Disney, Jurassic Park, Piratas del Caribe, El Rey León y Harry Potter, entre otras franquicias que han acompañado a distintas generaciones. El recorrido también abre ventanas hacia el arte y la arquitectura con ediciones LEGO Art, como La gran ola de Kanagawa, y construcciones LEGO Architecture, entre ellas el Castillo Himeji. A estas se suman piezas dedicadas al deporte: el balón Trionda, conmemorativo del Mundial de Fútbol de la FIFA, junto a la figura de Lionel Messi, el jugador favorito del coleccionista, y el McLaren de Fórmula 1, una máquina de velocidad recreada bloque a bloque.
Pero es en una galaxia muy, muy lejana donde la colección encuentra una de sus mayores pasiones. Luke Skywalker, Han Solo, Yoda, R2-D2 y C-3PO custodian el espíritu de la Alianza Rebelde, mientras Darth Vader y los Stormtroopers recuerdan que el Lado Oscuro también tiene un lugar en este universo de piezas. Cada personaje conserva su identidad en una escala diminuta: héroes, androides y villanos se reúnen como guardianes de relatos que han trascendido la pantalla para instalarse en la imaginación de millones de personas.
Entre todas las naves, una destaca como el Halcón Milenario que guía la travesía: una construcción de 7 mil 541 piezas, protagonista de la exposición y primer LEGO armado por el Hno. Roberto durante la pandemia. En sus bloques parece latir el espíritu aventurero de Han Solo y Chewbacca; cada sección evoca rutas interestelares, persecuciones imposibles y escapes por el hiperespacio. Más que una maqueta, esta nave representa el inicio de una afición que transformó el tiempo en creatividad y la paciencia en una obra monumental.
En el otro extremo de la galaxia se alza la Estrella de la Muerte, imponente creación de 9 mil 023 piezas y una de las adquisiciones más recientes de la colección. Frente al Halcón Milenario, esta fortaleza imperial propone un contraste que parece salido de una batalla estelar: rebelión contra dominio, libertad frente a control, luz frente a oscuridad.
La muestra también guarda una lección que trasciende el universo de Star Wars. Durante la presentación se recordó que las grandes misiones no se emprenden en solitario: nacen de la colaboración y se fortalecen con la dedicación. En sintonía con el espíritu lasallista, la colección encuentra un significado especial en el lema Indivisa Manent, lo unido permanece. Como los bloques LEGO que, al ensamblarse, construyen naves capaces de cruzar galaxias imaginarias, las ideas, los talentos y los esfuerzos compartidos pueden crear algo más grande que cada persona por separado.