Entre cempasúchil, tinta y memoria viven el IV Concurso y Pasarela de Catrinas del Campus Américas noviembre 2026
Esmeralda Mares, Responsable de Prensa y Contenidos

En el Campus Américas de la Universidad La Salle Bajío la historia salió de los libros y las palabras trascienden las páginas, para que nueve célebres escritoras volvieran del más allá para caminar en el plano terrenal a través de la memoria. Esto sucedió durante el cuarto Concurso y Pasarela de Catrinas que convirtió la tradición del Día de Muertos en un encuentro con la literatura, la identidad y la imaginación. 

Entre flores de cempasúchil, música y escenarios artesanales, estudiantes, docentes y familias completas celebraron aquello que permanece vivo cuando las nuevas generaciones hacen suyo el legado de sus antepasados.

La velaria del plantel se transformó en un mapa de colores y relatos. Nueve catrinas, acompañadas de sus catrines, representaron a Aguascalientes, Puebla, Guerrero, Chiapas, Zacatecas, Sinaloa, Durango, Estado de México y Jalisco. Cada estado abrió una puerta a la memoria de una escritora mexicana, y cada escenografía se convirtió en un pequeño territorio donde la historia, la literatura y las tradiciones encontraron un lenguaje común.

Para que esto fuera posible, las y los estudiantes  de quinto semestre investigaron la vida y obra de las autoras que les correspondieron; exploraron los símbolos de sus lugares de origen y dieron forma, con sus propias manos, a vestuarios y escenografías. Entre telas, cartones, pinturas, listones, brillos y materiales diversos, el trabajo colaborativo convirtió las ideas en espacios emblemáticos del estado que representaron. 

La caminata de las catrinas inauguró el recorrido al compás de “México en la piel”{. Las parejas avanzaron hacia sus escenografías, mientras las porras acompañaban el paso de aquellas figuras que parecían llegar desde otro tiempo. El cempasúchil, con su fulgor de sol pequeño, acompañó el desfile; los escenarios, como páginas abiertas, invitaban a descubrir los paisajes culturales que inspiraron cada propuesta.

Atento a cada propuesta, el jurado estuvo integrado por los maestros lasallistas Hugo Giovanni Díaz Aguayo, director académico de la Facultad de Turismo y Gastronomía; Héctor Enrique Pérez Aguilar, director de la Facultad de Arquitectura; y José Ángel Chavarría Nieto, director de la Facultad de Diseño; así como por Rolando Ramos Reyes, profesor de las áreas de Comunicación y Arte. La evaluación, nada sencilla, reconoció el cuidado de los detalles y la creatividad de un trabajo que reunió investigación, sensibilidad artística y colaboración.

A las siete de la noche, la pasarela dio comienzo. Durante cinco minutos, cada pareja compartió los elementos más representativos de su estado, las piezas que inspiraron su creación y los materiales que dieron cuerpo a sus ideas. La danza tradicional puso ritmo a las presentaciones y, al final, cada catrina recitó de memoria una narración inspirada en pensamientos y fragmentos vinculados con la obra de la escritora homenajeada. Resonaron mensajes que dejaron claro que las mujeres, a lo largo de la historia, han sido ejemplo de lucha, sororidad, talento y fuerza.

Dolores Castro, Elena Garro, Laureana Wright González, Rosario Castellanos, Amparo Dávila, Inés Arredondo, Nellie Campobello, Laura Méndez de Cuenca y Refugio Barragán de Toscano fueron las autoras que guiaron esta travesía. Sus nombres, inscritos en la memoria literaria de México, encontraron eco en las voces estudiantiles.

Mientras el jurado deliberaba, Karol Joseph Ríos Torres, estudiante del grupo 332, interpretó “Amor eterno”; asimismo, Romina Torres González, del grupo 512, dio voz a “Cielo Rojo”. Las canciones envolvieron el encuentro con esa mezcla de nostalgia y esperanza que caracteriza al Día de Muertos: una manera de recordar que, ante la ausencia física, el afecto encuentra formas de permanecer, como la música.

Al término de la pasarela, la maestra Martha Elena Bermúdez Funes, directora general de las preparatorias, y la maestra Claudia Donají Martínez, directora del plantel anfitrión, agradecieron y reconocieron el esfuerzo de estudiantes, docentes, madres y padres de familia. 

Llegó el momento más esperado de la velada: La premiación: En la categoría de catrinas, Puebla obtuvo el primer lugar, Durango el segundo y Sinaloa el tercero. En escenografía, Guerrero conquistó el primer puesto, seguido por el Estado de México y Chiapas. Los reconocimientos celebraron el resultado de semanas de trabajo, aunque el verdadero triunfo se encontraba también en el proceso: aprender, investigar, crear y construir en Comunidad.

Al anochecer, las catrinas permanecieron como guardianas de un legado que no conoce fronteras entre el pasado y el presente. En Campus Américas, las nuevas generaciones demostraron que las tradiciones mexicanas no son reliquias inmóviles, sino raíces capaces de florecer en nuevas formas. Entre tinta, flores y papel, la Comunidad Lasallista celebró la vida, honró a sus escritoras y recordó que la memoria, cuando se comparte, nunca perece.

 

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